Edición Nº 1688

 

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    20 de setiembre de 2001

    Por FERNANDO VIVAS

    Autocensuras, Broncas y Negocios
    Algunas tensiones de la TV norteamericana y de la nuestra.

    (AFP) Autocensura y guerra, un cocktail explosivo para el 2001.

    AUTOCENSURA la de CNN y las cadenas abiertas ABC, NBC y CBS. 5,000 muertos y ninguno en primer plano. La peor TV peruana hubiera metido cabe a los bomberos, perseguido a las ambulancias y hecho zoom sobre las quemaduras de tercer grado mientras algún reportero removía los escombros en busca de carroña noticiosa.

    Las cadenas gringas, en cambio, se tragaron el polvo y los cadáveres. No burlaron los controles, no invadieron los hospitales, no escarbaron en la herida. Pasada la confusión inicial, se pusieron en campaña: exclamaron ¡Attack! para luego, con más serenidad, decir "America's new war"; olvidaron la información previamente deslizada sobre el derribo por bombarderos del avión secuestrado en Pennsylvania; poncharon a Osama bin Laden, sin investigar gran cosa, como el sospechoso común ayudando a desfogar así la ira colectiva.

    Podemos suponer las secretas cláusulas de emergencia -y si no las hubo, las llamadas expresas a los dueños de las cadenas- que han puesto un marco estatal a esta autorregulación informativa induciendo a los medios a colaborar con el fin bélico. Un funcionario de CNN, Chris Crommett, ha declarado que el cintillo "America under attack" surgió espontáneamente de una discusión editorial en la misma mañana del 11. Que un colega le preguntó si le parecía el más adecuado y él respondió "¿qué diablos está pasando si no?"

    Ni lo uno ni lo otro. Ni la prensa buitre ni la autocensura que impida que -con la distancia y en las dosis prudentes- comprendamos la dimensión y la complejidad de los hechos. Por legítimas razones políticas los EE.UU. no quieren mostrarse contusos ante el mundo y la principal cadena informativa, casualmente norteamericana, sirve a los propósitos de su nación.

    •••

    Bronca la que cuenta Fernando Ampuero en "El Enano". Mucho se puede decir y rebatir sobre la talla personal de Hildebrandt sin afectar para nada su puesto -crítico, provocador, iluminado y jodido como él solo- en nuestra historia reciente. Ampuero lo eleva, con el sentimiento, a la estatura que pretende negar con su pluma (el cierrapuertas de la alta cultura a H es el golpe recurrente del libro que uno lee entretenido gracias al odio fresco y machacón, parcial hasta la médula, sembrado de pretextos y coartadas que uno se divierte deshaciendo, elegante y juguetón pero no violento). Anticuchada de las vanidades en un medio que en lugar de estas rivalidades de oficio merecería la simple competitividad de sus figurones. Me hubiera encantado que el contrincante de H no se pintara a sí mismo tan alto y perfecto como un rascacielo. La novela de dos tipos malencontrados, empatados en debilidades e ingenio, tal vez hubiera rebosado grandeza.

    •••

    Negocios los que mucha gente quisiera hacer con Canal 4 ahora que se sabe que las Crousillat quieren vender al mejor postor. Los competidores Baruch Ivcher, Genaro Delgado Parker, Ernesto Schütz, El Comercio y hasta el mejicano Angel González a través de sus testaferros de Canal 9 han mostrado interés a pesar de las grandes deudas del 4 pero sopesando su buen rating promedio, su infraestructura y su afiliación a Televisa que les permitiría programar a más de una frecuencia. Pero al que queremos ponchar es al buen Gustavo Mohme, el hombre de La República, que no tiene el sencillo para comprar pero sí tantas ganas que podría comprometer la independencia política de la operación en el intento. Al parecer Josef Maiman, solvente empresario judío y gran amigo de Toledo, se habría desinteresado de asociarse a Mohme en esta aventura, pero se habla de otros empresarios que podrían hacer una chancha para conquistar América con la buena pro presidencial. Dicen que los Crousillat no piden poco porque en el fondo saben que mientras detenten el canal papá e hijo (prófugos de la justicia peruana pero aún sin orden de captura de la Interpol internacional lo que les permite operar en cualquier lugar menos en el Perú) tienen un seguro contra la prisión. Ojalá compre el postor más transparente y ganemos todos.

     


    Escribe NICOLAS LYNCH

    Ministro de Educación Nicolás Lynch propone convertir al 7 en canal público.

    Soy un eventual consumidor de programas de TV. Salvo informativos y una buena película por cable, mi poco tiempo libre lo dedico a practicar mi deporte favorito: correr muy temprano a la orilla de la playa y por las noches, leer un buen libro. Sin embargo, no puedo dejar pasar la oportunidad para hacer una reflexión sobre el papel de losmedios de comunicación del Estado y la posibilidad de transformarlos en este contexto democrático, en medios públicos.Tradicionalmente en nuestro país los medios de comunicación en poder del Estado han servido a los gobiernos de turno, y en muchas ocasiones los resultados no han sido óptimos tanto en términos de calidad como de servicio público. Por eso considero que la experiencia de la dictadura que ha vivido nuestro país nos hace ver la importancia de fortalecer un espacio que haga posible que en el intercambio de opiniones, se fortalezca la democracia y podamos generar una auténtica opinión pública. Creo que para la construcción de este espacio público se requiere fundamentalmente del concurso de los medios de comunicación del Estado. Estamos elaborando con este propósito un proyecto de Ley para alcanzarlo al Parlamento. No hay que olvidar que la historia reciente en el Perú y en el mundo ha demostrado que los medios de comunicación, gracias al poder que atesoran, corren el riesgo de constituirse en defensores de genocidios y genocidas, en creadores de paladines de dictaduras y protectores y cómplices de la corrupción. Esto no significa desconocer la importancia de los medios de comunicación en la construcción de la cultura de los pueblos y de las naciones, así como su poder para informar y crear opinión entre los ciudadanos. Es el momento de revertir el tiempo de la sumisión o de la complicidad por apetitos subalternos y garantizar, desde la sociedad civil, el derecho ciudadano a la información. Este es el reto actual.


    Cacho y La ANDA

    Carlos Cacho: la ANDA no entiende de disculpas.

    En reciente foro TV y Democracia en la Universidad de Lima, Rodolfo León, representante de la Asociación Nacional de Anunciates, reveló que "Mil disculpas" es el único programa sancionado por su gremio. Desde mayo la hora estelar de Canal A no recibe spots de los socios del ANDA. Cierto que al show de Cacho a veces se le va la mano al tratar con ligereza la vida y milagros de muchos personajes (el chisme es noticia y tiene que ser veraz) e incurre en su entusiasta desenfado en algunas afirmaciones racistas; pero esos impromptus son fácilmente corregibles y resulta injusto que uno de los programas más creativos, bizarros y provocadores de la TV (la edición del martes con Hildebrandt estuvo irresistible) sea castigado por un gremio que se calló en mil idiomas cuando vio el espectáculo de los vladivideos. En lugar de cerrar el caño a Cacho y la Borlini los anunciantes debieron exponer públicamente sus objeciones a "Mil disculpas" y darle un tiempo prudencial para pulir sus asperezas. Ojalá se resuelva el impasse.


     

     

    Picotazos

    "Yo soy como ustedes.
    -¿Somos más?
    -Nooo".

    César Hildebrandt en "Mil disculpas".

     


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