|
Portada
Nos
Escriben...
Mar
de Fondo
Heduardo
China
te Cuenta...
Ellos
& Ellas
Culturales
Caretas
TV
Controversias
Lugar
Común
Piedra
de Toque
Mal
Menor
|
|
|
ARTICULO
|
4
de octubre de 2001 |
Amor En el Sobre
Ganadores del concurso "La Carta de amor de CARETAS"
salen en romántica gira: Roma y Cusco.
|
|
Giancarlo
Capello, primer premio: con una carta de amor conquistó a
quien hoy es su esposa.
|
GIANCARLO Capello Flores (25), conquistó a la bienamada
dejando en su mochila una breve misiva. En realidad era un poema de amor
acompañado de una delicada hojita de trébol. Era el último
día de clases y por tanto su última oportunidad.
Cuando días después, la destinataria detectó la
sutil declaración en medio de actas de notas, libros y separatas,
llamó inmediatamente al remitente para citarlo. Tenían que
hablar.
El estaba feliz, su audacia había dado resultados. Ella sólo
quería aclarar las cosas. Después de todo había sido
su profesora durante los últimos años de universidad y era
preferible desenredar el entuerto antes que alguien terminara herido.
Pero como para amar no hay colores ni mucho menos edades dentro de algunas
semanas Giancarlo Capello y su profesora Giuliana Cassano cumplirán
un año de casados y, gracias al premio de CARETAS, el sueño
de conocer Italia.
|
|
El
jurado conformado por los poetas Antonio Cisneros y Rossella di
Paolo y en representación de CARETAS, Teresina Muñoz-Nájar.
Derecha: Alfredo Villar, segundo premio: "con las cartas, el amor
se volvió literatura".
|
Una carta breve, tímida, escrita supuestamente por un empleado
de ventanilla de banco, termina siendo una tierna declaración de
amor a la compañera de la ventanilla de al lado: dos prójimos
extraños, como Giancarlo y Giuliana, en las aulas universitarias.
Egresado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de
Lima y actual asesor de imagen institucional en la Oficina Nacional de
Procesos Electorales (ONPE), Giancarlo se inicia, a través de la
primera edición de este concurso, en un género literario
que no exige más que sinceridad y pasión. Cumple, además,
una vieja deuda con su padre. La de conocer Italia, el país donde
él nació y del que, a raíz del fascismo, tuvo que
emigrar.
Para Alfredo Villar Lurquín (30), ganador del segundo premio,
el amor es un sentimiento incontrolable: "Uno está invadido por
él. Uno se desenamora e inevitablemente, a las dos horas, se vuelve
a enamorar. Alfredo, editor de Editorial Norma, poeta, autor de una plaqueta
de reducida circulación titulada "Cieloamor", escribió su
carta-poema, en 1991, para la chica a quien entonces enamoraba -"pero
como soy precavido, le saqué una copia"-. Por el momento Alfredo
no sabe con quién viajará al Cusco pero de todas maneras
será con alguien querido. "Hay varias alternativas", dice.
Complicada tarea la del jurado que tuvo que discernir entre cientos
de misivas que demostraron que, en efecto, volvió el tiempo de
querer.
| Por
la letra ya habrás descubierto que soy yo, así que no
voy a firmar con acrósticos o seudónimos cifrados. Aquí
estoy. He superado la primera instancia de mi cobardía y lo
peor que puede pasar es que las cosas sigan como están: tú
en la ventanilla cuatro y yo en la tres, como dos prójimos
extraños. No sé cómo te colaste aquí en
mi pecho, cómo es que ahora tus detalles son mi pasatiempo
favorito, pero no quiero que vuelva la chica que reemplazas. Ojalá
de pronto descubra que espera gemelos o que la transfieran, porque
a mí me gusta sentir tu olor de mañana, jabón
y buenos días cuando irrumpes alborotándolo todo, con
una taza de café y un equilibrio digno de admiración
sobre esos zapatos que te hacen ver más alta, es cierto, pero
que no disfrazan tu hermosura. Tus manos, por ejemplo. Tus manos son
de antología, así de largas, así de limpias,
a pesar de los billetes y los sellos. Algunos dicen que se conoce
a las personas por los ojos, pero yo prefiero los datos de las manos.
Aquí estoy. Allí estás, más linda que
todas mis ilusiones juntas. Siempre me cuesta retomar el control sobre
mí mismo cuando aspiro de tus cabellos o sonríes con
esa boca ancha, que ni imaginas la cantidad de besos que le he dado
en mis ficciones privadas. Ya no quiero inventar excusas. Basta de
planear casualidades. Felizmente estamos del mismo lado de la ventanilla.
¿Por qué no aprovechamos la tarde desierta de ahorristas
y pagadores?
Odiseo
|
|
¿Debo
escribirte o acariciarte? ¿Soñarte o hacerte el amor?
Pero estoy aquí, nuevamente, escribiendo torpes palabras
que se derrumbarán ante ti como un corazón ante el
silencio.
Pero si escucharas, solamente si escucharas, te daría la
vida nueva. Sería el sueño que aún no sueñas
pero que está esperando por ti desde antes que nacieras.
Me haría aire para vivir bajo tu cuello, para entrar en tu
nariz, para silbar adentro de tu sangre. Me haría miedo,
me haría hambre, me haría dolor sólo para hacerte
temblar, para que corras hacia mí como una niña y
te protejas y descubras el fin de toda angustia.
Sólo una vez he conocido la muerte en tus labios y tenía
un color de mar y tinieblas. Y ahora, que estás nuevamente
sola ante la noche, quiero escribirte hasta que confundas mis palabras
con el amor, mis silencios con el amor, mi cuerpo con el amor.
La vida maravillosa sería bailar juntos hasta convertir todo
el dolor en fuego. Quiero verte bailar, reír, aullar. Ciega,
violenta, cruel, desesperada. Arráncame el miedo, los huesos,
el corazón. No dejemos ni una herida libre sin arder. No
permitamos esta vez que nada nos salve, nos limpie, nos proteja.
Sólo el amor, sus lobos, sus ángeles, sus cuervos.
Desgarrándonos los ojos, cegándonos de fuego, cubriéndonos
de noche.
Te espero. Furyo
|
|