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Edición Nº 1690 |
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Caso Cachique
UN 25 de agosto de 1994, el coronel David De Vinatea Cornejo celebraba su cumpleaños dándole un duro golpe al narcotráfico. Junto a sus subalternos descubrió 245,000 dólares y once kilos de estupefacientes enterrados en las cercanías de Ciudad Constitución, departamento de Pasco. Siete años después, encanecido y con menos peso, se encuentra cumpliendo condena por tráfico ilícito de drogas en las frías mazmorras del penal de Lurigancho. Involucrado en el caso Cachique Rivera, resultó sentenciado a 16 años. El coronel De Vinatea estuvo al mando de 180 efectivos en el Área de Seguridad Nacional "J" entre abril y diciembre de 1994, con cuatro bases operativas: Iscozacín, Ciudad Constitución, Puerto Victoria y Puerto Bermúdez. Fue acusado por cobrar cupos al narcotráfico, junto a dos mayores bajo su mando: Jorge Morales Hidalgo y Agustín Tafur Urbina, en un proceso que abarca hechos ocurridos desde 1992 a 1995. Su principal acusador, el narcotraficante Abelardo Cachique Rivera,
capturado el 5 de junio de 1995 en Colombia, confesó haber operado
desde 1992 en Constitución y Oxapampa, pagando 25 mil dólares
mensuales -a través de terceros- a un tal coronel "Josué",
jefe de la base Constitución desde 1993. Si bien Cachique acierta
con la descripción física y el apelativo del oficial mencionado,
no coincide con la fecha en que inició sus actividades en la zona.
Ante el juez César Herrera Casina, el 10 de agosto de 1995, Cachique
declara con mayor precisión que logró sacar 15 toneladas
de droga bajo protección militar, pagando un total mensual de 100,000
dólares, especialmente al "Abuelo", jefe de la base de Oxapampa
y Huancayo. En replana castrense se denomina "Abuelo" al oficial de más
alta jerarquía, por lo que el juez Herrera Casina incluyó
en la investigación al general David Jaime Sobrevilla, jefe del
Mantaro (1993-94) y al coronel Mac Donald Pérez Silva, jefe político-militar
de Pasco con sede en Oxapampa. Pidió 16 años de prisión
también para ellos, incluyendo al jefe de Inteligencia de la zona,
coronel José Peralta Salas Guevara. No obstante, son absueltos
por la Corte Suprema en 1997 . Jaime Sobrevilla, amigo y compañero de promoción de Vladimiro
Montesinos, luego de jefaturar el frente Mantaro fue secretario del entonces
comandante general del Ejército Nicolás Hermoza Ríos,
hoy recluso en el penal San Jorge por enriquecimiento ilícito y
presuntos vínculos con el narcotráfico.
El congresista Heriberto Benítez (FIM), sostiene que se trata
de un ensañamiento contra De Vinatea, quien además de ser
sobrino del fallecido Gral. Div. Rafael Hoyos Rubio, es hijo del Gral.
(r) Carlos de Vinatea Almonte, de eminente labor bajo el régimen
militar y jefe de Estado Mayor en 1982. Habiendo sido destacado al Comando
Conjunto de las FF.AA. desde enero de 1994, sorpresivamente fue trasladado
a una zona de narcotráfico en abril de ese año, sin contar
con la simpatía del jefe del Mantaro.
EL REPLIEGUE DE ISCOZACIN. Iscozacín, una de las cuatro bases que empezó a jefaturar De Vinatea en abril de 1994, fue desactivada el 05 de junio de ese año. La orden, según el expediente 817-96, la dio Jaime Sobrevilla a través de un radiograma. Dicha localidad quedó sin resguardo militar y la pista de aterrizaje a libre disposición de los narcotraficantes, tal como afirma Cachique Rivera. Cinco días antes del repliegue, como consta en el acta 02- S4 de Ciudad Constitución, De Vinatea fue obligado a devolver dos receptores, baterías y accesorios decomisados en operativo a la línea Aero Charapa. Según él, Jaime Sobrevilla amenazó con denunciarlo por apropiación ilícita. "Durante el proceso me enteré que esa empresa pertenecía a los hermanos Cachique Rivera", cuenta. Y Abelardo Cachique reconoce que una vez devueltos los equipos, "el abuelo" prometió no molestarlos más. Al mes siguiente de la desactivación, De Vinatea hizo llegar a Jaime Sobrevilla el "Plan Tornillo" que proponía constantes patrullajes preventivos desde Ciudad Constitución y Puerto Bermúdez hasta Iscozacín, el cual nunca fue aprobado. Igualmente le envió el informe N°ree; 117 del 05 de setiembre de 1994, reiterando que la pista de Iscozacín se encontraba bajo el monopolio de los hermanos Cachique Rivera. Tampoco tomaron medidas al respecto. Esta base antidrogas fue reactivada a la salida de Jaime Sobrevilla
y todos los radiogramas desaparecieron. El 09 de junio de 1995, días
después de ser capturado Abelardo Cachique, se encontró
el laboratorio principal en Puerto Mayro, distrito de Iscozacín,
departamento de Pasco. Confesó además que el aeropuerto
clandestino era utilizado para trasladar cocaîna hacia Colombia.
ULTIMA HISTORIA DE ABELARDO En julio de 1996, Abelardo Cachique cambió su versión prima. Declaró que efectivos del Servicio de Inteligencia Nacional le dieron nombres y descripciones de oficiales a quienes tenía que involucrar a cambio de ser juzgado en el fuero común y no ser trasladado a la Base Naval junto a Demetrio Chávez Peñaherrera (a) "Vaticano". "No quería echar a nadie, pero fui engañado en la Dincote por el coronel Sandoval, (a) "Chacal", quien me dijo que debía cumplir varias condiciones, me puso en contacto por radio con mi hermano Nicolás y luego con los del SIN." En dos sesiones de confrontación con De Vinatea, Cachique ratificó esta versión y dijo no conocerlo; sin embargo continuó señalando al "Abuelo". Obviamente, los militares implicados sustentan su inocencia de diferentes modos. Lo evidente es que mientras De Vinatea estuvo a cargo de la ASN-J se efectuaron 53 operativos exitosos; es decir, uno por cada tres días. Se encontraron 128,500 kg. de pasta básica, 287 mil dólares y 20 laboratorios, deteniendo a 40 sospechosos. Cuando el Juez Herrera Casina solicitó el informe de operativos realizados antes y después del período en que estuvo De Vinatea, éste nunca llegó. Fuentes de Inteligencia confirman que existían alrededor de 10 bandas operando en la zona a vista de las autoridades. Por lo tanto, de demostrarse la inocencia del coronel De Vinatea , los verdaderos responsables serían puestos a disposición de la justicia. Esta vez, con las garantîas de un Poder Judicial autónomo y sin contar con la impunidad que les garantizaba Vladimiro Montesinos.
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