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Edición Nº 1690 |
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ÉXTASIS Nada
Gracioso
Los jóvenes que pensaban que el éxtasis era una droga poco peligrosa, se equivocaron. Así lo demuestra el lamentable caso de Liss Matayoshi, que murió tras haber consumido una pastilla en una fiesta de música electrónica. Esto debería tomarse como una alerta entre todos aquellos que la consideran la droga del amor y de la paz. Porque el mito del consumidor desinhibido, que ama y es amado por los demás, acaba de derrumbarse. El éxtasis es la droga de la muerte. LA noche del último sábado, como miles de jóvenes limeños, Liss Matayoshi se puso sus mejores galas para acudir al `Street Parade Party'. Los organizadores acondicionaron una carpa con capacidad para 4,000 personas en el Jockey Club del Perú, trajeron a Tatana, una famosa discjockey checoslovaca de 24 años, y promocionaron el evento como la más multitudinaria y divertida fiesta realizada jamás en Lima. Terminó siendo la más terrible. Liss, de 22 años, hija del general PNP (r) José Matayoshi, irónicamente un experto en Inteligencia antidrogas, se reunió con dos amigas y dos amigos universitarios, con los que acordó que, una vez dentro de la fiesta, tomarían pastillas de éxtasis (MDMA ó 3-4 metilendioximetanfetamina). Al igual que los jóvenes de generaciones pasadas, que no concebían
una buena fiesta sin alcohol, muchos de la generación actual piensan
que el éxtasis es el requisito indispensable para pasarla bien
en un rave o, en todo caso, para no quedarse fuera del grupo.
Este tipo de fiestas son dirigidas por discjockeys, considerados ídolos de la música electrónica, y que, en base a la propagación de ritmos monótonos, repetitivos y retumbantes, pueden mantener a la multitud eufórica durante horas. El grupo de Liss llegó al Jockey Club a las 11:30 de la noche
del sábado 29 de septiembre. Los hombres se encargaron de ubicar
a un vendedor, "un tipo alto y flaco que llevaba una mochila en la espalda",
a quien le compraron cinco pastillas a 40 soles cada una, una para cada
uno. CARETAS comprobó que esa noche, al interior del local, se
estuvieron comercializando al menos dos tipos de pastillas, una llevaba
el logotipo del `euro' y la otra el de una carita feliz, conocida como
`smile'. Cuentan los amigos de Liss que entre todos se pusieron de acuerdo para tomar primero una mitad de la pastilla, "a ver qué pasaba". Lo que suele pasar, según Pedro Ruiz, jefe del Laboratorio de Criminalística de la PNP, es que, siendo el éxtasis un derivado de la anfetamina, puede producir dependiendo de la predisposición física y anímica de cada persona, una serie de estimulaciones y alucinaciones. En el plano emocional, disminuye las inhibiciones, da sensación de placer, confort y apertura emocional, por eso la llaman `la droga del amor' o `la droga del abrazo'. En el plano físico, aumenta la presión cardiaca, la temperatura, la respiración y la sudoración, la visión se vuelve borrosa y hay contracciones musculares, por ejemplo de la mandíbula. Esto obliga a un involuntario rechinar de dientes que a veces ocasiona heridas al interior de las mejillas. Para contrarrestar este efecto, los consumidores suelen usar un chupete o un chupón. Liss y sus amigos bailaron dando saltos durante horas entre el calor
y la aglomeración de la gente. Con la temperatura en aumento y
algo deshidratada, Liss habría sentido la necesidad de beber agua.
Eso probablemente la haya hecho ir al baño, unas cabinas higiénicas
instaladas para la ocasión, donde había un letrero desalentador:
"Agua no apta para el consumo humano". En estas fiestas los organizadores
llegan al punto de cancelar los caños de los baños para
obligar a comprar botellas de agua a precios sobredimensionados. Peligroso,
porque según los manuales médicos "la muerte es más
probable cuando la droga es usada en locales con temperaturas altas y
poca ventilación, cuando el consumidor está muy activo físicamente
(por ejemplo, bailando rápido) o cuando transpira intensamente
y no toma suficiente agua para recuperar el líquido perdido".
Los amigos no saben si Liss tomó la otra mitad de la pastilla; ellos sí lo hicieron, probablemente ella también. El hecho es que, a eso de las 3:30 de la madrugada del domingo 30, cuando la fiesta estaba en su apogeo, Liss se desvaneció mientras bailaba. Sus compañeros trataron en vano de hacerla reaccionar. Luego tomaron la decisión de llevarla al hospital Casimiro Ulloa, en Miraflores. Liss respiraba con dificultad y tenía los labios resecos. Llegaron al hospital a las 4:00 de la madrugada, falleció a las 11:15 de la mañana. El protocolo de necropsia dice que la causa de la muerte de Liss fue un "edema cerebral y pulmonar", probablemente debido a una "intoxicación por barbitúricos u opiáceos". Dentro de unos días se conocerán los resultados más específicos y lo más probable es que éste se convierta en el primer caso oficial de muerte debida al consumo de éxtasis. ¿Qué pasó durante las siete horas que estuvo internada?, ¿qué hicieron los médicos para tratar de salvarle la vida? El director del hospital, doctor Manuel Córdova, se negó a brindar información. Pero otros médicos fueron consultados: "Si la causa de la muerte fue `edema pulmonar y cerebral', entonces es probable que una intoxicación o la mezcla con alcohol haya producido un paro respiratorio. Por tal motivo, el corazón habría dejado de latir con normalidad y no habría podido impulsar la sangre a los pulmones, para que éstos a su vez la oxigenen y la envíen al cerebro. La falta de oxígeno habría producido un edema o hinchazón del cerebro, dejándolo atrapado en la cavidad craneana. Según el procedimiento, los médicos deben haberle conectado un respirador artificial, tratando de revertir la hinchazón cerebral. Pero al no ver resultados, y teniendo en cuenta que el corazón ya no podía trabajar por sí solo, se habrían dado por vencidos y habrían desconectado el respirador artificial". (G.A.T.).
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