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Edición Nº 1690 |
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En Octubre no hay Milagros
EL imperativo era simple y a la vez contundente: había que tomar la iniciativa, exponer una agenda, declarar metas, establecer plazos y dejar de lado cualquier asomo de improvisación, pues a poco más de dos meses de llegar al poder la opinión pública le exigía al gobierno de Alejandro Toledo que rompiera la pasividad de estas últimas semanas. El jueves 27, y aún antes de que los ministros concurrieran al Congreso para la Estación de Preguntas, Alejandro Toledo había decidido -por sugerencia de Roberto Dañino- tomar al toro por las astas ese mismo domingo. Las marchas de protesta, la desatinada "toma" del aeropuerto del Cusco el martes 25 y los últimos sondeos de opinión (en los que aparecía raspando un 46 % de aprobación ciudadana) lo convencieron. Y es sintomático que esa misma tarde, a eso de las 5:30 p.m. y por poco más de una hora, se reuniera en la casa del presidente del Congreso Carlos Ferrero, con Alan García. La cita, que había sido pactada el día anterior a pedido de Toledo, respondería a los esfuerzos concertadores de Dañino y habría tenido como fin distender la relación entre ambos líderes. Según uno de los presentes, que no se animó a revelar más detalles porque se lo impedía un "Pacto de caballeros", no hubo acuerdos ni pedidos específicos. Pero nunca se sabe. En los próximos días se espera un gesto similar en dirección
a Lourdes Flores, aunque ahí Dañino tendrá que demostrar
virtudes de hilandero, dado el desgaste que durante la campaña
electoral, y aun semanas después, sufrió la relación
entre el Presidente y la ex candidata.
Ese mismo jueves por la noche, Dañino y Toledo se abocaron al contenido del mensaje. Si bien la columna vertebral corrió por cuenta del jefe del Gabinete, también participaron el ministro del Interior Fernando Rospigliosi y los consejeros presidenciales Juan de la Puente y Esteban Silva. Fueron estos últimos los que habrían conseguido que Toledo aceptara que su gobierno también es de "transición", con lo que el diálogo con las demás fuerzas políticas y la sociedad civil se convierte en elemento esencial de las relaciones del Ejecutivo hacia afuera. Aunque Toledo continuó hablando durante el fin de semana de elementos fujimoristas y hasta subversivos detrás de las marchas -y reveló su despropósito de "tumbarse" a los alcaldes fujimoristas-, la impresión que ha dejado, luego de su aparición por TV, es de alguien que sintió y siente la pegada. Si un mes atrás se sorprendió de que ser Presidente no fuera tan difícil, ahora no le sobra cuerda para subestimar sus responsabilidades. Puede parecer prematuro, pero estos dos meses en el poder han devenido en una seria lección y de sus próximos pasos depende que no tome forma de revés. Y para eso necesita que las multitudes crean en su propósito de enmienda. Al menos por ahora, el Ejecutivo no reaccionó sólo de
palabra. Menos de 24 horas después del mensaje, varios ministros
anunciaron medidas complementarias y reactivadoras en su sector. Roberto
Dañino, luego de un Consejo de Ministros de más de cuatro
horas, explicó el contenido de los proyectos legislativos enviados
al Congreso para su aprobación, gran parte de los cuales fueron
adelantados en CARETAS 1689 ("30 medidas urgentes").
Igualmente, el ministro de Transportes Luis Chang explicó los
criterios de planeamiento y factibilidad para la inversión de 644
millones de dólares en la construcción de carreteras y caminos
rurales en los próximos meses. Y Pedro Francke, cabeza de Foncodes
y del programa "A trabajar", enunció en un road show en los medios
de comunicación los atributos del esquema generador de empleo que
será lanzado el jueves 5 en el caserío de Limatambo, en
el Cusco, y que espera cubrir 530 distritos a nivel nacional generando
200,000 puestos de trabajo en su primera etapa. Por su lado, el titular de agricultura anunció que aproximadamente 30 millones de dólares serían asignados por el Estado como capital inicial para la constitución del tantas veces anunciado Banco Agropecuario. Pero no todo es felicidad para el régimen. Para muchos el mensaje careció de novedades, pues el grueso de estas iniciativas estaban ya anunciadas desde el 28 de julio (Programa Mivivienda, aumento a jubilados, Plan Huascarán, etc.). Aunque sí contuvo un clamoroso silencio: ni una palabra acerca de los US$ 18,000 de sueldo presidencial. Un gesto que se tradujo en numerosas llamadas telefónicas de protesta a las estaciones de radio al día siguiente. Ese es, aunque le cueste reconocerlo al primer mandatario, uno de los detonantes del malestar social (78 % de rechazo). Si por un lado el alejamiento del alcalde arequipeño Juan Manuel Guillén de la Comisión Nacional de Descentralización supuso un golpe hasta cierto punto desestabilizador, la respuesta de apoyar la concertación anunciada por Toledo, dada por el Partido Aprista el martes 2 en conferencia de prensa, ayudará a conjurar parte de la inquietud ciudadana y a elegir a un Contralor (se habla de Jorge Santistevan o Santiago Pedraglio) y un Zar anticorrupción con respaldo multiparditario. La calle sigue en ebullición, esperando que el verbo presidencial tenga un correlato en la realidad y los toque. Para el 16 de este mes se anuncia la Marcha del Contisuyo -que agrupará a dirigentes de Junín, Huancavelica y Ayacucho-, un colectivo que pese a los anuncios de Toledo insiste en llegar a Lima y hacerse oír. Un nuevo reto que permitirá saber si los reflejos del Ejecutivo son capaces de ir más allá de la crisis presente. (PTN).
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