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Edición Nº 1692 |
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Antrax: El Ataque Invisible
La guerra contra el terrorismo abrió un segundo frente en los últimos días. El del temor al ántrax. Un temor sin fronteras. En Francia, la Policía ordenó la evacuación de edificios tan importantes como la Agencia Espacial y el consagrado Colegio de Francia, instituto de investigación. En Brasil un avión fue puesto en cuarentena. Este martes el pánico llegó al Washington Post. Pero en el propio capitolio, el ataque fue real: el sobre dirigido al senador Daschle contenía ántrax de altísima graduación. En los EE.UU. ya hay trece personas comprobadamente afectadas por el ántrax. Enemigos Nucleares Escribe CESAR LEVANO UN fantasma recorre el mundo: el fantasma del ántrax. La sede del canciller de Alemania, Gerhard Schröeder, fue sometida a examen el lunes último debido a un polvo blanco hallado en su oficina postal. Al día siguiente, las empleadas de correos de La Paz, Bolivia, se armaban de máscaras y guantes para procesar la correspondencia. En Río de Janeiro la línea aérea Lufthansa sometió a examen un avión que acababa de llegar desde Francfort a causa de un polvo blanco descubierto sobre un diario. Se trata de un pavor contagioso que no guarda relación con las proporciones y los peligros del mal (ver nota aparte). No hay pruebas de que la psicosis haya sido premeditada por los terroristas de Osama bin Laden; pero en última instancia está sirviendo a los propósitos de éste. Paraliza personas y multitudes, laboratorios y ciudades. Es, en suma, la otra guerra, que se libra con armas psicológicas y que puede producir bajas no sólo en algunas vidas, sino, sobre todo, en millones de mentes. Entretanto, sigue adelante la otra guerra, la de los aviones supermodernos
y las armas de alta tecnología, contra un país de muertos
de hambre. En Occidente crece la duda respecto a si esa arremetida bélica
sirve al objetivo de capturar a bin Laden y de someterlo a la justicia,
y de eliminar su organización terrorista.
LA NIEBLA DE LA GUERRA Rafael L. Bardají, asesor del ministro de Defensa de España, publicó en el número de julio/agosto de la revista especializada Política Exterior, un texto escrito antes de la tragedia de las Torres Gemelas. Dice allí que en lo futuro los ejércitos de Estados Unidos "explotarán al máximo las capacidades que les brinda la llamada Revolución de los Asuntos Militares (RMA) y que, básicamente, consiste en impulsar las tecnologías de información, mando y control a través de sensores, satélites y ordenadores, para detectar y localizar todo cuanto sea de interés militar en el trato de operaciones, con la esperanza de disponer de un instrumento de ventaja sobre el enemigo. Dicho de otra manera, eliminar aquello que Clausewitz llamó `la niebla de la guerra'." Al parecer, la niebla no ha sido despejada del todo. El martes 9 de este mes, en el tercer día de la gran ofensiva armada de EE.UU. e Inglaterra, las armas inteligentes bombardearon en Kabul, capital de Afganistán, un local en que trabajaban colaboradores de la ONU dedicados a la eliminación de minas antipersonales. Cuatro de esos inocentes, aparte de afganos civiles, murieron a causa del ataque. Una semana después, este martes 16, dos bombas cayeron sobre
un conjunto de edificios de la Cruz Roja Internacional. Uno de los empleados
de ésta resultó seriamente herido. Lo peor es que el ataque
asesta un golpe a las labores de ayuda alimentaria que allí se
realizaban.
Un boletín de la esa organización humanitaria expresa que "el conjunto de edificios de la Cruz Roja está ubicado a unos dos kilómetros del aeropuerto de la capital afgana. Como todas las instalaciones de la Cruz Roja en el país, es claramente distinguible desde el aire a causa de las grandes dimensiones de las cruces rojas sobre fondo blanco pintadas sobre el tejado de cada uno de los edificios." Algo empieza a cambiar, sin embargo. Más allá de que los talibanes no han emprendido ninguna contraofensiva y más bien parecen ceder terreno, la diplomacia de Washington ha emprendido acciones políticas de gran envergadura. Una de ellas es la concesión, sin duda impuesta, de Israel respecto a territorios recientemente ocupados y que han sido devueltos a los palestinos, a pesar de la grita de la extrema derecha israelí, la cual recurre ahora a ataques terroristas contra políticos de su país. Otro paso estratégico ha sido la misión de Colin Powell, secretario de Estado de Estados Unidos, en Pakistán y la India. Ambos estados tienen un viejo conflicto. Pakistán apoya a un grupo de Cachemira que quiere erigir allí un estado autónomo. La India defiende ese territorio como propio. Notable es que, como lo ha señalado antes CARETAS, entre los nacionalistas de Cachemira tienen parte activa fuerzas de talibanes, algunos de nacionalidad pakistaní. Ahora bien, el general Pervez Musharraf, 57 años, llegado al poder mediante golpe de Estado, está amenazado por una rebelión de fanáticos islámicos que se inclinan a bin Laden. Lo grave es que tanto Pakistán como la India tienen armas nucleares. Sólo una firme política de paz en Afganistán y
países vecinos puede despejar los riesgos de esta región
considerada hoy como la más peligrosa del mundo.
CON FIDEL EN LA HABANA El jueves pasado estuve entre los 400 periodistas de América Latina y el Caribe que escucharon a Fidel Castro en un discurso que duró cinco horas y diez minutos, y en el que dijo: "El terrorismo no fue nunca un arma de la Revolución sino de la reacción. En su forma moderna, ha sido desarrollado en los últimos años. Lo digo en nombre de un país que ha sufrido miles de atentados terroristas durante los últimos 42 años". "Nadie puede estar de acuerdo con la acción terrorista del 11 de setiembre, que mató inocentes", había precisado antes. "El terrorismo sacrifica la vida de inocentes, no de combatientes. Adicionalmente, constituye un método torpe de lucha que ocasiona un daño enorme a quienes combaten". En su extenso discurso, que demostró que sigue siendo el memorioso capaz de hablar durante horas sin consultar un papel, una nota, deslindó con fuerza: "No conocemos un solo talibán. Nuestras diferencias ideológicas con ellos son abismales. No tenemos relaciones diplomáticas ni contactos con ellos." Hubo no pocas críticas a Moscú, por ejemplo cuando expresó que en la Europa Oriental surgieron países socialistas "por inseminación artificial". "Nosotros". continuó, "comenzamos nuestra revolución con siete hombres y siete armas, e iniciamos la lucha contra un ejercito de ochenta mil soldados". "Ahora tenemos millones de armas". Reconoció, sin embargo, que el aporte soviético fue vital para Cuba en la etapa de su aislamiento. La cita a la que fui invitado a título personal, reunió a periodistas de prensa, radio y televisión de casi toda América. El sábado 6, en la Plaza de la Revolución se habían reunido un millón de habaneros para conmemorar el 25 aniversario de un acto terrorista contra un avión cubano en que perecieron 73 personas. Recordó Castro que Heman Ricardo y Freddy Lugo, autores confesos del crimen, eran agentes de la CIA. Uno de los autores intelectuales, detenido en Panamá, "fugó" con ayuda exterior. Castro propone eliminar todo terrorismo, particularmente el terrorismo de Estado. Estados Unidos -a través de la CIA particularmente- no puede arrojar la primera piedra. Venga de Castro o de quien viniere, la propopuesta de globalización del antiterrorismo puede ser, a mediano o largo plazo, una forma de acabar con el miedo a la dinamita, el ántrax o a las armas inteligentes.
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