|
Edición Nº 1692 |
||||||||
|
|
||||||||
|
|
Por LORENA TUDELA LOVEDAY El Pueblo Unido Pronto Será Vencido
No sabes, me llevó al Bar Olé por un drink, que fueron como siete, y en eso lo llaman por celular a regañarlo porque se había olvidado de la reunión de El Pueblo. Pucha, el hombre no sabía cómo decírmelo, hasta que me lo dijo: "China, no me da tiempo de dejarte en tu casa, acompáñame un ratito al Pueblo y de ahí la seguimos". Yo, que estaba más aburrida que si me hubiera comprado un kilo de clavos para chuparlos, acepté, tú sabes cómo soy yo cuando me viene el vacío. La cosa es que, hija, en una Montero dorada, seguida por cincuenta camionetones con circulina, enrumbamos hacia la Carretera Central (¡qué recuerdos, qué recuerdos!) y llegamos a Santa Clara en un pedo, regio. En eso, no sabes, me encuentro con toda la plana mayor del Gobierno y cuando ya estaba por regresar sobre mis propios pasos a la caza del primer taxi que me trajera a Lima de vuelta y sin violarme, pucha, me chapa del brazo una especie de cambista muy bien alimentado y me dice, "¡Buena, doctita, que se haya venido usted también a apoyar al tío!" Hija, ante tamaña igualación las coronas hicieron un sonoro reacomodo, pero antes de que le contestara al joven lo que su insolencia se merecía, alguien lo llama, "Oe Coqui, tráete a la gringa que ya estamos comenzando". Hija, comenzando, ¿no?: una reunión donde te encontrabas desde con Henry Pease hasta el gordo Bruce, pasando por la Helfer, ¡Diego! (sin bigote, es un dulce), unos cholos todos igualitos que seguro venían directamente de la bancada, Bobby, Canuta Kuczynski, los Quijandría y hasta un par de psicoanalistas que la verdad, no sé qué Edipo estarían analizando, porque el asunto agarraba más bien horda primitiva, en fin. Mira, Kafka es la sensatez andando al lado de lo que me tocó una vez que se terminó una especie de conversatorio que me tuve que soplar sobre descentralización (yo, que abogo para que se concentren en Lima hasta las ruinas de Machu Picchu, con tal de no salir de mi cama). Porque hija, después vino la fiesta de confraternidad y ahí sí que casi pierdo la noción de mí misma. Me zamparon en una mesa, hija, con la Doris Sánchez, con la Helfer, con una asesora de Eliane Karp y con la esposa gorrera de un ministro que por discreción no te voy a decir quién es. En resumen, una mesa de damas, y a mí eso me hace crecer un clítoris simbólico del tamaño de un palmito paraguayo, no te puedes imaginar. La cosa es que después de escuchar a Glorita hablar de las mujeres organizadas mientras se trambuchaba un pedazo de churrasco con el tenedor en la mano derecha (misma maestra rural), no me aguanté y me fui al baño a pensar en mí misma, pero en el camino me vuelve a chapar el mismo cambista Coqui con el siguiente mensaje: "De parte del Presidente, flaquita, que no te vayas porque quiere bailar un huaino contigo". Mi respuesta fue bien breve, tanto como el Presidente y su período de gobierno: "Dígale al Presidente que salga a bailar con Doris Sánchez, que está que le pican los pies". Y me fui. Hija, pero de un persistente andino no te libras así no más; por eso, o sea, cuando me descubrí a mí misma zapateando Valicha, mientras Pachi me daba vueltas (no sabes, me llega ligeramente encima de la cintura); el hombre en una bomba de ésas que te hace hablar hasta de lo que no ha vivido, pucha, ahí fue que decidí pasar a la más radical oposición, y ya desde el lunes estoy corriendo listas para recolectar firmas. ¿El objetivo?: revocar a Pachi por faltoso y poner, ay no sé, a Bobby, mira, que te lo juro, o sea, al menos por GCU no me va a someter a semejantes papelones nunca más. ¿Firmas, chola? No cuesta. Chau, chau. (Rafo León).
|
|||||||
|
|
||||||||