Edición Nº 1692

 

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    18 de octubre de 2001

    Por FERNANDO VIVAS

    Hasta Aquí Estamos
    Las mil disculpas de la televisión, el miedo a la ley y la telebasura de la China Chang.

    ¡De rodillas! ¡Mirando a la cámara! "Perdón". ¡Más fuerte que no se oye! "PEEERRRRDDOOON". Así debiera ser el proceso contra la televisión. La TV, con la inquina de sus crónicas rojas y su desinformación dominical, nos hizo meter la cabeza a la tierra como el avestruz. Una vez ciegos y gachos el gobierno nos embistió con la yuca en ristre.

    Por eso, tenemos derecho a la venganza. Pero está la ley de por medio. El gobierno de Toledo es muy débil y desorganizado -y mediáticamente manipulador- como para que se le pida la suprema autoridad de desfacer el entuerto revocando licencias y confiscando equipos.

    Lo que sí debemos exigir es que el Ejecutivo y el Legislativo recojan los temas en debate -consejo nacional de la TV, defensor del televidente, requisito para renovar licencias, cláusulas de conciencia, autorización para que un empresario invierta en más de un canal, participación de capital extranjero, horario de protección al menor- y se establezca de una buena vez un nuevo marco jurídico. Sobran comisiones investigadoras en el Congreso pero ninguna dedicada a lo que pasó en pantalla. Al menos, Javier Diez Canseco es de los pocos empeñados en forjar una alternativa legal integral: TV competitiva en la que coexistan canales privados y públicos, donde se defiendan los derechos de espectadores, periodistas y empresarios.

    Si no se legisla pronto es porque a Toledo le viene de perilla tener medios como el 4 y el 5 cuyas angustias judiciales le resulten políticamente rentables. Quiere su canalazo timorato, quiere la lealtad de Alvaro Maguiña y la transparencia de Federico Salazar. Tales habrán sido los inconfesables afanes que presidieron la reunión cumbre del Presidente y su vicepresidente Raúl Diez Canseco con el delincuente Schütz y con Manuel Delgado Parker; tal es el día a día de Popy Olivera: el FIM se justifica en los medios.

    El gobierno nos está acostumbrando a una continua postergación de expectativas. La lasitud en la toma de decisiones podría convertirse en lenidad. Se nombran zares contra la corrupción pero faltan ukases justicieros.

    Si nos demoramos, el coqueteo con los medios podría convertirse en plan, las astracanadas de Popy podrían rozar la estrategia. Los funcionarios de confianza podrían volverse maquiavélicamente productivos: Por ejemplo, ¿qué hace el tal Edwin Santos, técnico de cómputo de Perú Posible y pata íntimo de Coqui Toledo, de viceministro de Comunicaciones, cartera donde se administra el plan Huascarán y se aprueban las licencias de medios?

    El 4 y el 5, con sus dueños a punto de habitar San Jorge, están ponchados como los canales top de la corrupción. Pero la mermelada se cuela por todos lados. El 2 acaba de ventilar la degeneración de su "Diálogo", único espacio de defensa del consumidor secuestrado por algunos reporteros que chantajeaban a sus denunciados en las narices de su director Jaime Delgado. Bueno que lo hiciera en público.

    En el 11 la indefinición raya en la irresponsabilidad. Dos familias en pugna, los Mendoza dueños del logo y la señal Austral, los Palermo a cargo de la producción casera, no se ponen de acuerdo en el futuro de Cacho y la Borlini y en las mil disculpas a su audiencia. A los Mendoza, cuyos lazos amicales con Montesinos fueron sellados con el transfuguismo de Miguel Mendoza del Solar, los ronda Guillermo Thorndike, Jorge Morelli y Carlos Guillén en busca de cachuelos sin bandera. A los Palermo, que sostienen en un hilo y con mucho esfuerzo la economía del canal, les ronda la tentación de estrenar cualquier cosa que haga escándalo de la nada como Mónica Chang.

    La China Chang no estaba en la congeladora, pues eso ya no existe en la TV recesada, sino en la incubadora de Canal A recalentándose para salir a morder a la competencia. En el "Hasta aquí nomás" de un Hildebrandt insólitamente neutral, se conoció su denuncia amarilla sobre la supuesta trasmisión deliberada de sida en la farándula. Reportaje manipulador, regresivo y un golpe contra la tolerancia y la educación sexual de los peruanos que saben que en lugar de sindicar y repudiar al seropositivo basta ser precavidos en el sexo y punto. La Chang satanizaba, sin dar nombres pero esparciendo injuriosamente las esporas de su sospecha, a todo tecnocumbiero gay. Un monumento al retorcimiento de la información y a la exaltación de los prejuicios que a este televidente le ha resultado tan chocante como la edición de la lamida de axilas de Laura Bozzo y la del prostivedettismo de Magaly Medina, para citar los exabruptos más celebres de la TV montesinista. Hasta aquí estamos en el 2001 esperando la urgente reingeniería moral y democrática de la pantalla.

     


    Escribe JORGE SANTISTEVAN DE NORIEGA

    Jorge Santistevan y el rigor de un buen zapeo "telerradiovisivo".

    Soy adicto a ella, por seria y profesional. Me aficioné por la radio y ahora con el cable dependo de ella y comienzo en las noches siempre con la posición 58. Es la de la BBC, independiente a rajatabla, tanto, pero tanto, que Margareth Thatcher frunció agudamente el ceño durante la guerra de las Malvinas porque siendo el paradigma de la TV británica, la BBC -que es televisión pública por ser pagada por el público- no asumió como ella hubiera querido los puntos de vista del Imperio y de su gobierno. Después le doy los pinchazos necesarios al control remoto para llegar a CNN, incluido por supuesto en español, buscando precisiones y a Josefina a quien adoro, y Rosmery lo sabe y ella lo sabe. En lo local, no salgo del cable, viviendo prendido de Canal N, mi favorito desde los inicios, hasta que últimamente me ha comenzado a cautivar Rosa María (¡qué tal competencia para Jaime!). Sigo atento a Tafur en lo económico y no me falta un jeringazo en Beto Ortiz para ver cuándo me sorprende, ni la dosis de "Los Chistosos" ahora que no hay peligro de verme burlado en la pantalla. Luego trato de conciliar el sueño mientras me gana Rosmery con sus películas. No tengo nada contra ellas, pero el cine no es una inyección sino una transfusión. Requiere de sala oscura, butaca dura y silencio sin celulares. En las mañanas las dosis se duplican. Desde el infaltable despertazo radial de RPP y el zapping en el dial con CPN, hasta encender al mismo tiempo la TV para darle pinchazo tras pinchazo a Hildebrandt y a Tola, ya que Rosa María (no te pases) no lo cubre todo. El menjunje telerradiovisivo, energizado por la competencia, combina bien con el apuro, la ducha, el nudo de la corbata, el jugo de piña y la dosis exacta de ginseng (sólo una al día, por cierto). En el fin de semana busco entretenimiento y formación, más que información, aunque Cecilia Valenzuela me provoca -siempre ella provocando- mi enorme curiosidad. Me quedo acto seguido clavado con cada una de las entrevistas de "Inside the Actor's Studio" y con "Rueda de Prensa", aunque de verdad extraño "Vértice" para verlo, no para sufrirlo en carne propia. De la TV local abierta (¡horrible oye!) hay que cambiarlo todo -o casi todo- después de tanto vladivideo con los dueños y los dineros desfilando para vender -salvo remotas excepciones- conciencias propias y ajenas en la oscura pero famosa oficina del SIN. Han dejado con pésimo olor y sabor a la mismísima libertad de expresión. Sin embargo, valoro el esfuerzo de Guido por renovarse y me entusiasma cuánto de bueno hay en el cambio que el Gobierno de Transición permitió ocurriera en Canal 7. Felicitaciones, muchachos, tienen que abrirse más a las universidades, hay que ir más lejos. No obstante, el otro día me vinieron con el cuento de que "hay que tener cuidado porque está bajando el rating del 7 en los sectores populares". No lo admito, les dije, nuestro pueblo no puede estar sentenciado a la chatura alevosa de las Lauras y las Magalys. "Esnob -me acusaron, arequipeño extranjerizante (como si eso existiese)". Such is life in the tropics? No puede ser, respondí para mis adentros al acostarme para reincidir con cierta esperanza en mi adicción, comenzando como siempre con la posición 58.


    Combi de la Tarde

    Carmen de Piérola y Maritza Espinoza, la alternativa de la tarde.

    Global no se ha quedado con los brazos cruzados. Mientras los concursantes de "¿Quién quiere ser millonario?" pierden, el rating sube y da pie a nuevos programas. "Hoy en red" es un ómnibus semanal retaceado en combi diaria, un container de muchos temas, ideas, noticias, entrevista política (ésta iba a estar a cargo de Dennis Vargas Marín pero el tránsfuga estuvo tan trajinado en los vladivideos que Genaro Delgado Parker prefirió que no diera la cara aunque lo mantiene de director de noticias del canal) y consultorios técnicos (defensa del consumidor, legal, conyugal, médico y hasta veterinario) con un hilo, en realidad dos o mejor dicho una trenza conductora: Maritza Espinoza y Carmen de Piérola. Una más espontánea que la otra, una menos conservadora que la otra, las dos esforzándose en llenar las pausas con opinión y si no con cualquier ocurrencia y si no se les ocurre nada que decir con cualquier gesto informal. Su segmento "Telaraña" es lo más rescatable de las 4 horas. Carmen y Maritza habían presentado a Gustavo Delgado un proyecto de talkshow conversado llamado "Las brujas se salen" inspirado en el "Infómanas" argentino, y Global las convenció de conducir la combi. Suerte para esta alternativa de la tarde.


     

     

    Picotazos

    "Montesinos me metió cabeza".

    Susy Díaz ante comisión investigadora.


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