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Edición Nº 1692 |
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Historia Revuelta
LEGUIA, Benavides, Velasco, García, Fujimori y Toledo.
Mítines, balconazos, promesas, mentiras, marchas y heridos. Siempre
el mismo discurso, siempre la misma credulidad, siempre la misma decepción.
Lin Belaunde ya estaba harta, por eso en lugar de seguir viendo en la
TV cómo los políticos y empresarios regateaban los fajos
de dólares, decidió respirar hondo y zambullirse en la Biblioteca
Nacional donde descubrió que la historia peruana mostraba a lo
largo de casi cien años, actores diferentes en situaciones demasiado
parecidas. Así, con la información recogida en medios como
El Cencerro, El Comercio, Mundial, La hoguera, La campana, Última
Hora, Caretas, El León del pueblo y Kausachum, diagramó
un periódico "chicha" titulado "Re-vueltas" con verdaderas notas
periodísticas escritas entre 1873 hasta 1980, donde, por ejemplo,
encontramos un titular de 1917 que dice: "Da golpe de Estado y cambia
la Constitución para ser reelegido", y pocos años después:
"La elección ha sido falseada en toda la República". Pero
el diario no se queda allí, pues como toda publicación seria,
tiene variedad temática. Por eso encontramos anuncios donde gracias
a la emulsión Scott se obtendrá la ansiada virilidad perfecta,
entrevistas a delincuentes de poca monta que exhiben un lenguaje "ininteligible",
exitosas bailarinas que muestran poco, pero sugieren mucho, estrenos en
el Cinema de películas como "Jessica, la fascinadora" (adultos,
impropia para señoritas), partidos de fútbol con escaso
público y el relato de la operación del pequeño Julito
para extraerle los clavos y alfileres que con maldad analfabeta su madrastra
le había clavado en la garganta.
Pero además de este periódico y las gigantografías de su portada y de algunas caricaturas, la exposición se completa con las reproducciones de fotografías periodísticas hechas por Jean Carlo Vitor, quien luego de un paciente trabajo en el archivo de Caretas (Ilustración peruana) descubrió que al igual que las noticias, las protestas también guardaban mucha similitud. Allí encontramos cuadros similares donde un manifestante, con el rostro cubierto por un pañuelo, a mitad de la pista y rodeado por humo, está lanzando un objeto. En este caso las pinturas sólo se diferencian porque uno nació de una fotografía en blanco y negro y el otro de una a color debido a que los hechos reflejados están separados por treinta años. Pero además de manifestantes radicales, también desfilan honorables presidentes, leales policías lanzando patadas, compañeros que recogen del piso a un hombre herido de muerte. Hechos todos que confirman que todo parecido con la actualidad, no es pura coincidencia. (Juan Carlos Méndez).
DESPIERTEN.- Muchos están dormidos, ausentes o sin reacción. Los motivos son diferentes: sociales, físicos, espirituales. La pregunta desde el escenario es: ¿Se atreverán a despertar? Este es el conflicto de "El otro lugar", tetralogía del prestigioso dramaturgo inglés Harold Pinter, que será representada por primera vez en su versión completa por el director Edgar Saba su propuesta incluye un escenario giratorio, el uso de transparencias a manera de una lámpara china, estatuas de hielo, el agua como elemento unificador y un planteamiento dramatúrgico que cuenta la historia de manera no lineal, donde los eventos y escenas deben ser unidos en la mente del espectador. Desde el 18 de octubre en el CCPUCP, Camino Real 1075, San Isidro.
Madera y Luz UNA obra de arte siempre nace de una idea, de una imagen. A comienzos de año Rosana Peyón sólo veía tres puertas que marcaban el paso hacia algún lugar indefinido y una desconocida presencia que vigilaba. Luego vinieron los dibujos, los bocetos, las maquetas y finalmente la ejecución. Ahora las puertas muestran el tránsito humano con unos cuerpos atrapados que sobresalen de la madera lisa y el vigilante se había convertido en un búho hecho de palo violeta. Luego fueron apareciendo la silla que tiene como respaldar a una figura
femenina, un enigmático personaje de cedro blanco, el Sol y la
Luna y finalmente un iluminado umbral que ha sido traspasado por alguien
que sólo ha dejado su figura bosquejada y la huella de sus pasos
sobre el piso. Ocho piezas para construir un espacio, íntimo y
abierto, donde sobresale el trabajo con la figura humana para expresar
la búsqueda particular de los detalles, que son capaces de resumir
un estado en el hombre y la vida. (JCM)
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