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Edición Nº 1693 |
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Excesos Humanos
Escribe ENRIQUE CHAVEZ "Quiero ver el texto de la entrevista cuando esté listo". Desde luego, Chris Bowers hacía gala de buen humor. Su experiencia como periodista de la BBC en países como Ruanda y Afganistán lo curtió con respecto a las presiones que puede recibir un medio de comunicación. Ahora, Bowers encabeza el Departamento de Políticas en Derechos Humanos del gobierno británico. Junto a Harriet Ware-Austin, asesora de la misma área, pasó por el Perú la semana pasada. Tuvieron como objetivo supervisar algunos de los programas que el Reino Unido financia en nuestro país. En la conversación exclusiva que sostuvieron con CARETAS, fue imposible no desviar nuestra atención de una combinación evidente: Reino Unido, Medio Oriente y derechos humanos. -Piensan ustedes que la discusión sobre los derechos humanos puede radicalizarse después de los atentados del 11 de setiembre? -Ware-Austin: La discusión no debería cambiar. Lo sucedido fue espantoso pero los principios de los DD.HH. se mantienen inamovibles. No nos debemos dejar arrastrar por el pánico, es una prueba muy grande para mantenerlos. Bowers: Hay un vínculo muy estrecho entre seguridad y DD.HH. La sociedad que los respeta será más segura y el terrorismo es la negación de estos derechos. -El caso de la Alianza del Norte ha despertado grandes suspicacias. ¿No es un nuevo Frankenstein en incubación? -B: Lo que sucede es que no puedes limitarte a establecer un gobierno de emergencia, tienes que producir un cambio radical en la estructura del Estado y en la política de Afganistán. El nuevo gobierno no debe abstenerse solamente de alojar terroristas, sino que también debe representar a la ciudadanía. Lo que sucede es que no ha existido, virtualmente, administración estatal en los últimos 30 años. Si vas a un pueblo afgano, no verás la presencia del Estado por ningún lado y esto tiene terribles consecuencias. Uno de cada 4 niños muere antes de cumplir 5 años. Ahora, el Talibán tiene una política sobre la extensión de tu barba pero no sobre producción o distribución de pan. -Esa falta de Estado tampoco educa para entender los derechos humanos... -B: Afganistán colisionó con el siglo XX demasiado tarde. Desde 1973 ha sido monarquía, república, modelo comunista propio, emirato árabe y ahora un gobierno islámico radical. -¿Qué países son los más interesantes de la región en términos de DD.HH.? -W: No tendemos a dar opiniones así, pero hay movimientos domésticos interesantes en Irán. Tenemos muchos proyectos allí. Egipto es otro caso relevante, es el centro regional en la materia. B: Un pequeño país, Bahrain, ha hecho grandes
progresos, particularmente en materia de minorías.
-¿Cómo es el trabajo con organizaciones locales? -W: No hay muchas. Tienes que ser muy cuidadoso porque muchas de las ONG son políticamente motivadas. Hay que saber distinguirlas. -¿En qué se encontraba la situación de las organizaciones de DD.HH. en Afganistán antes del inicio del conflicto? -B: Prácticamente no existían. Para los gobiernos anteriores ésa no era una prioridad y con los talibanes es virtualmente imposible que puedan trabajar. Hay que entender que por más que querramos ayudar no habrá progreso en la materia mientras gobierne el Talibán. Ellos no representan al pueblo porque los afganos son gente de gran tolerancia. Cuando estuve allá los hombres se describían a sí mismos como "hombres que se guían por el libro". No importaba tanto el libro. Es decir, la unión entre el cristianismo, el islamismo y el judaísmo. Son muy receptivos, es de los países en los que te paseas sin dinero y la gente te ayuda a llegar a tu destino. Eso hace todavía más trágica la administración Talibán. -El exilio afgano no parece ser muy fuerte... -B: El flujo de refugiados se inició en 1980. No han sido organizados y su impacto ha sido limitado. Pero muchos afganos han sobrevivido sólo a través del apoyo de los que están fuera. Son 6 millones de exiliados, podrían tener más impacto en la situación. Están concentrados en EE.UU., Europa, Rusia, Pakistán e Irán. -¿Qué responderían a quienes acusan a Inglaterra de manejar, como los Estados Unidos, dobles estándares? -W: Es muy fácil ser acusado de un doble estándar. Estás obligado a reconocer la diferencia entre los países y somos muy conscientes de que no puedes medir con la misma vara al país A y al B. Es una de las áreas más sensibles pero tratamos de aprender del pasado. B: Una de las relaciones más complicadas es la que tenemos con China. Queremos moverla hacia donde queremos mediante tratados internacionales y cuando pensamos que avanzamos poco a poco en el tema de la pena de muerte, el Estado mata a 3 mil personas en una semana. Promovimos varias resoluciones de condena en la ONU y ninguna pasó. -Creen que los EE.UU. tienen las mismas posiciones? -W: Hay que recordar que nuestro primer foro es la Unión Europea. En el caso de China, existe una posición europea y colaboramos bajo un sistema similar. -Pero el otro pie está dentro de Norteamérica. -B: Claro, son nuestros aliados. Pero eso no nos impide llamar la atención sobre temas delicados como la pena de muerte. Y a los amigos puedes decirles las verdades incómodas.
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