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Edición Nº 1693 |
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La Hoguera del 'Brujo'
RAFAEL Merino Bartet aguardaba sentado a la comisión que lo citó a las diez de la mañana. Había pasado más de media hora y sus miembros no llegaban. De no ser por las circunstancias su presencia hubiera pasado desapercibida. Los comentarios, irónicos pero indoloros, iban revelando la naturaleza de su carácter. -¿Por qué le decían Walt Disney? -Porque hacía hablar a los animales. Aunque tenga un ego saludable, el perfil del ex asesor del Servicio de Inteligencia Nacional no pierde discreción. A partir de su timidez era imposible calcular el impacto de sus testimonios. Como siempre, comenzó el juego de espejos en el momento en que información de Inteligencia -confeccionada para no ser revelada- se abrió al público: dijo haber asesorado a Alejandro Toledo durante la campaña electoral sin conocimiento de Montesinos y con los buenos oficios de Alvaro Vargas Llosa, se atribuyó el haber convencido a Abimael Guzmán para solicitar negociaciones de paz (hecho que contradice al `Doc' y la evidencia periodística que soporta su versión) y repitió los rumores que flotaban en los pasillos del SIN. De otro lado, negó haber intervenido en análisis sobre chuponeo, el Congreso y el Poder Judicial. Merino se comparó con un gran creador de historietas. Pero el
apodo con el que se le conocía en el SIN podría resultar
más afortunado: el Brujo.
EN DISPUTA En breve conversación con CARETAS, Merino confirmó el
dato: en su poder se encuentra el archivo completo de Sendero Luminoso
y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Aceptó también
haber recibido la oferta de una universidad estadounidense para venderle
la documentación -incluyendo actas de fundación y negociaciones-
por 250 mil dólares. El almirante (r) Alberto Panizo, actual director
del flamante Concejo Nacional de Inteligencia (CNI, antes SIN) denunció
el desierto informativo en el que encontró el archivo del SIN (CARETAS
1677). Hoy se encuentra armando uno nuevo con los retazos encontrados
en las instalaciones de Las Palmas y estamentos de las FF.AA. Consultado
sobre este caso, respondió que "si usted trabaja para una empresa
lo que produce se queda en ella. Y lo que es peor, en este caso se trata
del Estado. El no lo hizo solo, consiguió eso con funcionarios.
Merino aprovechó su posición y se llevó información
cuando cayó su jefe. Acá y en la China, eso se llama robo".
Merino considera ése su archivo personal y afirma haber invertido
dinero en él. Este incidente, es seguro, no será el último
conejo que salga del sombrero. Llevaba años diciendo que estaba cansado y deseaba abandonar el
Servicio de Inteligencia. En los últimos tiempos, llegaba a Las
Palmas aproximadamente a las 9 y media de la mañana y se retiraba
alrededor de las dos de la tarde. Cuando se produce la debacle con el
viaje de Montesinos a Panamá, el establecimiento del SIN montesinista
se trasladó al Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE),
ubicado en el Pentagonito. Merino integró el petit comite. Luego,
un encargado le llevó el mensaje al ex congresista Juan Velit,
voceado como cabeza de la Inteligencia peruana antes de la elección
de Panizo: Merino estaba dispuesto a retornar a los fueros y podía
continuar sirviendo al país con sus conocimientos de movimientos
antisubversivos. Esa es la impresión que ha ofrecido durante los últimos
días. La de un burócrata de carrera. Un funcionario que,
de medio siglo respirando en el mundo del sector público, invirtió
dos décadas en el SIN. Trabajó para los gobiernos de turno
y por lo que a él respecta, el reinado de Vladimiro Montesinos
sobre la institución no fue más que un gaje del oficio.
Sin embargo, el conocimiento de aquél que describe como un competidor
celoso, comenzó a forjarse mucho antes de 1990.
El general (r) Edgardo Mercado Jarrín se desempeñó como premier del régimen velasquista. En 1973, y como ya se establece en la génesis de la mitología montesinista, el capitán Vladimiro cumplía las funciones de asistente del canciller. El entorno se completaba con los dos integrantes de su gabinete de Asesores: Francisco Loayza y Rafael Merino Bartet. Este grupo mantenía vínculos con el organismo de Inteligencia SINAMOS y el coronel EP Humberto Rozas, padre del almirante del mismo nombre. Menos de dos décadas después, estos personajes se reencontraron en el SIN copado por Montesinos. En el ínterin, Merino dirigió el diario Correo, publicación que por aquel entonces seguía la línea del gobierno militar encabezado por el general (r) Francisco Morales Bermúdez. Entre los periodistas que conformaban la redacción, corría
el rumor de la conexión del nuevo director con el Servicio de Inteligencia.
A Merino lo recuerdan con rasgos de amabilidad y afabilidad que mantiene
hasta el día de hoy. Dejaba que el periódico marchara sin
mayores intromisiones ya que, en sus palabras, el periodismo no era su
"negocio". Sus exigencias eran magras pero, vistas a la luz actual, ilustrativas.
Coronando el montículo de periódicos que leía debían
estar los folletos de Izquierda Radical y Vanguardia Revolucionaria, frecuentes
por esos días y que, por cierto, pagaba con dinero salido de su
bolsillo. Allí estaba el prólogo de la obsesión que
lo desvelaría a partir de 1980. La subversión de izquierda.
INFORMACION POR EXONERACION Con los años, y como analista político del Servicio de Inteligencia, Merino se especializó en SL y MRTA. Durante el fujimorato, sin embargo, extendió su campo de acción al frente externo y estuvo muy cercano a temas como el litigio con Ecuador. Según información recabada por CARETAS, efectuaba viajes a Madrid por lo menos una vez al año. Desde la capital española, se ponía en contacto con agentes de países de Europa Oriental. Otros testimonios, como los de su ex compañero de trabajo Francisco Loayza (CARETAS 1318, junio de 1994), sugieren para Merino un peso mayor al que afirmó haber tenido ante las comisiones investigadoras del Congreso. Loayza dijo en esa ocasión que Merino era "una pieza fundamental en este proceso... en realidad es el autor intelectual de muchas decisiones políticas de este gobierno... creo que es quien aporta las ideas fundamentales, centrales, a Montesinos, y eso lo debe haber percibido el presidente Fujimori". Fue tan lejos como para afirmar que Merino pudo suceder a Montesinos en los afectos presidenciales. Lejos de ello se encuadra la posición que Merino exhibe. Luego de presentarse el lunes como ideólogo gubernamental, al día siguiente se acercó a los terrenos de un "asesoramiento limitado", que no pasaba de barnizar con redacción pulcra las órdenes de Vladimiro Montesinos. A esta revista negó también el papel atribuido en 1997, cuando sectores de la prensa lo señalaron como "el agente 002", cuota del SIN en las frustradas negociaciones con los emerretistas que tomaron la embajada japonesa. Nunca, dijo, recibió dinero de Matilde Pinchi Pinchi, la persona que repartía los salarios del SIN montesinista, de remuneraciones altas y planillas inexistentes. Merino rechaza tener asesores jurídicos. Su estrategia no los requiere con la calidad y cantidad de información que obra en su poder y memoria. Porque si Disney dotó de voz a los animales, el Brujo podría conquistar el perdón delatándolos. (Enrique Chávez). Merino Confiesa
EN sus dos primeras presentaciones ante la Comisión Townsend, Merino confesó la digitación de incalculables discursos, comunicados oficiales, decretos, dictámenes judiciales y escritos diversos, contenidos en 10 "vladidisquetes". Muchos son de su autoría y otros de creación del también ex asesor del SIN, Pedro Huertas. -Discurso de Alberto Fujimori sobre el autogolpe. Merino, autor de este discurso, supo del hecho ocho días antes. -Acta de los Altos mandos de las FF.AA. En ella se consigna reunión entre Fujimori y autoridades castrenses, dejando plena constancia de la aceptación del quiebre del orden constitucional. -Sentencia de la Sala Penal de la Corte Superior contra el director de la revista Caretas, Enrique Zileri Gibson, como autor del delito de difamación contra Montesinos en el caso "Rasputín". -Carta dirigida por el entonces comandante de personal de la FAP, Víctor Revilla, a la empresa ECI Telesystems- Israel, supuesta proveedora de equipos de interceptación telefónica al SIN. Merino también redactó la respuesta de la empresa, utilizada por congresista Martha Chávez para descartar la venta de equipos CTMS 6000 Y 6001 a la FAP. -Comunicado oficial de las FF.AA. sobre la ejecución de pena de muerte de Abimael Guzmán Reynoso, y otros cabecillas senderistas. Según Merino, Fujimori corrigió a mano el documento que establecía orden de ejecuciones. -Moción del Congreso, bloqueó en 1993 investigación del caso La Cantuta. -Nota informativa sobre preparación de actividades terroristas del Apra, donde se acusaba a este partido de coordinaciones con el MRTA. Otras revelaciones del Nro 2 del SIN: -El quiebre del orden constitucional se habría precipitado por informaciones llegadas al SIN sobre la intención del Congreso de declarar la vacancia de Alberto Fujimori. Con la colaboración de los asesores Pedro Huertas, David Mejía y Manuel Marrul, Merino elaboró un manifiesto y el estatuto de un gobierno provisonal. -Frecuentes encuentros entre 1998 y el 2000, en las instalaciones del SIN, entre Samuel y Mendel Winter, Vicente Silva Checa, Julio Vera Abad, Daniel Borobio, Augusto Bresani, Saúl Mankevich y Ricardo Vinitsky. Según Merino, este último llevaba al SIN una computadora portátil en la que redactaba los titulares de las primeras planas de diarios chicha. Se contradice con las versiones que atribuían esta misión a Bresani. -Presunta recepción de Montesinos de 4 millones de dólares para intervenir en el PJ a favor de la empresa Newmont en el litigio que enfrentó con la francesa BRGM por la minera Yanacocha. En esta negociación, la abogada Grace Reig recibió 600 mil dólares por sus servicios de traductora. Magistrado de apellido Lorenzzi habría recibido US $100 mil. -Todas las asignaciones de oficiales que iban a cuencas cocaleras las hacía Vladimiro Montesinos. -El dirigente del MRTA Pedro García fue recluido una semana en el SIN con el objeto de firmar un texto acusando a sus colegas y pidiendo la rendición del MRTA. A cambio, le darían nueva identidad y protección. (Pamela Palacios).
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