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Edición Nº 1694 |
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El Regreso de OJEDA
Por EL MARQUES DE VALERO DE PALMA UN sismo remece el planeta de los toros. Paco Ojeda, uno de los grandes revolucionarios del toreo, vuelve a los ruedos como matador. Y vuelve en Lima. Vuelve en esta feria del Señor de los Milagros. Después de un interregno un tanto sutil y relajado como rejoneador. Interregno lleno de veleidades, el estar sin estar, el despedirse sin despedirse, el matar la afición, la mejoría síquica tras unas abrumadoras temporadas de estrés y nervios rotos. Paco Ojeda estaba destinado a retirarse en hora temprana, pues al sitio geométrico que ocupaba delante del toro (esto ya lo auguré yo en su momento) era absolutamente imposible de aguantar por un ser humano. Veamos: Todo empezó con Manuel Benitez "El Cordobés". Hasta el advenimiento de "El Cordobés" los toros se toreaban a distancias canónicas. Siempre existían dos terrenos o jurisdicciones antagónicas: el terreno del toro y el terreno del torero. No se mezclaban. Se toreaba a la distancia canónica que permitía citar al toro de frente adelantando la pierna contraria a la de la mano que sujetaba la muleta. Esto permitió parar al toro en el momento del encuentro, templarlo (darle dulzura, son y ralentí al pase), mandarlo (llevar siempre al toro donde quiere el torero) y cargar la suerte (profundidad, poner el alma en el pase) volcándose con el cuerpo o adelantando la pierna de salida (la angular a la mano que lleva la muleta). Todo ello para poner al toro en su jurisdicción y poder conectar los pases en una tanda bien ligada. Esta es, resumida telegráficamente la belleza del toreo puro y clásico. : "El Cordobés" rompe los esquemas. Es "vivo", valiente, determinado
y decidido, sabe lo que quiere tras las cornadas del hambre de su infancia.
Con extraordinarios reflejos y facultades físicas. Extremadamente
inteligente, rompe los moldes canónicos y las predicciones. Entra
en el terreno del toro. Se atraca con él. Se coloca a centímetros
de la pala del pitón. Revoluciona. Lo nunca visto. Coloca su ombligo
perpendicular a la punta del asta y lo que no se da cuenta el público
es que casi nunca se deja ver por el toro ya que éste tiene la
muleta delante de los ojos. Tiene que torear de muñeca para volver
a ponerlo en su "propia jurisdicción inventada" y estar siempre
fuera de la vista del toro. Más cerca torea y menos se deja ver.
Esto es heterodoxo. Con una habilidad a la que no se le puede negar extraordinarios
méritos y el salvavidas de sus reflejos robóticos resulta
ser uno de los toreros menos zarandeados y cogidos de la historia del
toreo. :
Llega Paco Ojeda. Empezó su carrera a la distancia clásica
sin brillar demasiado. Pero tiene sed de triunfo y se da cuenta que debe
arriesgar y seguir la senda de "El Cordobés" rompiendo jurisdicciones
para hacerse notar. Se propone entrar en el terreno del toro pero: ¿cómo
hacerlo? Sin trucos, sin habilidades, a cuerpo limpio, dejándose
ver, se acerca al toro. Con la muleta tendida y la pierna contraria midiendo,
a pasitos diminutos, el acercamiento al toro, entrando en la jurisdicción
de éste. Ahí se la está jugando, ya que a pesar de
que ponga todo el cuidado habido y por haber en protegerse con la muleta
adelantada, el toro lo está viendo. Estos instantes de acercamiento
con pasitos de mosca son auténticas estaciones de vía crucis.
No se escuda en la pala del pitón. Tampoco se pone de perfil. Menos
de frente, ya que la cornada sería segura. Se pone oblicuo, ni
de frente ni de perfil, la única manera de llegar con propiedad
al pitón contrario. Y tiene que torear al pitón contrario
y mandarlo muchísimo para salir indemne del pase. Esta cercanía
acompañada de clasicismo encimista, por definirla de alguna manera.
Torea en ese terreno, rompe los nervios. La revolución ojediana
consiste en torear en el terreno del toro de forma ortodoxa. Lo que nadie
había hecho antes. La heterodoxia cordobesista se tiñe de
verdad de la buena, pues ya hay alguien que se deja ver por el toro entero,
vivo, no quedado, en terrenos inverosímiles. Los encimistas tremendistas
anteriores a "El Cordobés" (Chicuelo II o Pedrín Benjumea,
por ejemplo) hacían de las suyas con el toro quedado, porque o
lo picaban en demasía o lo cansaban con florituras hasta que podían
atravesar la barrera prohibida. El interés del retorno de Ojeda
es grande ¿Va a volver toreando en el terreno del toro, en esa
misma distancia que lo hizo famoso? :
Se ha caído Ponce del cartel. Lo siento en el alma. No viene el gran lidiador que para, tiempla y manda. Cualquier otra sustitución hubiera sido pobre y llena de lamentos taurinos. Nos hubieran dejado con los crespos hechos. Pero viene el clarinazo del retorno de Ojeda. Todo el orbe taurino remecido en sus cimientos. Ojeda vuelve a los ruedos. Esto hace de Lima por estas fechas el punto de mira de la crítica internacional. Una sensación agridulce me invade. Estamos cambiando valoraciones y el cambio está a la par. Pensamos que la corrida del día 25 de noviembre con Ojeda y "El Juli" va a echar chispas con dos toreros revolucionarios frente a frente. Pero el interés de la última corrida consistente en ver a Tomás y a Ponce juntos, decae. Ambos paran, tiemplan y mandan como nadie. Y el interés está en que mientras Ponce lidia más que Tomás, éste carga la suerte más que Ponce. En pesos y medidas la cosa está equilibrada. No viene Ponce, mala suerte para los que sienten el toreo como yo. Está Ojeda, buena suerte (recuerden los extraordinarios triunfos de éste el año '83 en Lima) porque el interés de su retorno es formidable. No lloremos. ¡Ha muerto el Rey!, pues ¡viva el Rey! : En segunda novillada, con revés de Roberto Puga, estuvo muy bien presentada para lo que se acostumbra por estos lares. En España los pesos de los novillos en plazas de primera son mayores. Pero en América la costumbre es otra. Ateniéndonos a ésta la novillada de Roberto Puga fue modélica en presentación y hubo un sexto novillo que era digno de una plaza de primera española. El primer torito fue muy bravo y muy noble aunque un poco escaso de fuerzas, iba a la cita comiendo trapo que daba gusto. No lo desorejó Leandro Marcos por repetir con la espada. El segundo novillo se dejó torear. Pero ahí acabo la cosa ya que los cuatro restantes presentaron problemas y dificultades de diversa índole para los de a pie. alguno escarbaba, otro se colaba, otro andaba más pendiente del torero que de la muleta y también, casi todos, se revolvían a destiempo. Difíciles para tres toreritos muy hechos y más que puestecitos. De los tres, el español Leandro Marcos está ya para tomar la alternativa. El otro español, Matías Tejela, es novillero muy enterado. Al mexicano Fabián Barba le falta bastante, no tiempla suficiente pero aguanta como nadie, ésta es su gran virtud. Los novillos trajinaron bien en los dos primeros tercios y fueron sacando genio del malo (los cuatro últimos) conforme se iban agotando las faenas de muleta. Prueba de ello es que casi todas las faenas fueron musicadas. Toros bonitos y tarde aburridita. El próximo festejo será corrida de toros-toros. Sobre el papel, sobre el programa. ¡Ojalá que en la realidad salga una buena corrida de toros-toros! Con el toro mexicano nunca se acaba de saber. :
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