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Edición Nº 1695 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha, el Enemigo en Casa Bueno, como era domingo, la Jessy no estaba. Abrí el cuarto y casi me da prolapso, hija, cuando vi que todas las paredes estaban cubiertas con fotos de El Innombrable Junagranputa en las poses y sonrisas más variadas que te pudieras imaginar. Fotos recortadas de periódicos, afiches de campañas, fotos con Martucha ag (que como anda de tumor, no me voy a meter con ella), con la Salgado y la Gamboa (que como no andan de tumor, debo recordarle al lector que son las dos ronsocas antropófagas que al Chino le olían hasta los dopes), con Siura, con la Bolocco y en una especie de altarcito que la Jessy se había hecho sobre el televisor, con velas rojas, flores de seda y exvotos, pucha, una foto donde está el mismísimo jalado cabrón… ¡con mi Jessy de mi alma y una dedicatoria en la que dice: "Para Jessikah's Jesseniah's Chuquihuara en la lucha común contra su patrona pituca. Alberto"! Hija, que Judas ni cojudas, si me hubiera dejado llevar por la sensación de traición que me vino, pucha, te juro que me pitorreaba en mis concepciones democráticas y la denunciaba a la chola cochina por haberse robado sistemáticamente mis Tampax, pero no, o sea, decidí acumular más pruebas y me puse a rebuscar entre los cajones y ahí sí que vino la cagada en siete tomos, hija. Encontré unos t-shirts con mensajes como ¡El Chino volverá!, firmados por la Organización Internacional Fujimorista. Al lado, un carnet de pertenencia de la Jessy a la misma huevada ésa y un documento con un Plan Estratégico anillado, con la cara del Ojo de Puñalada en Cuero de Chancho con esa sonrisa cachosa que a mí me saca fístulas en el píloro, cómo te explico. Pucha, decidí esperar a la Jessy antes de tomar cualquier decisión. Me senté en la cocina y prendí un cigarro, otro, otro, y otro más, y recién a las once de la noche aparece la muy traicionera, pucha, con el t-shirt puesto y la cabeza llena de picapica y serpentinas. "Oye, hijita, antes de que te metas a la ducha y te me saques toda esa chafalonía, me vas a explicar bien qué demonios es eso de la Organización Internacional Fujimorista". Hija, la Jessy, de lo más Camarada Zambrano, pucha, alzadísima, me contestó: "Mire, señorita China, usted puede ser lo democrática que se le dé la gana; déjeme a mí con mi Chino, que muy pronto ya verá usted cómo lo traemos y lo ponemos de nuevo en el trono presidencial". Pucha, y de ahí en adelante la Jessy se mandó con un análisis de la situación que te lo juro, o sea, que Cotler ni Mirko Lauer. Empezó con Coqui, luego siguió con Matute, después vino lo de las cuchipandas de Pachi en todos los restaurantes de Lima pero cuando llegó a Diego, fue demasiado. Hija, sólo te digo que a la media hora de estar escuchando los comentarios de Jessy, pucha, yo ya estaba con el otro t-shirt puesto, listas las dos para ir frente a la casa de Diego y ponernos a gritar, "Novia, paga tu pasaje", como les pasó a los pobres el otro día en el cine y se tuvieron que salir, te enteraste, ¿no? Claro, el arrebato me duró hasta que retomé el control de mí misma y chau t-shirt y choladas, pero el asunto me sirvió para enterarme de que el Plan Estratégico del Chino Malparido consiste en tirarse abajo a Pachi (tarea que mucho talento no demanda), argumentando que no está capacitado para gobernar, por putañero y borracho, y dejar a Raúl de presidente. Raúl, que tiene un chicharrón con el fujimorismo más gordo que el segundo rollo de la Gamboa, pucha, propone mirar para adelante y dejar atrás el pasado y se acabó: Calmell a Expreso, los Winter a sus chocolates, Hermoza a sus cutras, Shütz a su canalazo, los Crusillats unos grandes empresarios de la televisión y aquí no pasó nada. Mira, no sé, yo con los años me he vuelto superpragmática y pienso que con lo terrible que eso sería, pucha, a la misma vez pondría una cantidad de circulante regia, que a todos nos hace tanta falta, y los grandes restaurants de Lima recuperarían su esplendor, ¿no crees? Pero eso sí, la Jessy me saca todo eso de las paredes, aunque tenga que poner en cambio al maricón de Ricky Martin. Chau, chau. (Rafo León)
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