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Edición Nº 1696 |
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¿Aves de Mal
Agüero?
Las sombras de la mala suerte aún no se disipan de la ciudad de Nueva York. Cuando aún hay llantos por el atentado terrorista contra el World Trade Center, un nuevo accidente enluta a los norteamericanos. El 12 de noviembre, en que la sede de la ONU se encontraba plena de dignatarios internacionales y en las calles se celebraba a los Veteranos de Guerra, un Airbus 300 de American Airlines, con 260 personas a bordo, se estrella contra el barrio neoyorquino de Queens, conocido por ser mayoritaria residencia de bomberos. Así, los héroes del 11 de noviembre pasado y todo Estados Unidos, sufrían un nuevo revés el cual -sin embargo- enfrentan con renovado coraje. TRAS la caída del Airbus de American Airlines las supersticiones han aflorado nuevamente. Se ha encontrado una misteriosa relación entre el número del vuelo fatal, 587, y los tres números ganadores de una popular lotería de Nueva Yersey, 587, cuyo premio -al ser acertado masivamente- fue tan sólo de 16 dólares para cada ganador. Para colmo de dramas, entre los muertos del Airbus se cuentan dos sobrevivientes del atentado a las torres gemelas. Felix Sánchez, 29, funcionario de Merrill Lynch, e Ilda Yolanda Mayor, 26, empleada de la panadería Au bon pain, ubicada en el primer piso de una de las torres. Según sus familiares, ambos habían vuelto a nacer. La mala racha hacer prever que el tráfico aéreo disminuya notablemente para el próximo 22 de noviembre, en que tradicionalmente se congestionaba el tráfico aéreo por las celebraciones del Día de Acción de Gracias. Una de las hipótesis que se maneja, es que la causa de la tragedia habría sido la presencia de residuos de objetos extraños en las turbinas de la aeronave. La cercanía con el mar, y la presencia de gaviotas en la zona, refuerzan esta teoría según la cual la implosión de las turbinas se produjo al succionar una bandada de pájaros. Para evitar este tipo de accidentes, en EE.UU. las autoridades de algunos aeropuertos han adoptado como plan estratégico la crianza de halcones, destinados a exterminar a otras aves menores. La otra teoría, sugerida a los expertos por la distribución de los restos sobre la superficie de la tierra, es que la turbina General Electric, al separarse de la nave por algún desperfecto, haya chocado contra el ala vertical, que sirve para estabilizar el avión. La repentina pérdida del control a baja altura no habría dado tiempo ni para enviar mensajes de auxilio. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte había recomendado revisar este tipo de turbinas. Para mayor pena, había un peruano, William Valdespino, como parte de la tripulación de la nave siniestrada.
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