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Edición Nº 1697 |
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El Plan Jauja
"No se trata únicamente de instalar computadoras y conectarse a internet". Las palabras son de Fermín Torrejón Salazar y se refiere al trabajo que viene desarrollando en el pequeño poblado de Molinos, en Jauja, con escolares de todos los niveles. "Lo que se tiene que hacer -dice- es diseñar y desarrollar un nuevo modelo en el que el rol de profesores y alumnos deje de ser el tradicional". Según Torrejón, los estudiantes, -frente a una computadora- se vuelven investigadores analíticos mientras que los maestros, adquieren el papel de orientadores. La historia de Fermín Torrejón es tan interesante como el revuelo que ha armado en Jauja con esas máquinas y antenas que ahora sorprenden a sus habitantes. Cómo no, si gracias a ellas, un campesino analfabeto puede, por ejemplo, recibir capacitación a distancia sobre cómo mejorar su cosecha a través de imágenes. O, el encargado de la posta médica interconectarse -vía telemedicina- con una clínica de Lima para salvar la vida de un paciente. Y es que los proyectos de Torrejón Salazar trascienden el rubro educación. Todo comenzó cuando, con un pie en Nueva York y el otro en Bruselas, Tokio o quizás Sao Paulo, Fermín Torrejón trató de resolver un dilema existencial: "¿Por qué los éxitos y las oportunidades no le dan un verdadero sentido a la vida?" El había estado, durante los años que vivió en
Estados Unidos -"más de veinte"-, ocupando posiciones ejecutivas
en diversas compañías transnacionales. Finalmente, tuvo
un cargo que muchos habrían soñado, el de director corporativo
de informática para la división internacional de Merck Sharp
& Dohme. Fue por esos días que advirtió que la famosa globalización
que hacía gala de interconectar pueblos y países manejando
una información impresionante beneficiaba solamente a muy limitados
y privilegiados sectores. Que había que hacer algo por los excluidos,
por los marginados.
Fue así como Fermín Torrejón decidió volver al Perú, primero para proveer servicios de consultoría de información y comunicación en diversos países de Latinoamérica y luego, tras desarrollar un verdadero proceso de búsqueda personal, para llevar la tecnología a las áreas rurales de este país. ¿Y qué mejor lugar que su natal Jauja? Allí, después de reencontrarse con sus raíces conoció a Luis Véliz, ingeniero zootecnista y profesor, también jaujino y hoy su más cercano colaborador. Ambos, inspirados por la magia del cerro Puyhuán (en Molinos, a 7 kilómetros de Jauja), conocido como "el corazón del universo", acordaron crear un centro de investigación de alta tecnología. Aparecieron, inmediatamente, otras razones, desde el punto de vista
del potencial de desarrollo de la zona, que reforzaron aún más
la decisión de realizar el proyecto en Molinos. Torrejón
y Véliz se dieron cuenta que en Molinos hay cinco pisos altitudinales
y tres pisos ecológicos, que desde los 3,400 m sobre el nivel del
mar, se asciende hasta los 4,500 para luego descender hasta los 1,600
en la selva, conformando un corredor ecológico con una rica variedad
de condiciones para la producción agrícola y ganadera. ¿Qué
más podían pedir?
Desde un inicio -es decir en diciembre del 2000, que se fundó el Centro de Investigación de Tecnología Informática (CITI) Puyhuán, en Molinos, con el beneplácito de los representantes de la comunidad y las autoridades municipales- Fermín Torrejón ha intentado recuperar e integrar la tecnología ancestral y traerla al tiempo presente. "Soy un convencido -afirma él- que el mejor camino para el desarrollo de un pueblo es aquel de naturaleza endógena, iniciado por sus propios habitantes y con el apoyo de la tecnología". Si bien el CITI abarca varias áreas: agricultura, agroindustria, turismo, salud, es la de educación la que especialmente interesa dado que, por sus características, tiene muchas similitudes con el tan cacareado "Plan Huascarán" que el actual gobierno acaba de implementar. "El Plan Jauja" inició sus actividades en marzo de este año
con la capacitación de todos los docentes de secundaria, primaria
e inicial del distrito de Molinos (ahí hay tres colegios estatales
y aproximadamente 300 alumnos): "Apelamos a un programa de sensibilización,
de aproximación gradual a la máquina, pues lo básico
es romper la brecha cultural y generar un clima de confianza con las computadoras".
Y en abril, el trabajo fue con los escolares, quienes, hasta el momento,
ya han incorporado el uso de las facilidades de internet en sus tareas,
habiendo incluso realizado trabajos de preparación de páginas
web sobre los procesos productivos de su comunidad.
En esta primera etapa, Fermín Torrejón ha contado con el apoyo de empresas como INEDIC, entidad peruana que inauguró el primer servicio de Internet como material didáctico en Latinoamérica, en 1997. GILAT Perú, cuya tecnología de acceso satelital a Internet es fundamental, Deltron, LG y Microsoft. De acuerdo a Torrejón se utiliza el software de base, conocido por todos y, lo más importante es que "los niños no aprenden computación, sino que utilizan la computadora para que ésta los ayude en sus diversas asignaturas". Por cierto, aunque Torrejón no ha colaborado directamente con la implementación del "Plan Huascarán" sí ha proporcionado al Gobierno, a solicitud de éste, documentación sobre los alcances y etapas del "Plan Jauja". "Si ésta se adopta, nos sentiremos muy satisfechos profesionalmente", puntualiza. La misión de Fermín Torrejón, de ayudar a cerrar la brecha tecnológica y procurar que un sector de la población peruana escape de la indigencia digital, marcha por buen camino. Una prueba más de lo que la empresa privada es capaz de hacer. (Teresina Muñoz-Nájar).
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