Edición Nº 1697

 

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    ARTICULO

    22 de noviembre de 2001

    25 de Noviembre Día de la No Violencia contra la Mujer Defensa de Mujer
    Dos jóvenes juliaqueñas tienen la valentía de denunciar a sus agresores. Uno de ellos, el médico Gerardo Salmón Horna, es reincidente por violación.

    Gerardo Salmón Horna, médico cirujano: acusado dos veces por violación, no recibe castigo. Der.:"María", la victima del médico.

    Escribe TERESINA MUÑOZ-NAJAR

    EL 25 de enero de 1996, una sencilla muchacha juliaqueña, a quien desde entonces se ha llamado "Antonia", acudió al Hospital General Carlos Monge Medrano (en Juliaca, Puno), aquejada por insoportables dolores de cabeza consecuencia, con seguridad, de un accidente de tránsito sufrido tres meses atrás. Ese día, había huelga de médicos y "Antonia" ingresó por emergencia donde le ordenaron sacarse una radiografía.

    Mientras esperaba los resultados de la prueba, apareció un hombre cuyas características físicas han quedado grabadas en sendos atestados policiales: cara redonda, cabellos negros, frente amplia, cejas tupidas, ojos pardos, nariz recta, labios delgados y boca chica. Era el médico Gerardo Salmón Horna, quien le dijo que la iba a atender.

    Salmón llevó a la chica a un consultorio y le pidió se recostara en una camilla. Pero cosa extraña, no intentó revisarle la cabeza sino la vagina. La chica se asustó y lloró. El doctor, impávido, le explicó que tenía problemas en los riñones, el estómago y el corazón y que era preciso, urgente, un tratamiento especializado. ¿Por qué no iniciar el riguroso examen en su consultorio del Jirón Ica 259? "Antonia" alegó que no tenía dinero pero Salmón Horna le dijo que no se preocupara, que no le iba a cobrar.

    Así, se lleva a la muchacha hasta su vivienda, la obliga a desvestirse, la tiende en una camilla, le tapa el rostro con una sábana y la viola.

    Al día siguiente, con el mismo dolor de cabeza y un intenso e inexplicable padecimiento, "Antonia" volvió al hospital para contarle a otro doctor lo que le había sucedido: "A Salmón se le pasó la mano", dijo éste. Y ahí comenzó el calvario.

    La violación sexual representa una de las agresiones más frecuentes en el Perú. "Los servicios médicos legales -explica Jenny Dador, abogada del Movimiento Manuela Ramos- registraron, en el año 2000, 11,345 atenciones por violación de la libertad sexual". Esto quiere decir, en términos globales, que en el Perú ocurren 31 violaciones diarias. (El 60 % de embarazos de niñas de 12 a 14 años son producto de violaciones cometidas por familiares).

    Lo lamentable es que son muy pocas las mujeres que hacen efectivas sus denuncias. Entre otras cosas porque a las víctimas, más si son mujeres adultas, se les exige un absurdo: que certifiquen mediante un documento, el haberse defendido de la violación.

    Carmen Churata, se convierte en el símbolo de la mujer que lucha por sus derechos y dignidad.

    En 1998, por ejemplo, Manuela Ramos realizó una encuesta a un total de 300 mujeres de varios barrios populares limeños. Estos fueron los resultados. A la pregunta de si denunciarían la violación de una hija de 10 años, por un vecino, el 34 % contestó que no denunciaría "porque no creen en la justicia", "porque la menor se vería sometida a diversas presiones" o "porque no tienen dinero". Y cómo van a hacerlo si en estos casos existe la tendencia en la sociedad de "examinar" la conducta de la víctima: cómo vive, cómo viste o a qué hora suele llegar a casa.

    El hecho es que "Antonia", asesorada por una abogada de Manuela Ramos, la doctora Belia Quiñones (desafortunadamente la oficina de este movimiento ha sido cerrada en Puno por falta de financiamiento), prosiguió con su demanda. El proceso fue tramitado ante el Segundo Juzgado Penal en Puno, el cual emitió una sentencia absolutoria. Luego, la sala mixta descentralizada de la provincia de San Román confirmó esta sentencia a favor del acusado. Se dejaba así, en total impunidad, la violación cometida por un agente del Estado.

    Pero "Antonia", representada por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM), el Center for Reproductive Law and Policy (CRLP) y el Centro por la Justicia y el Desarrollo Internacional (CEJIL), presentó una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esta, el 6 de marzo del año pasado, concretó un documento denominado Acuerdo de Solución Amistosa, "basado en el reconocimiento de la responsabilidad del Estado por los actos violatorios de los derechos de `Antonia', ocurridos como consecuencia de los actos perpetrados por el médico Gerardo Salmón Horna, cuando se encontraba adscrito al servicio de salud pública". Al respecto, la abogada Isabel Rosas de Demus en representación de CLADEM, se encuentra en estos momentos en Washington informando sobre el nivel de cumplimiento del Acuerdo de Solución Amistosa y de la sanción efectiva a Salmón Horna, al que por cierto, el Colegio Médico suspendió por algunos meses de sus funciones profesionales pero no administrativas.

    El problema es que el médico de marras sigue adscrito al mencionado servicio. Y otra vez, ha sido denunciado por violación.

    Si el violador hubiera sido un triciclero, estoy segura que ya estaría preso", dice la doctora Quiñones.

    En esta oportunidad es una chica de 22 años la perjudicada. Es "María" y le será muy difícil volver a hablar sin que le tiemble la voz mientras estruja las manos contra su vientre.

    La violación y el proceso de "Antonia" han originado el libro "Buscando Justicia", editado por Manuela Ramos. Derecha, débil defensa de Salmón Horna.

    Como ocurrió con "Antonia", "María" también fue interceptada por Salmón Horna cuando fue a atenderse al Hospital Monge Medrano, el 18 de enero de este año. Había sido diagnosticada de hemorroides y terminó en la camilla del consultorio Nº 8 con la cara tapada con una bata de color azul. Violada.

    CARETAS encontró al médico en Juliaca y en resumen éste es su débil descargo: "Hay quienes desean hacerme daño. Todo esto es un complot. Lo único que deseaba "Antonia" era que yo le diera un certificado médico para que ella le entablara un juicio a quienes la atropellaron y a "María" pareciera que alguien le ha prometido algo, una casa tal vez, con tal de que me acuse".

    El doctor Salmón Horna dice asimismo, que está enfermo de diabetes y que es imposible para él tener una erección.

    El proceso de "María", siempre asesorada por la doctora Quiñones y el Movimiento Manuela Ramos, será largo. Los certificados de los médicos legistas no coinciden pero ella se someterá a todas las pruebas requeridas -"no quiero que mi caso quede impune o que a otras chicas les pase lo mismo que a mí-, una y otra vez. También, ha interpuesto un recurso impugnatorio de apelación a fin de que se le eleve la sanción administrativa a Salmón Horna y que la suspensión del ejercicio profesional por el plazo de dos años, se amplíe.

    En el camino de "María", por suerte, ha aparecido Carmen Churata Cahuascanco. Valiente estudiante de derecho que le da ánimos, que la ayuda a sobrellevar la indignación. Carmen (21), fue violada a los 19 años por uno de sus profesores, Melitón Arpasa Pacón, quien, paradójicamente, ostenta tremendo puesto: juez del Tercer Juzgado de Paz letrado de Puno. Nada menos. Los cargos son pavorosos: violación, práctica de aborto no deseado e inducción al suicidio. El detalle de los hechos está de más.

    El caso es que Carmen, con el apoyo de sus familiares y de la doctora Quiñones, está llevando adelante su proceso con un aplomo extraordinario. Futura abogada, acude ella misma al Poder Judicial a ver sus papeles y se enfrenta a las agresiones de un personaje influyente. En varias oportunidades han apedreado su casa, por ejemplo.

    En un país donde la violencia contra la mujer arroja cifras aterradoras, en el año 2000 se realizaron 69,179 reconocimientos clínicos por casos de violencia familiar. De acuerdo a estas cifras se produjeron alrededor de 190 casos de violencia doméstica al día, o sea, aproximadamente 8 casos de violencia por hora. Se debe exigir a la justicia una mayor rigurosidad. No es justo que sujetos como Salmón Horna o Arpasa Pacón, porque tienen un título profesional y cierto poder en su provincia, abusen de jóvenes inocentes para luego quedar impunes. Afortunadamente, hay una luz al final del túnel. La que vio "Antonia": la CIDH.



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