Edición Nº 1702

 

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    ARTICULO

    28 de diciembre de 2001

    Premios A la Resistencia 2001
    Honrando la terquedad positiva en favor de causas valederas, estos nueve personajes demostraron a lo largo del año que termina que la perseverancia en los ideales correctos no sólo es justa, sino indispensable . CARETAS los saluda.

    Peña lleva el caso madre del proceso a Montesinos, que tiene ya 54 tomos con 31,200 fojas.

    Saúl Peña
    Juez Y Porte

    LA primera vez que el juez anticorrupción Saúl Peña Farfán (39) ingresó a los tribunales fue de la mano de su madre en su natal Apurímac. La familia Peña Farfán enfrentaba un litigio judicial por unos terrenos de su propiedad invadidos.

    Hoy tiene a su cargo, junto a otros cinco magistrados, el caso más grande de corrupción de la historia peruana. Por algo Montesinos dispara insidias en su contra cada vez que puede. Peña no sólo colaboró con el grupo Zeus, cuerpo especializado que le pisó los talones a Montesinos tras su fuga, sino que ordenó el encarcelamiento de Silvana Montesinos. "Con paciencia y con la fuerza de la verdad hago frente a las acusaciones injustificadas", sentencia.

    El magistrado, en todo caso, sabe de golpes. De toda naturaleza. Cuando frisaba los 16 años fue campeón departamental de boxeo en Apurímac.

    Desde que se graduó de abogado en 1987 su vida ha sido siempre un desafío, en la docencia -es profesor de la UNMSM-, como autor de cinco libros de materia judicial y, más aún, ahora.

    Se inició como secretario del Sétimo Juzgado Penal. En 1993 fue abogado consultor de NN.UU. en la Procuraduría del MEF, donde vio casos de defraudación tributaria como el del BCCI, entre otros. Volvió a sus fueros en 1994 al ser nombrado por el Jurado de Honor de la Magistratura juez titular especializado. Fue el único Juez Especializado Penal Tributario de Lima hasta marzo de 1997, cuando la Comisión Ejecutiva del Poder Judicial desactivó el juzgado a su cargo y a él lo reemplazó por el inefable provisional Nicolás Trujillo. No fue casualidad. Como juez tributario, Peña abrió proceso con mandato de detención contra el comandante PNP Gerardo García Ricci, hermano de la secretaria personal de Alberto Fujimori.

    Al ingresar como presidente de la Corte, el cuestionado Pedro Infantes bajó a Peña de vocal a juez. Aún así, éste abrió instrucción contra el entonces director de la PNP, Fernando Dianderas. Repuesto como vocal, en enero del 2001 fue designado por Sergio Salas como juez del caso Montesinos. Tuvo que descender a juez, pero esta vez por una buena causa.

    Gran negociador, experto en el tema de la deuda externa latinoamericana, escritor y diplomático.

    Carlos Alzamora
    Diplomacia Visionaria

    HACE poco más de un mes, en CARETAS 1696, Carlos Alzamora Traverso, ex embajador del Perú en Washington y diplomático de larga y notable trayectoria, afirmaba que Argentina, "agobiada por el peso de una deuda de 132 mil millones de dólares", pronto podría implosionar. Esta semana la realidad terminó dándole la razón y a la vez confirmó que sus lúcidas previsiones sobre el problema de la deuda externa latinoamericana guardan dramática vigencia.

    Alzamora ha sido, durante décadas, una voz valiente que, desde el terreno de la diplomacia y la reflexión económico-social, ha denunciado las onerosas condiciones de pago impuestas a los países latinoamericanos, las abismales desigualdades entre el Norte y el Sur. Lo viene haciendo desde 1979, cuando fue elegido Secretario Permanente del SELA (Sistema Económico Latinoamericano), y ha mantenido esa posición en los diversos cargos diplomáticos que ocupó, varios de ellos de relevancia mundial.

    Fue nuestro embajador ante las Naciones Unidas en tres oportunidades (1972-75, 1975-79 y 1985-89), subsecretario general de este organismo (1993) y entre 1991 y 1996, ejerció como secretario ejecutivo de la Comisión de Indemnización de la Guerra del Golfo, un cargo desde el que logró resolver más de un millón de reclamos, que implicaron el pago de 5,000 millones de dólares. En enero de este año, el Gobierno de Transición lo nombró embajador en Washington, a partir de lo cual hiló fino para reconstruir nuestras relaciones con Estados Unidos, que habían quedado maltrechas luego del período fujimorista.

    En su libro "La Capitulación de América Latina" (1998), Alzamora cuenta, con una prosa limpia e intensa, los orígenes del despiadado endeudamiento latinoamericano, los infructuosos intentos por encarar el problema y las oscuras perspectivas económicas que amenazaban la región. Sus postulados hoy quedan demostrados, en las calles y tugurios de Latinoamérica, e incluso en el ámbito del debate económico, donde hasta los más ortodoxos reconocen la injusticia con la que suelen proceder los organismos financieros internacionales.

    Alzamora es actualmente, tras su renuncia a la embajada peruana en Washington el 28 de julio pasado, Embajador en Misión Especial para Promover el Acceso de los Productos Norteamericanos al Mercado Peruano, una tarea que consiste en mantener y ampliar el ATPA (Andean Trade Preference Act), la Ley que permitiría que nuestras exportaciones -sobre todo textiles- ingresen a dicho mercado desgravadas. La tarea es sumamente difícil, pero él parece dispuesto a seguir dando la batalla. A los 73 años es, sin duda, un visionario de la diplomacia que ha resistido no sólo el peso de delicadas misiones sino, además, los huracanes de la política internacional.

     

    Proteger y dar cariño a los desposeídos y enfermos de VIH/Sida es la misión de la religiosa María Victoria en la Posadita del Buen Pastor.

    Madre María Victoria Mestas
    Posada Divina

    EN un remodelado y aparentemente frío edificio del distrito de Magdalena del Mar, llamado la Posadita del Buen Pastor, trabaja la más cálida de las religiosas. Es María Victoria Mestas Pérez, una monja curtida, amable y con un gran corazón que junto a otras de la congregación francesa del Buen Pastor, se dedica a atender a niños y mujeres con VIH o Sida.

    El 1 de enero de 1997 estas religiosas, cuyo leitmotiv es dar apoyo, orientación y protección a los más pobres y marginados de la sociedad, decidieron hacer del local de Magdalena un refugio para portadores del VIH/Sida. Desde entonces han ingresado allí más de ciento cincuenta mujeres y niños infectados.

    Desafortunadamente, las personas con Sida en el Perú tienen pocas esperanzas de prolongar su vida debido a lo costoso de los medicamentos antirretrovirales. En el Perú, el costo anual de un tratamiento efectivo oscila entre 4,500 y 8,300 dólares. Se estima que hay 76,000 personas que viven con esta enfermedad, de las que 18,000, aproximadamente la cuarta parte, son mujeres; mientras que 4,500 son niños menores de quince años que necesitan 500 dólares mensuales para su tratamiento.

    En 1996 la relación varón mujer era de 11.42 varones por mujer; al año 2000 la relación es de 2.75 varones por cada mujer infectada. Las población más desprotegida, que son los niños y las mujeres, va en aumento.

    Lo que recibe por donaciones la congregación del Buen Pastor, sólo alcanza para realizar campañas de prevención en base a charlas y volantes en colegios. Y para costear los remedios que sirven para contrarrestar las enfermedades que son consecuencia de las bajas defensas -a un niño seropositivo no le da un resfrío sino pulmonía-, pero no para los antirretrovirales, cuyos efectos prolongarían y mejorarían la calidad de vida.

    En todo caso, dice la madre María Victoria con cierta resignación, "procuramos que sean felices durante el tiempo que les queda de vida". La madre ha visto morir a casi todos sus pacientes. Pero en el tiempo en que los ha tenido y los tiene a su cuidado, en la Posadita, procura brindarles una vida digna llena de `cariño, buena alimentación y dulces'. De hecho, una regla permite a los niños comer caramelos y que sus cuartos estén decorados con mil ositos de peluche. "Un médico me dijo que no les diera caramelos, pero él no es quien se va a morir sino ellos, así que no le hice caso" -dice. "Qué sean felices y punto".

    Sobre la marcha y contra el tiempo, Tuesta organizó el proceso electoral que consolidó la transición.

    Fernando Tuesta Soldevilla
    Acertada Elección

    MENOS de cuatro meses para organizar las elecciones generales de abril pasado con plazos de ley vencidos fueron, de entrada, los desafíos que el jefe de la ONPE, Fernando Tuesta Soldevilla (46), se echó a la espalda al asumir el cargo. Debía además, sobre todo, devolver la confiabilidad al organismo que, entre otros, el escándalo del millón de firmas falsificadas y el fraude electoral de abril del 2000 habían mandado al tacho con la venia de José Portillo.

    Destituido éste por el CNM en noviembre del 2000, la Mesa de Diálogo de la OEA diseñó un procedimiento para elegir a su sucesor. Se propusieron ternas de candidatos tanto en la Mesa de Diálogo como en el Congreso. En ambas se encontraba Fernando Tuesta.

    Desde el 7 de diciembre del 2000, Tuesta y su equipo se embarcaron en una frenética labor que, sin ánimo de contradecir la lucha por la jornada de las ocho horas de Vitarte, al cabo de casi un siglo prolongó el horario de trabajo en la ONPE a más de 15 horas en promedio. Ni navidad, ni año nuevo, ni semana santa alteraron la rutina.

    Sociólogo graduado por la Pontificia Universidad Católica del Perú y especializado en ciencias políticas en Heidelberg, Alemania, a lo largo de la última década Tuesta había hecho del tema electoral su principal objeto de estudio y análisis, habiendo espulgado 19 procesos electorales nacionales. "Los he escrito y los tengo en la cabeza", dice. Pasar de la teoría a la práctica le significó, entre otras cosas, construir una pirámide administrativa en dos meses, con lo que el personal a su cargo pasó de 175 a casi 15 mil. Esto, previa purga de 78% del personal de la gestión anterior.

    Todo esto para llevar adelante un proceso electoral con limpieza, independencia y transparencia fuera de toda duda que la ciudadanía reconoce. Y, en el exterior, la ex secretaria de Estado de EE.UU. Madeleine Albright, quien estuvo como observadora, ratificó en dos frases: "Hace un año estuvimos aquí y nos fuimos consternados. Hoy (tras la segunda vuelta electoral) nos vamos contentos".

     

    Para cerrar el ciclo de homenaje a Verdi, en el mes de marzo del 2002 presentará la opera `Aída' en la Huaca Pucllana.

    Luis Alva
    El Señor de la Opera

    SI no hubiese sido por Luis Alva, tal vez Lima no habría tenido temporada de ópera en los últimos 20 años. Gracias a su perseverancia y su amor a la tierra, los aficionados limeños al bel canto y al verismo, gozan anualmente de ese fascinante espectáculo que se hizo tradicional en la capital desde los tiempos de la Colonia.

    A Luis Alva el canto le viene con todas las fuerzas del alma desde antes que tuviera uso de razón. A los 5 años ya entonaba los tangos de Gardel. Estudia en el colegio La Salle, y al terminar la secundaria ingresa a la Escuela de la Marina de Guerra. Pero su vocación por el canto es tan fuerte que desiste de la carrera militar. Es entonces, el discípulo predilecto de doña Rosa Mercedes Ayarza, maestra y guía de los mejores cantantes de la época. A comienzos de los 50s, participa en un concurso -que tiene como escenario el cine Metro- donde, ocupa el segundo lugar. Tiempos de zarzuelas y operetas y de su participación como Arlequino en I Pagliaci en el Municipal, en 1952. Luego vendrían, el salto a Europa, los rigurosos estudios, el ansiado debut en la Gran Scala de Milán, en 1956, y, poco después, su consagración en el Viejo Continente.

    Y aupado en esa estrella, se luce en los más diversos escenarios del planeta. Diarios y revistas lo reconocen entonces como uno de los mejores -si no el mejor- tenor lírico del mundo, dedicándole páginas enteras al timbre, la actuación, la dicción y la precisión musical de su voz.

    De mediana estatura, robusto, dinámico y hasta con un humor envidiable (dice que conoce las nalgas más célebres de la lírica, porque pone inyecciones de emergencia entre bastidores), Luis Alva, a pesar del tiempo que vive en Italia, no ha perdido esa travesura limeña.

    Desde 1981, acompañado de su esposa Ana retorna anualmente a Lima, con la disciplina, constancia y profesionalismo de siempre, para poner en marcha una temporada de ópera. Y así, tras un enorme esfuerzo y empeño que requieren meses de ensayo tras del telón, el espectáculo operístico se presenta llevando famosas obras con la participación de grandes figuras de la ópera que el mismo Alva gestiona a base de su prestigio personal. Nadie imagina el esfuerzo que demanda realizar una temporada de ópera en Lima, donde con pocos recursos se movilizan más de cien personas para llevar un espectáculo que cuesta la cuarta parte de lo que vale en Nueva York. En suma, un espectáculo donde el motor es Luis Alva.

    La última temporada terminó hace menos de un mes. Pero desde ahora, Alva se prepara para cerrar el ciclo en homenaje a Verdi, con la escenificación de `Aída' en la Huaca Pucllana, en marzo del 2002. Como siempre, con el invalorable apoyo de la Asociación Prolírica y de la Universidad San Martín de Porres. Será un espectáculo que por primera vez se apreciará en América Latina.

    Viernes 21. Desayuno en viceministerio y sonrisas en medio de ambiente que nunca deja la tensión.

    Gino Costa
    Poder Civil

    EN los últimos meses, Gino Costa (45) ha puesto a prueba su capacidad para devolver regalos. Durante el cumpleaños de su esposa se vio obligado incluso a retornar joyas y la época navideña es la excusa perfecta para que a su oficina lleguen canastas con licores y golosinas en las que un niño pequeño se podría extraviar. Ser viceministro del Interior en días de una profunda reforma policial le abre a una persona las puertas de la adulación.

    El abogado Costa se da un respiro en medio del desayuno navideño con sus colaboradores. "No sé hasta cuándo vamos a trabajar. Parece que Sendero incursionó en la selva central". No pierde, sin embargo, la compostura.

    Este año, Costa tuvo entre sus manos dos de las papas más calientes de la administración pública heredadas del fujimorato. En ambas puso en práctica lo que aparenta ser su brújula: demostrar que el "irrestricto respeto a los derechos humanos" no tiene por qué limitarse a ser frase de cajón. Primero, pasó la breve administración de Valentín Paniagua encabezando el Instituto Nacional Penitenciario. En medio del hacinamiento, impuso parámetros humanitarios para los reclusos, defendió la conveniencia de aislar a Montesinos en la base naval del Callao y destapó la corrupción reinante en el área los últimos años.

    La reforma policial que se venía encima lo decidió a aceptar el viceministerio del Interior que le ofreció Fernando Rospigliosi. Su experiencia como consultor de las Naciones Unidas en Centroamérica sirvió para empaparse del tema y la reforma peruana ya muestra resultados iniciales: en una medida sin precedentes, la semana pasada fueron dados de baja 597 oficiales.

    Costa ha cumplido como viceministro un rol que trasciende el de mero lugarteniente. Rospigliosi le ha confiado áreas claves, sobre todo las directamente relacionadas con Derechos Humanos y se ha enfrentado hombro a hombro con el ministro a temporales como los de las mencionadas bajas y las esporádicas reapariciones de Sendero Luminoso. Su discurso, calmado y conciliador, atempera el de su jefe. Tanto él como Rospigliosi son hombres con pasado de izquierda ("eso es una cruz que hay que cargar", le confesó en una ocasión a CARETAS, "sin que por eso uno reniegue de los ideales que te siguen inspirando") y están entre quienes deben demostrar la viabilidad de los civiles en cargos tradicionalmente ocupados por uniformados. A eso hay que agregarle que ni él ni Rospigliosi tenían delimitado un círculo de confianza al interior de la PNP. Costa participa tanto de debates de escritorio como se remanga la camisa y regaña a funcionarios de todo rango. Es la única forma de cumplir con su papel en un proceso que parecía imposible: limpiar la Policía al mismo tiempo de levantarle la vapuleada moral.Y lo están logrando.

     

    Alex Samaniego prosigue una tarea que lleva 20 años en el aire: difundir la música criolla. Derecha, Las voces de nuestros mejores intérpretes desfilan en el programa La Música Peruana.

    Alex Samaniego
    Ondas Criollas

    ES un joven alto, robusto, cuyo nombre acaso no conoce la mayorìa de los amantes de la música criolla. Sin embargo, Alex Samaniego Pletikosic realiza una labor tanto o más meritoria que muchos intérpretes criollos al difundir, cotidianamente, durante cuatro horas (de 12 a 4 de la tarde) -a través de las ondas de Radio San Borja- la música criolla que, desde hace incontables años no pocos vaticinan su desaparición en el gusto popular. Pero ahí está, vivita y alegrando, con sus valses, marineras festejos, a miles de oyentes, que han hecho del programa "Música Peruana" uno de los espacios de mayor sintonía. "Es el número uno en el segmento medio alto, adulto...", refiere Samaniego, esbozando una sonrisa.

    Hace dos años, Alex Samaniego -conjuntamente con su hermano Arturo- tomó la dirección de la radio, a raíz de la muerte de "Papá Atilio". "Es a él, fundamentalmente -recalca- a quien se debe el éxito del programa".

    Don Atilio Samaniego Arauco fue el fundador de la radio y del programa "Música Peruana". "Creó ese espacio -dice su hijo- para darle realce a nuestra música nacional. Siempre le inquietó difundir nuestra identidad. Le gustaba promover las cosas nacionales, el Pisco sour, la gastronomía, etc".

    Atilio Samaniego fundó Radio San Borja hace veinte años, y desde entonces llevó al aire ese espacio musical, haciéndose merecedor por varios años consecutivos a importantes premios y reconocimientos -entre ellos el del Instituto Nacional de Cultura- "pero sobre todo -dice Alex Samaniego- de la preferencia del público".

    "Música Peruana" tiene los días viernes como invitados a los hermanos Santa Cruz y los domingos entrevistas con conocidos intérpretes, como Cecilia Barraza, Oscar Avilés, Rafael Amaranto, etc. Asimismo, promueve nuevos valores. Todo, bajo la vigilancia de un Comité de Evaluación que conforma gente que conoce y ama nuestra música. "Somos un grupo que piensa en la pasión que significa hacer radio y lo hacemos con gusto y dedicación, pensando siempre en el oyente..." dice finalmente Alex Samaniego.

    Desde hace 40 años Juan Piqueras se viste, maquilla y actúa como feliz y silencioso actor.

    Juan Piqueras
    Flor de Mimo

    JUAN Piqueras, traje blanco, pompones verdes, gesto infantil y 40 años dedicados al arte del mimo. Jovial, de risa fácil y prolongada, se molesta cuando lo encasillan como un silencioso personaje de cara pintada que palpa de arriba hacia abajo una invisible pared. Aclara que tampoco es un cómico ambulante, ni sutil representante del teatro callejero y mucho menos un simpático payasito. Lo suyo es el arte de narrar con el cuerpo y el gesto facial sin descuidar la armonía y equilibrio. Durante esos años en los que le robaba horas a sus clases de pintura en la Universidad Católica para revisar libros y acudir a espectáculos de mimo, aprendió que su oficio forma parte de una tradición de las artes escénicas que encuentra su génesis en la Comedia del Arte, espectáculo burlesco desarrollado en Italia en pleno Renacimiento. De allí, toman al Pierrot, inspirado en el hijo del panadero que dormía en costales de harina y de allí su rostro blanco, enharinado. Y así como la curiosidad lo llevó a encontrar su vocación, también lo llevó a encontrar el amor. Bastó ver el caminar resuelto y apasionado de Carmen para saber que siempre estarían juntos. Pronto se enamoraron y estudiaron en la desaparecida Compañía Nacional de Mimo, para luego estrenar divertidos espectáculos en la Asociación Cultural Jueves. Sin embargo, la falta de apoyo y constancia de algunos compañeros les hizo saber que en el camino artístico es ineludible tomar una decisión. Así lo hicieron y a principios de los años '70s fundaron el Grupo Piqueras. Por esos años también se mudaron a esa casa de techos altos, espacios amplios y madera añeja a la que se llega por un camino de adoquines llamado Bajada de los Baños y que se extiende hasta el mar de Barranco. Allí han diseñado la arquitectura de sus sueños porque además de los espacios comunes que existen en toda vivienda hay un taller de pintura y una sala que despojada de muebles e iluminada con diferentes luces, se convierte en minutos en la sala "Juan Volatín" en homenaje al barranquino y universal poeta José María Eguren. Es donde dictan los talleres y reciben a un público fiel que agradece con aplausos y sonrisas la magia interminable de los Piqueras.

    Mujeres policías de la Dirección General de Tránsito, como Marilyn Escobedo, a pesar de la violencia de los choferes, se empeñan en ordenar el caótico tránsito de Lima.

    Mujeres Policías
    Jefas Rectas

    ESTE fue un año sumamente peligroso para las 1,700 mujeres policías de la Dirección General de Tránsito. En su diaria labor de domesticar el tránsito de Lima, se toparon con un excesivo parque automotor de 780,000 vehículos, un sistema de semáforos obsoleto, protestas callejeras por doquier y choferes que, por la crisis económica y política que vivió el país, estuvieron más irascibles y violentos que nunca.

    La brigada femenina de tránsito, que opera desde el interior de una caseta, el borde de la pista o en una motocicleta Harley & Davidson, está compuesta por jóvenes entre 19 y 25 años. Por su carácter idealista y voluntad férrea en hacer cumplir la ley, se han ganado el apelativo de `las incorruptibles'. El problema es que algunos choferes las consideran intrusas en un ambiente donde las infracciones de tránsito -que ahora tienen multas mayores- se solían arreglar entre hombres y al margen de la ley. Este año, antes de someterse a las multas que ellas les imponían, los conductores optaron por atacarlas, atropellarlas o darse a la fuga.

    A pesar de las adversidades, las policías -una vez repuestas de sus contusiones- volvieron a las calles a poner en marcha importantes campañas de seguridad vial, como el uso obligatorio del cinturón de seguridad, el respeto del crucero peatonal y la disminución de bocinazos. Y es que `las incorruptibles', como sus poderosas motos, parecen estar hechas para todo terreno.


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