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Edición Nº 1702 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY Aaaag, Odio Elegir ESTOY en un dilema, hija, que empalidece a aquel otro que hace cuatro meses casi me lleva al suicidio, ¿te acuerdas, pucha, o sea, cuando ocurrió lo del 11 de setiembre y yo me desgarraba entre solidarizarme con el pueblo que me dio democracia, corn flakes, lengua materna, a Susan Sontag y las mejores cremas para las arrugas; o, pucha, ponerme de lado de lo que mi antropología existencial me exigía como un must, de decir, pucha, ¿El Otro? Bueno, estoy en peores, no sabes, porque tengo que decidir donde coño voy a pasar el Año Nuevo, ¿te puedes imaginar? Una opción es el depa de Susana (sorry Su, no puedo dejar de mencionarte, te quiero demasiado), justo ahí frente a las Twin Towers, hija, hablando de los blue chips con algún financista medio hueverto, bien al champán en mano y vestida de negro hasta en el rincón más recóndito del alma. No creas que no me atrae, lo que pasa es que ag, tampoco me atrae mucho, yo sé que tú me entiendes. Otra posibilidad es aceptar la invitación de Fernando Villarán, que tampoco está nada mal. Pucha, resulta que el gabinete en pleno va a tonear en Palacio, y no es que yo me muera de ganas de estar ahí donde revienta el cuete (de mejores casas me han botado, por cierto); lo que pasa es que no me quisiera perder el numerito de Eliane vestida como una diosa Sican, arrugando la nariz de asquete porque ya me enteré que no puede soportar a la Doris Sánchez no sólo porque la pobre le arruinó al maridete la fiesta del Estadio sino porque, como te digo, o sea, Eliane es de las que los adooooora en su habitat natural y no cuando se aculturan, y cómo no entenderla. La cosa es que me ha pedido Fernando que lo acompañe, total, o sea, nos conocemos desde que éramos así porque además somos primos segundos por De la Puente y el es primo de mis primos por Villarán, no sé si me entiendes. Los argumentos que ha usado el pendejo del Fernando para convencerme no tienen pierde. "Chinita, yo he estado presente en un consejo de ministros del que se desaparecieron en un momento Waisman, Popy y Rospi, y cuando Pachi mando a buscarlos, el edecán los encontró a los tres ensayando La Gelatina en el baño para la fiesta del lunes". Casi firmo ahí, hija, pero Fernando arremetió con otra razón de oro para que yo me anime: la chelfa de Diego está con fiebre malta y no puede ir a ninguna parte. Ay pobre, pobrecita, me parte el alma, se me rompe el corazón, se me cae la cara, se me arruga el espíritu, ahorita me visto hasta con medias negras de lana, no puedo más del dolor. Fiebre malta, qué horror, qué espanto, felizmente no es grave. A una tía mía le dio y vivió doscientos años, eso sí, o sea, sentada en una silla sin poder tomar ni agua y con unos granos en la nariz que te juro que a los chicos nos parecía la bruja Agata pero no te preocupes, chelfi, es cuestión de días y, o sea, de paciencia, aunque también tienes que poner un poco de tu parte y guardar cama unos cinco meses, no sé si me entiendes. Además que no me quiero perder a Pachi en su nueva fase de sobriedad, hija. Me han contado que el hombre hizo in sigth y no prueba gota de licor. El remedio se lo dio la mamá de Coqui, que según dicen es chamana y trabaja en el PRONAA curando mal de ojo a las señoras de los comedores. Consiste en tomar tres veces al día un compuesto de hierbas que si las combinas con trago te manda al baño en tres segundos con unas currutelas que no se comparan siquiera con las que el paciente decreta, no sé si me entiendes. Por eso es que a Pachi se lo ve últimamente tan compuestito, hija, sin esas bolsas debajo de los ojos que parecían alforjas de burro cabanense. Bueno, pero como todo ying tiene su yang, pucha, también me han contado que los dueños de La Gloria, La Huaca, Rafael, Le Bistrot, El Pueblo, Café Voltaire, La Cofradía y Superba, están haciendo un lobbie regio para que el mayordomo de Palacio le cambie a Pachi las famosas hierbas por unos ramitos de hoja de maní, que como son saladitas, pucha, te dan unas ganas de chupar que si te descuidas te bajas el vetiver de la vitrina del baño, como te explico. Al final, hija, creo que voy a terminar pasando la noche de año nuevo como lo hago desde hace más de una década: sola en mi depa, llorando, angustiada, sin saber qué pasó ni qué debió dejar de pasar, aterrada ante la posibilidad de que la vida continúe, horrorizada, espantada, alucinada, sabiendo que el destino -pucha- de toda mujer sencilla, brillante, hermosa y lúcida es, o sea, la soledad; aunque si la cosa se pone muy jodida, aunque sea me voy a la casa de Maripí donde se va a reunir todo su single club y a tirar, a tirar que el mundo se va a acabar. Chau, chau (Rafo León).
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