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Edición Nº 1702 |
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Por
FERNANDO VIVAS
POR primera vez, las cartas estuvieron sobre la mesa de operaciones. Licencias para matar o exabruptos del poder. Los televidentes, bien gracias. Toledo, citando a Vargas Llosa, preparó lo que él mismo bautizó como el día D. Un mensaje a la nación anunciaría el mazazo. Fuiiiiiira licencias de América y Pantel. La mafia fujimontesinista hubiera quedado sin pantalla sino fuera -todavía le da pica al Presidente- porque Bobby Dañino, asustado de lo que se urdió con el apoyo de su ex líder fredemista, abortó el plan contándolo a todos. Ni lo uno ni lo otro. Aquí rajamos del 4 y del 5 con la misma claridad con que nos oponemos a que les revoquen sus permisos. Las vallas legales son en realidad pequeñas. Las hubiera saltado Paniagua si se quedaba unos meses más o el propio Toledo si unos meses atrás... ...no se hubiera procurado el apoyo de schutzes y crousillats con promesas de cariño judicial y aval financiero. Por esos tratos, por ejemplo, el fujimontesinista Alvaro Maguiña fue en el otoño de América un desembozado toledista en el mismo set donde Beto Kouri pretendía tapar el sol con su camioncito. El 5 también apoyó pero con el corazón reprimido de Mónica Delta y de visible mala gana. No quiero aburrirlos con cuentos de campaña donde no es motivo de escándalo que el candidato fustigado en el 2000 pidiera a sus denostadores que lo recompensen con cuotas de pantalla. El problema es que esos entendimientos clandestinos, una vez electo, siguieron dándose y lo ataron de manos para zanjar con la TV corrupta. Por eso, la revocatoria de licencias, más que un golpe decisivo contra la impunidad, apareció en el panorama como una maniobra política para recuperar la lealtad mediática diluida tras las elecciones. Lo que para nosotros debía ser justicia para el gobierno era negociación... e ilusión porque Toledo estaba proyectando en el pequeño ecran los cucos de la frustración, la indecisión y la ingobernabilidad para fumigarlos con la ayuda de sus ministros cazafantasmas. Queremos rendirle cuentas a la TV pero no así. Queremos que cambien sus cabezas empresariales podridas, que un schütz o un crousillat deje paso a un Fulano o Zutano de Tal, o ¿por qué no? a un Mohme o un Miró Quesada siempre y cuando no se suban a la antena con la palanca presidencial sino con la venia del respetable. Que Baruch Ivcher y Genaro Delgado Parker se moderen. Un empresario por más plata que arriesgue no tiene el derecho de hacer con su prensa y con nuestro derecho a la información lo que le venga en gana. Si quiere hacer periodismo por supuesto que puede hacerlo pero en ese caso el público debe saber que es parte de la dirección editorial del medio debatiendo posiciones con su equipo. El dueño que despacha en secreto con políticos y lobbistas y llama a los directores y reporteros de sus noticieros para darles órdenes específicas es el dinosaurio de una especie que ya se chamuscó con el fujimontesinismo y agoniza con el popitoledismo. Concertemos por fiestas. No son sólo las licencias entonces las que hay que revisar sino el modelo de toma y daca entre pantalla y poder. ¿De acuerdo? Comoquiera que la sobreexposición de los vladivideos y la nueva malicia ciudadana han hecho que el modelito pierda eficiencia y se comprima, que pase del maquiavelismo continuista y mafioso que tuvo con Montesinos a la torpe venalidad táctica que encarnó Popi hace unas semanas antes de ser relevado por el propio Presidente; como quiera que se ha devaluado ostensiblemente, mandémoslo al traste del año viejo. Que quede una pantalla pobre pero limpia de la estática del chantaje, del hormigueo del soborno, de las distorsiones del patrón de sintonía política. Entonces poncharemos sus problemas más acuciosos que son de plata y se están debatiendo junto a la nueva legislación de telecomunicaciones: reducida torta publicitaria, imposibilidad de que una misma empresa maneje más de un canal y así racionalice su producción, barrera de entrada al capital extranjero, estabilidad para arriesgar, experimentar e innovar. Ahí sí podremos recuperar nuestro humor que se ha reducido al remedo del día y al chancay de a veinte, jubilar a la Paisana Jacinta, desahuevar a la Chola Chabuca, endurecer a la Suavecita, suavizar a la Urraca, regular a Cacho, sincerar a Bayly, definir a Beto, picar a Gorriti, pulir los Mil oficios . Produciremos telenovelas que barajen los nuevos estilos del género, sitcoms como nunca, concursos y talkshows donde los participantes no sean cuyes de un laboratorio de horrores populistas como el de Laura Bozzo. Su éxito nos repele porque esconde la mala entraña de su espectáculo. Conducir un show de testimonios más o menos bamba no es malo si queda claro para el televidente el nivel de estilización y dramatización de cada caso; pero endosar la emoción resultante a un poder externo es criminal. No habiendo ya un Montesinos ante el cual cecee y babee, la Bozzo se llena el buche con su propia ficción de Evita Perón de bailanta, de megaestrella de pollada, de ajonjolí de todos los moles, de implosión de Botero y de virgen complaciente de los sicarios de todos los clientelajes. Que quede claro, ante el affaire Bozzo, que la TV latina de los EE.UU. no es ni será nunca un parangón para nuestra región. Quizá la TV mexicana, argentina, brasileña o colombiana lo sean, o la TV en idioma extranjero que podemos traducir provechosamente, además de nuestros propios hitos televisivos; pero de ninguna manera esa industria norteña aún en formación, híbrida y acomodaticia. Nos salvamos de un bochorno mediático político pero aún no nos salvamos de la impunidad, de los anticipos de herencia y los conos de papel higiénico en la conciencia. Que el gobierno deje que seamos los televidentes quienes confirmemos lo que nos gusta y revoquemos lo que no nos gusta. Canal 2 Mucho ruido, mucha lealtad y transparencia; pocas nueces de rating. Pero sí, faltaba más, el liderazgo en ventas y credibilidad. A Baruch Ivcher se le agotó varias veces la paciencia y el optimismo del retorno. Pero lo recuperó con cada nuevo jale dispuesto a ponerse la chompita latina. Primero Beto, Mónica y Chabuca, luego Hildebrandt que hizo peligrar las negociaciones para que el canal reciba su justa reparación del Estado (ya BI amistó y volvió a pelear con AT), Claudia Cisneros, Gilberto Hume y Gustavo Gorriti. Periodista y político a la fuerza, Ivcher ha querido tener todas las prensas y ha descuidado el frente del entretenimiento al punto que se ha ido deslizando el histórico posicionamiento del canal en el CD hacia el AB. Jacinta será reciclada como narradora de cuentos, Beto volverá en serio, se buscan jointventures telenoveleras, se barajan nuevos géneros y giros para sus estrellas y Jimmy Arteaga no descuida la compra de enlatados. A pesar de que la recesión lo toca con la misma crudeza que a todos, la solvencia moral del 2 hace que le corresponda ser el líder en el 2002. Canal 4 Los Crousillat llegaron a vender telenovelas hasta Arabia. Hoy les espera
una aventura aún más internacional: una orden de captura
de la Interpol. "Soledad" es el postrero título para despedir en
insolvencia al canal de las cinco hermanas impávidas. Nicolás
Lúcar da otro estertor de "La revista dominical" diseñada
para reportar desde la herida. Su mayor primicia ha sido que el canal
se vende al mejor postor de sus deudas. Chicho Möhme ha hecho públicos
sus afanes pero estos tendrán que pasar por la voluntad de Televisa,
del Banco Wiese y de la nueva ley de telecomunicaciones. En los próximos
meses se sabrá quién sanea el canal, lo resucita, hace rendir
la infraestructura que es la mejor de nuestro mercado y hace olvidar sus
vergüenzas recientes. Pero todavía tenemos que aguantar a
Alvaro Maguiña y Jessica Tapia con caras de yo no fui, a los inocentones
Matías Brivio y Fiorella Rodríguez y a las imbatibles telenovelas
mexicanas que mantienen a América alta en el ranking a pesar de
la caída libre de sus ventas.
Canal 5 Canal de las medidas cautelares. Los periodistas hicieron mal en meterse en un lío ajeno y abrumarnos a los televidentes con dramas de ricos. Schütz y su bueno para todo Federico Anchorena dejan a Genaro Delgado Parker una parrilla popular. Mil oficios fue una cansina idea de Papá Chuiman que quería apurar la última gota de su machismo y costumbrismo subempleados. El giro juvenil que el guionista Gigio Aranda, chicos y chicas terremoto han dado a la novelita-sitcom, la llevaron al top del ranking. Y ahí debe seguir, dando pie a aventuras más frescas en el 2002. Bayly redondeó chirriante y entretenidísima faena donde la histeria de la tele, de Ferrando a Delta, estuvo más exaltada que satirizada. Le seguía la rutina de 24 minutos acortándose progresivamente, a falta de cacumen, la chispa del remedo. Si el frente periodístico no cambia sus cimientos mañaneros, nocturnos y dominicales, GDP se confirmaría como el amigo interesado de todos los poderes. Los televidentes debiéramos poner una medida cautelar para que la vieja esquina de la tele siga un tratamiento médico equilibrado. Canal 7 Nadie lo quiere de verdad y por eso no despierta los apetitos del poder.
Suerte y desventaja. Carlos Urrutia se está tomando su tiempo para
implementar sus ideas de Tv. pública y en eso se le va el tren
político: programación más participativa, recoger
iniciativas regadas en el mercado, debates, talkshows de nuevo cuño.
Ernesto Hermoza, José Watanabe y el amigo de Toledo Javier Rachitoff
deben empujar a Urrutia a la acción, superando los dilemas sobre
la TV educativa y la persecución del rating. La franja cultural
tiene más prestigio que apoyo y rigor; habría que revisarla
periódicamente, destacando los estilos de Vano oficio de Iván
Thays y El placer de los ojos de Ricardo Bedoya, sumando el Por vocación
producido por Aury Tang. Cecilia Barraza ya se ganó su Mediodía
criollo, el Misky taky ha adecentado la Tv. vernacular, al buen Giacosa
hay que picarlo para que aumente el volumen de la charla y a Denegri no
decirle nada para que no se pique. El 7 debiera ser el primer canal público
del país, fijándose en el 2002 los pasos y el calendario
para cumplir con la noble meta.
Canal 9 Pasó piola y sin embargo su licencia es tan o más revocable
que las del 4 y el 5. Su manager Julio Vera Abad traficó influencias
e hizo fraude para Montesinos. Fugó dejando la administración
a Marcelo Cúneo. El dueño ni siquiera es peruano y sus testaferros,
los hermanos Leguía Puente, no están capacitados ni para
declarar sobre asuntos de televisión. Angel González González,
teleasta y especulador televisivo mexicano, provee a su canal de novelas
y películas que aseguran su supervivencia y paga a su programa
estandarte, editorial y político de la moral de ATV: Magaly TV,
gossipshow que capituló ante todos los prejuicios y complejos de
la farándula que decía celebrar. Magaly Medina sobrevive
bien alimentada con los detritus del medio y del deporte, divierte y atrae
a su público celoso, pero aporta menos que antes a la escena televisiva.
Cuando se despejen los líos estelares de la competencia la audiencia
deberá pedirle cuentas al 9. Canal 11 Ricardo Belmont recuperó judicialmente la frecuencia que había
alquilado en 1997 al arequipeño Enrique Mendoza y, detrás
de él, al ex ministro de Educación fujimorista Domingo Palermo.
Deprimido mediáticamente tras su derrota en las elecciones de 1995
optó por ceder su señal estableciendo contractualmente que
cualquier lío entre las partes se ventilara por arbitraje. Hasta
que le dejaron de pagar la renta y un árbitro se lo devolvió.
Palermo ya fugó con su productora Canal A Multimedia Holding hacia
el 13, así que Mendoza sigue disputando lo poco que le queda de
una señal, limpia de deudas y también de programación.
RBC la retomará pronto y aunque todavía no tiene un plan
de contenidos sí sabe que la nueva normativa impedirá el
alquiler de frecuencias. Le queda operar por sí mismo o morir...
o vender su infraestructura. ¡Chicho Mohme, aquí tienes otro
canal!
Canal 13 Si las últimas temporadas del 13 dieran la justa medida de lo que Genaro Delgado Parker y Astros puede hacer en TV, entonces podría peligrar la buena sintonía del 5. Que la antena del número 13 es cabalísticamente fría lo niega la buena acogida de la versión local de ¿Quién quiere ser millonario? Fuera de ella, el 13 sucumbe a un despatarrado ómnibus postmeridiano Hoy en Red, un noticiero con director Dennis Vargas y conductor Humberto Martínez Morosini ya caducos el régimen pasado. Se le suman, con menos suerte que la que tuvieron en el 11, el Mil disculpas producido por Michelle Alexander y conducido por Carlos Cacho con una lengua que tiene más sarro que filo pero con momentos de extraordinaria frescura y provocación que ahora quedan en más propicio horario de 10 p.m. El humor de Carlos Alvarez y colegas no encontró ni en el 11 ni en el 13 un nicho desde el cual hacer reír con actualidad y estabilidad. Canal N y cable Salió Gilberto Hume y acaba de entrar Fernando Ampuero. N seguirá girando como la Tierra alrededor de las noticias, con su parrilla de medias horas mitad repetidas mitad renovadas, pero podría aumentar su cuota conversada y cultural. N no se ha lucido ante Toledo como lo hizo ante Fujimori, pero hay que destacar que -a excepción del "Entrelíneas" de Cecilia Valenzuela- nunca ha perdido los papeles. Tampoco se ha mordido la lengua escandalosamente. N dejo de ser una novedad para convertirse en una sana costumbre de los ciudadanos cableados y de las fuerzas políticas que ajustan su agenda de declaraciones y conferencias a la capacidad instalada del canal miraflorino. La "Rueda de prensa" es el momento más desenfadado y provocador de un paquete de horas fijas que no ha tenido mucha suerte. Le sigue "La hora N" de Jaime de Althaus. "Psicosocial", "Detrás de la noticia" y "Barra de mujeres" son fracasos que lejos de desalentar tienen que dar pie a nuevos intentos. De Antena Informativa, Canal 6 de Cable Mágico, apenas destacan las entrevistas de Rosa María Palacios.
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