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Edición Nº 1703 |
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PP Se Mofa
SIETE horas y cuarto después de su ingreso, sonriente, al Congreso, un circunspecto Jorge Mufarech atendió a la prensa junto a su colega y coordinador de bancada, Marcial Ayaipoma, tras el plenito de Perú Posible del martes 8. Pero la suya era solamente cara de circunstancias. Finalmente, y por unanimidad, los 28 congresistas asistentes (no estuvieron la ministra-congresista Doris Sánchez ni la mayoría de congresistas de provincias) optó por esperar que el Ministerio Público culmine la investigación que realiza. Es decir, hacerse transitoriamente, en el mejor de los casos, de la vista gorda. Ya el pasado domingo 30 el secretario general de PP, Luis Solari, había dicho que la permanencia de Mufarech en la bancada de gobierno dependía de la Fiscalía. "Más que dolor de cabeza es una dolencia al corazón", así definió la situación. Y efectivamente, en la reunión quien con más firmeza alegó para esperar el resultado de la investigación de la Fiscalía fue Solari. Jesús Alvarado, en cambio, propuso sin mayor fortuna, que se forme una comisión investigadora del caso al interior del grupo parlamentario. Según Ayaipoma, aunque la votación fue unánime la mitad de los presentes quedó insatisfecha con las explicaciones de Mufarech. El domingo 6 Mufarech había adelantado que, tras una conversación con el Presidente Alejandro Toledo, éste le había renovado su confianza y amistad. Su palabra, aseguró, fue suficiente. No fue necesario mostrarle prueba alguna. Dispendioso a la hora del infundio -lo ha padecido Carmen Higaonna y lo sufre, con intermitencias y poca paciencia, el ministro de Economía y Finanzas, Pedro Pablo Kuczynski- hechos los descargos en el Congreso se refirió con mesura a su relación con PPK. "Voy a tener mucha más prudencia para no exigir tanto al Ministerio de Economía", dijo al salir de la reunión. La decisión, de la bancada de PP en todo caso, mella la imagen del partido de gobierno, al propio gobierno, que se propuso hacer de la lucha contra la corrupción una línea de conducta inflexible. Y ciertamente devalúa la palabra del gobierno, que es clave en el trance de la concertación. José Barba (UN), presidente de la subcomisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso, adelantó que se iniciará una investigación. "Por eso y por mucho menos salieron (Ernesto) Gamarra y otros parlamentarios", añadió. Mufarech ha tenido disponible la tribuna de `Panorama', en Panamericana Televisión, donde el domingo 6 fue objeto de una complaciente entrevista. A lo largo de ella, no obstante su extensión, no se citaron ni una sola vez los términos reveladores de su conversación telefónica con José Enrique Crousillat. De alguna simpatía goza Mufarech en ese canal. La empresa papelera de Ernesto Schütz fue multada hace algunos años por la entonces superintendenta de Aduanas, Carmen Higaonna. Y cuando Mufarech descargó sus baterías contra ella, Schütz acogió con entusiasmo la denuncia. La conversación telefónica, habla por sí sola.
Siendo ministro de Trabajo del régimen de Fujimori, Mufarech negoció
con el capitoste de América Televisión, un intercambio de
favores que deja como una zapatilla al congresista que en su campaña
electoral decía con voz bronca: "¡fuera los corruptos!".
El diálogo, se produjo en medio de una de las embestidas de Mufarech contra el sistema de supervisión de importaciones. Cosa curiosa, el mismo martes 8, el editorial de El Comercio abogaba por el término de la labor de las supervisoras. La nota habría sido gestionada por el ministro de Industria y dupla de Mufarech, Raúl Diez Canseco, ante Emilio Rodríguez Larraín. Pero no sólo de las supervisoras habló Mufarech con Crousillat. "Mufarech: cómo estás que gusto de saludarte. Quería comentarte una cosa, independientemente de lo que dijo tu secretaria que ha habido una conferencia de prensa sobre un tema muy delicado que es el de las supervisoras, un poco ya he aclarado el tema con documentos y todas las cosas. Y no ha estado el Canal 4, si quieres mandar a las 4 de la tarde con todo gusto los atiendo y les hago una explicación del tema. Crousillat: Encantado Jorge. (...) Mufarech: Te quiero decir una cosa y el motivo de mi llamada era otro. Ha venido acá una denuncia y piden una inspección por el cuerpo... laborales. Eh... yo tengo todo al tanto, he aguantado todo el asunto pero esto va a ser manejado de una manera muy especial. Crousillat: Ok., Jorge te agradezco mucho. Mufarech: Por si acaso estate al tanto del asunto, yo te voy a mantener informado, no se va a resolver nada sin antes haberlo conversado y lo manejamos como es debido, ¿ok? Crousillat: De acuerdo Jorge, muchas gracias. Mufarech: Porque si no lo manejamos, este país se derrumba. Crousillat: Lógico, lógico. Mufarech: Y en cualquier momento nos juntamos, porque queda pendiente una reunión pues. (...) El congresista ha dicho que nunca conoció personalmente a Crousillat. Pero ésta no es una conversación de dos desconocidos. Mufarech dijo a la bancada de PP que el ofrecimiento fue porque estaba pensando en una ley de amnistía laboral que iba a salir por esos días. Mufarech, en todo caso, no sólo tenía vinculaciones cercanas con Crousillat. El yerno de Víctor Malca Villanueva, Oscar López Meneses, y el publicista Daniel Borobbio, ambos estrechamente ligados a la red de corrupción de Montesinos, se mantenían en contacto con el ex ministro y hoy congresista. López Meneses, por lo demás, le habría ofrecido una eventual candidatura presidencial en diciembre de 1999, antes de que Fujimori incribiera la suya para la re-reelacción (CARETAS 1658). Si la oferta de Mufarech a Crousillat se cumplió, y si, cumplida o no, la sola formulación de la misma constituye delito de tráfico de influencias, es algo que la investigación que realiza el Ministerio Público tendrá que determinar. Pero sobre su responsabilidad política no cabe duda. Mufarech ha aceptado que el 6 de marzo de 1999 suspendió otras inspecciones laborales y que en enero del mismo año el despacho a su cargo encontró tres infracciones laborales en América Televisión relacionadas a incumplimiento del pago de CTS y de vacaciones, lo que motivó la aplicación de las multas de ley. La conversación telefónica interceptada se habría producida entre enero y febrero de 1999. Si algún fiscal se atreve a denunciarlo y hay en el Congreso los suficientes votos, Mufarech podría ser desaforado y su curul sería ocupada por el ministro de la Presidencia, Carlos Bruce.
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