Edición Nº 1704


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    ARTICULO

    17 de enero de 2002

    Otra Vez, COCA PERU
    Dramática situación. Las hectáreas de coca se multiplican, su precio está más alto que nunca y todo ocurre sin vuelos de interdicción.

    La amapola salió de Cajamarca, su ámbito tradicional. Tentadora frontera: Brasil se ubicaría como el segundo consumidor de cocaína del mundo.

    En el rancho de San Juan/ un hombre
    se encuentra muy triste/ pues ha
    perdido un amigo/ de ésos que muy
    poco existen/ de Colombia a Sinaloa/
    mil kilos también perdiste.

    Fiden Astor "El Comandante Ayala".

    NO fue de Colombia a Sinaloa, sino de Ocabamba a Ilo. Tampoco se trató de mil kilos de droga incautada, fueron seis toneladas de alcaloide de cocaína. Y es más probable que los choferes de los camiones escucharan la música de Tongo antes que los "corridos prohibidos" mexicanos. Qué más da. Las caderas del mundo transnacional se mueven al compás de la misma música. Lo sabe muy bien un enérgico empresario como Ricardo Vega Llona, consejero presidencial de alto nivel para la lucha contra el tráfico de drogas. La rentabilidad manda.

    Siguiendo la pista del reguero de PBC incautado el sábado 5 de enero (CARETAS 1702) en Arequipa, las autoridades encontraron información que aclare el turbio panorama de la coca peruana del siglo XXI. La División de Investigación de la Dinandro señala que el gigantesco cargamento tenía un dueño al que habremos de prestarle atención en los meses por venir.

    CARETAS pudo conocer en exclusiva que los cabecillas de la operación serían los mexicanos Javier Saad, Ignacio Oseguera Orozco y Rafael Alvarez Navarro. Su banda opera en Guadalajara. Julio César Molina Vivanco era la cuota peruana en el grupo y es el único detenido en calidad de sospechoso. Los tres primeros se encuentran siendo investigados por la Interpol y Saad tiene un registro de 17 entradas al Perú en los meses de noviembre y diciembre del 2002. Informes de Inteligencia policial sostienen que los mexicanos están buscando influenciar en individuos pertenecientes al Poder Judicial peruano.

    Midiendo el nivel. Ricardo Vega Llona decidido a ponerle techo al narcotráfico: "Vamos a sacarle un cáncer al Perú, mi misión es localizarlo y extirparlo para que el paciente no se muera".

    Altos oficiales de la Dinandro le negaron a esta revista que detrás del caso se encuentre una mafia boliviana. Del mismo modo, es poco probable que dicha organización actúe desde hace mucho tiempo en nuestro país -como lo vienen sosteniendo algunos medios de comunicación- ya que la operación de Arequipa denota un error sólo atribuible a individuos con poca experiencia en el terreno. En el camino que utilizaban los camiones -de Ocobamba, Apurímac, al puerto de Ilo- se encuentra instalado el control de aduanas que sin esperarlo incautó la droga.

    Las características de ese hallazgo, sin embargo, empujan a la superficie un fenómeno al que Vega Llona le dedica todo su tiempo: el narcotráfico local es un negocio que muchos -peruanos y extranjeros- vuelven a considerar digno para arriesgarse.

    CIELOS PERUANOS

    La Dinandro especula que se trata de alrededor de cinco grupos, principalmente mexicanos que, junto a elementos peruanos, realizan el grueso de las operaciones. Estas bandas, sin más de cuatro cabezas, mueven importantes cantidades de dinero para implementar laboratorios en la misma zona de producción o en la costa de Lima. El pasado primero de noviembre, fue desarticulado uno en el fundo Tablada Baja (Huaura, Huacho). Venía equipado, ya que contenía 1700 kilos de alcaloide de cocaína y cuatro toneladas de insumos.

    Desde el Colonial Inn, el mexicano Javier Saad coordinó con el peruano Julio César Molina (derecha)

    ¿Qué es lo que ha ocurrido? Para empezar, el espacio aéreo peruano es un coladero. Fuentes de la Fuerza Aérea Peruana confirmaron que los vuelos de interdicción no han sido retomados desde el incidente en el que se derribó accidentalmente la avioneta de los misioneros estadounidenses en abril pasado (CARETAS 1668). Las últimas campanas de advertencia sonaron el 3 de enero cuando se convocó a una reunión especial en Cancillería. Un testigo presencial relató a CARETAS que el general (PNP) Ramón Chong Ching, saliente director de Dinandro, urgió en su discurso reiniciar los vuelos. Vega Llona planea aprovechar una reunión en la OEA la próxima semana para ganar apoyo en el Congreso norteamericano. Lo más curioso es que fuentes de la propia embajada norteamericana muestran alarma ante la situación y el ex embajador Dennis Jett se mostró crítico este lunes 14 ante el mutismo de su gobierno.

    Si los cielos libres son una causa, el síntoma del vigor del negocio es el rechazo que vienen ejerciendo los campesinos cocaleros frente a los programas de erradicación y sustitución de cultivos. Luego de la desarticulación de los carteles colombianos y la caída del precio de la hoja, esta tarea se facilitó. La palabra rentabilidad vuelve a salir de boca de Vega Llona. "Tenemos la posibilidad de invertir 70 millones de dólares para un año y medio de los programas de cultivos alternativos, pero para darle una ventaja competitiva a la selva tenemos que gastar un mínimo de US$ 1200 millones, básicamente en las carreteras Marginal y Basadre. Además, si les vas a ofrecer un dólar por kilo cuando está a 4 ó 5, te encuentras con una resistencia bárbara". Según Vega Llona, los precios de la hoja pasan por un pico histórico (ver cuadro).

    Un barco de todas las sangres. Ecuatoriano Marcelo Zavala (Der.) y colombiano Guido Soto.

    MEDIAS VERDADES

    El poder de las organizaciones de los colombianos Pablo Escobar y los hermanos Rodríguez Orejuela era tal que los intentos por producir cocaína peruana o boliviana estaban condenados al fracaso. La derrota de esos carteles provocó que, desde 1998, el Perú pasara de exportador de pasta básica a productor de cocaína. Entre 1996 y 1997 arribaron "químicos" o cocineros colombianos -pocos machos se hubieran arriesgado a cambiar de patrón en los tiempos hegemónicos de Medellín o Cali- y los emergentes elementos mexicanos. Bolivia empezó a importar PBC peruana (antes exclusiva para la mafia colombiana) y la cantidad regional de hectáreas se mantuvo a pesar de las diferencias entre los países. Perú, Colombia y Bolivia suman un aproximado de 135 mil.

    Los resultados que el gobierno de Fujimori solía exhibir en la lucha contra el narcotráfico se esfumaron, entonces, en un año. Vega Llona no es tan crédulo. "Si bien combatían las drogas, se trataba de una especie de maquillaje. El tema era: yo chapo a Pedro para que Juan opere. La cifra oficial de 35 mil hectáreas de coca que se daba en el 1999 y 2000 se convirtió a mínimo 60 mil hoy en día. Venticinco mil hectáreas no crecen en un año. Me da la impresión que hubo mucho cuento. No quiero decir que la interdicción estuvo mal hecha, pero he escuchado comentarios sobre datos dónde aplicarla y dónde no. ¿La fortuna se hizo solamente con el tráfico de armas? Si sumas y restas, los números no cuadran". La caída de Montesinos habría allanado el espacio para los mexicanos. "El comentario lo recoges tanto en la selva como entre los analistas", dice Vega Llona. "Dicen que Montesinos trabajaba con los colombianos y castigaba a los que apoyaban a los mexicanos". Los tres grandes carteles en ese país son los de Tijuana, Golfo y Sinaloa. El primero es encabezado por Félix Arellano y José Joaquín Chapo Guzmán. Vega Llona advierte que adicionalmente "se han formado muchas compañías chicas. Tienes bolivianos, ecuatorianos, es una multinacional".

    Desde que los vuelos de interdicción se suspendieron, el precio alcanzó números sin precedentes.

    La tecnología de las drogas es elemental -hoy se fabrica éxtasis en buses- y por lo mismo la productividad, un tema que desvelaría a empresarios corrientes, tiene relativa importancia. El grueso del dinero se lo lleva el que traslada, se abre paso y vende.

    Así, el polvo hecho en el Perú se enfrenta al reto de ganar mercados. El consumo en Brasil -país con el que compartimos una descomunal frontera de 2,822 Km. cuadrados- viene creciendo aceleradamente, tanto que según Vega Llona ya podrían ser los segundos del planeta en ese rubro. Estados Unidos es alimentado con la intermediación mexicana y el resto del mundo podría estar dispuesto a hundir las narices o pinchar sus brazos gracias a conexiones coreanas, chinas, italianas y rusas. Estas ya comienzan a ser rastreadas en el Perú por la Dinandro y los servicios de Inteligencia.

    En medio de la complicada perspectiva, nos despedimos de Vega Llona.

    -Suerte.

    No hay ironía. Reducir la rentabilidad es un elemento clave. La buena fortuna, el otro. (Enrique Chávez/Luis Felipe Gamarra).


     

    Ama Suya, Ama Quella, Amapola
    La planta se instala en el Perú. Su cultivo es sencillo, la rentabilidad es de 7 a 1 frente a la coca.

    DE las escasas 22 hectáreas erradicadas en el 2000, se pasó a 190 un año más tarde. Según cálculos producidos por la Dirección Nacional de Inteligencia del Ministerio del Interior, el Perú tiene en la actualidad un aproximado de 1,200 sembradas. El año pasado se produjeron dos operativos policiales en los que se incautó morfina.

    La superioridad adictiva de la heroína sobre la cocaína es proporcional a los atractivos de su producción. Las ventajas que la amapola tiene sobre la hoja de coca están en su siembra -prácticamente basta con echar las semillas sobre el terreno- y en el sencillo proceso por el que el látex de la planta debe pasar para ser convertido en morfina y luego heroína. La relación de utilidades heroína-cocaína es de siete a uno. Investigaciones adelantadas por Dinandro durante el 2002 ubicaron laboratorios de morfina que funcionan en la frontera peruana con Colombia y Ecuador. Y esta semana fue Colombia el centro de la noticia (ver nota aparte). El informe que la corresponsal Sharon Stevenson presentó esta semana en Newsweek plantea que miembros de las FARC que ingresaron hasta 450 kilómetros dentro de nuestro país, ya entregaron semillas de amapola a campesinos peruanos en el Alto Huallaga. Investigaciones de Inteligencia policial a las que CARETAS accedió demuestran que el sembrío de amapola se incrementó en esa región. Allí estamos con los ojos vendados, ya que los helicópteros disponibles para la erradicación no llegan hasta las alturas en las que se siembra la amapola. Esta es de mínimo, unos 2,700 metros, frente a la coca que sólo se cultiva hasta los 2,500.

     


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