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Edición Nº 1704 |
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Desastres Probables
EL vicecomandante de los bomberos, Adolfo Rubatto, aceptó la misión de verificar el nivel de seguridad de los grandes centros comerciales de Lima. Especialista en temas de seguridad e ingeniero civil, Rubatto hizo el recorrido con CARETAS. Larcomar luce repleta. En los pasadizos no tienen detectores de humo ni rociadores de agua. "Es probable que crean que no los requieren, eso es discutible, pero la ausencia en los cafés con vista al mar y en los restaurantes es una grave falta". Las flechas de salida no cumplen las normas de Indecopi. Son más pequeñas y el color es distinto. Las mesas ocupan espacio que dificultarían el escape en un incendio. Faltaban dos mangueras en los estacionamientos. Increíble. Los locales de Plaza Vea y Ace Home Center carecen de rociadores de
agua, son los únicos locales en el Jockey Plaza que tienen ese
defecto, paradójicamente el segundo distribuye y vende ambos aparatos.
El más grave defecto es que los gabinetes contraincendios, que
son para uso de cualquier comprador, están ocultos dentro de una
caja plateada haciéndolos invisibles y, además, por una
falencia en el diseño, las mangueras no estan conectadas a los
grifos.
El C.C. Caminos del Inca en su primera etapa carece de rociadores de agua, detectores de humo, falta por lo menos una manguera en los gabinetes contra incendio. Un desastre. En la segunda etapa, las medidas de seguridad se cumplen, menos en los cines, la zona con mayor riesgo. Ripley tiene rociadores en todas sus tiendas. A Saga sólo le
falta en el local de San Isidro, el más peligroso por ello. "Pero
el error fundamental es que su distribución de mercadería
para la venta es absolutamente equivocada pensando en el ámbito
de la seguridad, obstaculiza la salida fluida. La señalización
es inexistente y hace muy difícil encontrar la puerta".
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