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Edición Nº 1704 |
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PP: Hora de Definiciones
Escribe PEDRO TENORIO "Definitivamente, este Congreso será de candela", dice con discutible tacto de ginecólogo el Dr. Marcial Ayaipoma. El presidente de la bancada parlamentaria de Perú Posible no suelta prenda cuando se le pregunta por los candidatos con posibilidades reales de llegar a la Secretaría General del partido, pero asegura que existen normas disciplinarias capaces de mantener a raya el encabritado ánimo de las bases de provincias. "Frente al Presidente de la República y del Congreso, la tentación de queja será muy grande", anticipa. Pero no es sólo eso. Antes de iniciar el cónclave, Alejandro Toledo deberá decidir a qué precandidato apoya para la Secretaría General del partido. El casillero número dos de PP está en juego y en las últimas semanas cinco o seis nombres han estado sonando en los medios. "Muchos están en campaña y dicen tener el apoyo de las bases, pero ya los quiero ver durante el congreso", expresa el general (r) Daniel Mora, miembro de la Comisión Nacional para la formalización de las bases de PP e inscripción de nuevos militantes, comentando la sobreexposición periodística de algunos dirigentes. Una encuesta rápida al interior del poder -y lo suficientemente
anónima como para no incomodar al primer mandatario, que ha pedido
absoluta reserva sobre el tema- demuestra que los dos únicos candidatos
con posibilidades de llegar al más importante cargo en el oficialismo,
después de Toledo, son los ministros Luis Solari y Carlos Bruce.
Tal como adelantó CARETAS en su edición 1696 de noviembre pasado, será sólo una lista de integrantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) la que Alejandro Toledo pondrá a consideración de los delegados. Extrañamente, no se verá a dos o más facciones
pugnando democráticamente por ganar el control del partido. Toledo
y sus más cercanos colaboradores han decidido que lo mejor para
PP es que su jefe máximo designe una lista única, y que
las bases confirmen el úkase presidencial. No hay más que discutir: Solari o Bruce. Sus fortalezas y debilidades son reseñadas por buena parte de la dirigencia (ver recuadro). Ambos tienen méritos a favor y demuestran casi a diario -no hay
sino que recordar cómo le cayeron encima hace unos días
al ex Presidente Alan García- que son aplicados escuderos de Toledo. Todo indica que algunos ocuparán casilleros menores en el nuevo organigrama toledista. Y que otros serán designados en la administración pública para así aplacar sus ansias y decires. Por lo pronto, la Querol fue nombrada la semana pasada Prefecto de Lima y como por ensalmo dejó de hablar del asunto. Solari, de otro lado, deberá conjurar el malestar de algunos dirigentes que consideran que ha llegado el momento de abrir el abanico a otras figuras del partido. Según los estatutos de PP, un congresista no debe acupar cargos dirigenciales de responsabilidad nacional. Ante la elección del 2000 la norma fue suspendida para permitir que Solari -secretario general entonces como ahora- postulara al Legislativo. Dos años después no son pocos los que juzgan que la referida suspensión debería quedar sin efecto. Ciertamente, ésta no benefició sólo al titular de Salud. Los congresistas Jesús Alvarado, Alberto Cruz y Marciano Rengifo, por citar sólo algunos, comparten con Solari la doble condición de legisladores y miembros del CEN de PP. Si se cumple el estatuto a plenitud -y esa decisión compete sólo
al congreso del partido- se allanaría así el camino para
Bruce, un dirigente que se supo ganar la confianza de Toledo desde aquellos
días de la Marcha de los Cuatro Suyos en que administró
y rindió cuentas, con la reserva del caso, del millón de
dólares que donó George Soros a la causa.
¿PARA QUE UN CONGRESO? Este sábado 9 de febrero, fecha en la que Perú Posible cumple tres años de inscrito con ese nombre ante el JNE, el Centro Recreacional Huampaní recibirá a poco más de 250 delegados entre congresistas (45), un representante por provincia (194), 16 integrantes del actual CEN e invitados internacionales (con voz, mas no voto), además del Presidente Toledo. Para llegar aquí el oficialismo se ha visto precisado, luego de aplazar la reunión en tres oportunidades, a cumplir un estricto calendario de inscripciones y comicios internos que garanticen la legitimidad de sus delegados. De acuerdo al general Mora, cada una de las 6,500 bases de PP a nivel nacional deberá elegir su representante hasta el 25 de enero. Luego de esa fecha, los representantes zonales y distritales designarán un delegado por cada provincia. Este proceso se inició el 15 y continuará hasta el jueves 31. A partir de ahí, corre un plazo bastante breve para acreditarse y participar en el evento. Según se anuncia, la agenda principal pasa por definir la estrategia del partido con miras a las elecciones municipales y regionales de este año, así como la renovación del CEN partidario. En cuanto a lo primero, toca a PP decidir si encarará el proceso electoral de noviembre sólo o en alianza con el FIM de Fernando Olivera. Los dirigentes consultados son más proclives a la primera opción. Sin embargo, algunos habitués de Palacio le sugieren al Presidente evitar la confrontación con su aliado y negociar con Olivera, quien sí desea correr con los toledistas en estas justas vecinales. Aún no se ha definido si el factor Alberto Andrade será
otro punto a discutir. Hay quienes dentro del toledismo proponen apoyar
al alcalde de Lima en su reelección y competir electoralmente con
Somos Perú en todos los distritos de la capital. Otros, los menos
es verdad, creen que Andrade es vulnerable y que habría que darle
pelea. Lo más probable es que el congreso ponga en manos del flamante
CEN la decisión final al respecto.
MAS ALLA DE HUAMPANI El Presidente Toledo ha dicho que este congreso es el paso necesario para confirmar a Perú Posible como la primera fuerza política del país. Mora, quien está hoy abocado al proceso de sanear la militancia -que él calcula entre 250,000 a 300,000 inscritos en todo el país-, precisa que el reto va más allá de renovar las autoridades del partido. "Después del 9 de febrero comienza un fuerte proceso de capacitación de militantes y dirigentes no únicamente en lo político sino en aspectos ligados a la administración municipal. Sólo en lo referente a elecciones municipales necesitaremos 12,500 candidatos para tentar plaza como alcaldes y regidores", asegura. Sin embargo, a nadie escapan las imágenes recientes de cientos de militantes tanto en Lima como provincias -y el último fin de semana Ayacucho fue prueba de ello-, exigiendo un puesto de trabajo en la administración pública. Ese es otro elemento (sin nombrar los intentos de tráfico de carnés partidarios como primer paso para el ingreso a la planilla del Estado), que podría sazonar peligrosamente el cónclave toledista. "La militancia tiene derecho a pedir que PP sea gobierno y que gobierne con su gente, con sus planteamientos. En ese sentido tiene la razón y no creo que eso pueda llamarse clientelismo político", expresa Mora, adelantando parte del pastel de reclamos que le podría cocinar un sector de PP al Presidente y sus ministros. Mientras esto sucede tanto Solari como Bruce, y sus parciales, esperan recibir el favor presidencial. Falta ver si la elección de delegados camina democráticamente y coincide, finalmente, con el cálculo que Toledo y los suyos, en este año decisivamente electoral, han pergeñado desde Palacio.
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