Edición Nº 1705


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    ARTICULO

    24 de enero de 2002

    Duhalde Dice Cosas
    Y podría tener soluciones

    "Algunos nacen con suerte, otros en Argentina". "Las putas al poder. Los hijos ya fracasaron".
    "Basta de realidades, ¡queremos promesas!" "La deuda que dejó Menem no es externa, es eterna".

     

    Actual Graffiti Argentino
    El lenguaje socialdemócrata del nuevo Presidente argentino encabrita a la ortodoxia conservadora, que sólo parece aceptarlo cuando se trata de gobernantes europeos.

    Escribe
    RAMIRO ESCOBAR LA CRUZ


    P
    ASAN los días, no amainan las turbulencias callejeras y se mantiene el "corralito". Eduardo Duhalde, el nuevo mandatario argentino, trata de sacar la cabeza, de generar cierta esperanza, en medio del sonido de los cacerolazos, mientras algunos cruzados de la ortodoxia neoliberal -entre ellos el propio Carlos Saúl Menem- disparan contra él desde varios frentes.

    El nuevo Presidente ha decidido cambiar de rumbo económico y por eso se le tilda de todo: de trasnochado, de populista, de beato (ha anunciado que su norte es la Doctrina Social de la Iglesia). Pero si bien pertenece, en efecto, a la torva clase política argentina, su golpe de timón podría generar una dramática transformación en el continente.

    No se trata, además, de un improvisado. En un artículo publicado en el diario Clarín de Buenos Aires, el 16 de agosto del año pasado, apenas a cuatro meses de la catástrofe, Duhalde esbozaba, con prosa articulada e ideas claras, ciertas medidas que hoy pone en práctica. Exponía, también, algunas cifras de espanto. "Cuando la Argentina fue sacudida por la gran crisis de los años '30 -explica el hoy Presidente-, su Producto Bruto Interno era superior al del resto de Latinoamérica. Hoy nuestro PBI equivale al 60 % del de México y al 50 % del de Brasil". Agrega que el sistema actual ya ha dejado 13 millones de pobres, más de 4 millones de excluidos y la mitad de los niños menores de 14 años viviendo por debajo de la línea de pobreza.

    Todo eso, por cierto, ocurrió en los, antes celebrados, 10 años de Menem. Y hay otras cifras de horror económico. En el año 2000, la desigualdad en la Capital Federal era tal que el 10 % de la población rica percibía un total de ingresos 134 veces mayor que el 10 % más pobre. Un año antes esa relación era de 90 a 1 y hace un decenio fue de 39 a 1. ¿Esos fueron los resultados de las "reformas"? Conviene detenerse incluso en ese término. Reforma significa reelaboración, no vuelta al pasado. Pues bien, promover, por ejemplo, que las empresas de servicios (el agua, la luz, los teléfonos) vayan a manos privadas es un retorno hacia comienzos del siglo pasado, cuando el capitalismo se ganó, con justicia, el mote de "salvaje".

     

    Ahora las callecitas de Buenos Aires sí que tienen un no-sé-qué.

    Quienes claman por profundizar las reformas adolecen de cierto espíritu similar al de las viejas izquierdas que tanto condenan. Para ellos, salvo el mercado todo es ilusión, toda desviación de "la línea correcta" es una herejía, cualquier intento de examen es revisionismo.

    Duhalde, sin embargo, ha decidido salirse del libreto. Se ha sentido con derecho a hacer lo que hacen varios países de la Unión Europea y el propio EE.UU., sin ningún remordimiento: proteger a los productos nacionales, algo que se practica en todo el mundo, por encima de las testas duras de algunos neoliberales. Si parece demasiado atrevido, basta revisar las palabras de James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, citadas por el mismo Duhalde en su artículo de Clarín: "No tiene sentido gastar 300 mil millones de dólares en subsidios a la agricultura y otros productos, y dedicar 50 mil millones a que los países en vías de desarrollo elaboren productos si luego no se les deja venderlos. Es una idiotez".

    El mandatario argentino también señala que hay dos tareas centrales: replantear la relación interna del poder en la Argentina y formular una nueva estrategia de inserción en el marco regional y mundial. Las vueltas de la política lo ponen ahora justamente frente a ese desafío.

    ¿Logrará salir exitoso? Duhalde también es un personaje controvertido. Cuando fue gobernador de la provincia de Buenos Aires, entre 1991 y 1999, desarrolló eficaces programas de ayuda social, aunque también tuvo acusaciones de corrupción. Sus detractores lo vincularon incluso al tráfico de drogas.

    Ahora, montado sobre este cargo que nadie anhela, está apelando también a las reservas morales de su nación, algo que también pergeñaba en su premonitorio artículo de agosto del 2001. Entonces, recordaba al libertador San Martín y al educador Domingo Faustino Sarmiento con las siguientes palabras:

     

    Menem, el principal responsable. Derecha, Indice riesgo-país: perversa profecía autocumplida.

    "Para su proyecto libertador, San Martín reclutó un Ejército de 5,400 hombres y se lanzó a la proeza de cruzar la cordillera en 9,000 mulas y 1,600 caballos de pelea. Sarmiento, de niño, a falta de escuelas, enseñó a leer bajo los árboles a personas mayores que él. Cuando fue presidente impuso lo central de sus convicciones: la educación como base del progreso y el Estado como motor del desarrollo".

    Poner en práctica esta preferencia de Sarmiento por el Estado podría costarle más condenas. Pero Duhalde simplemente explora otros caminos y no sin poca fortuna: la UIA (Unión de Industriales Argentinos) le ha ofrecido su apoyo y al parecer está decidida a comprarse su pleito.

    Una de las cosas que también ha dicho el líder peronista es que el programa económico puesto en práctica era "perverso" y que había que acabar con la alianza entre los grupos de poder político y los grupos de poder financiero. Ese es un disparo al corazón del problema.

    Tal como señala el economista peruano Javier Iguíñiz, uno de los puntales del neoliberalismo es justamente su énfasis en las finanzas y no en la producción. Duhalde ha hablado incluso de la inevitable pelea "para que la comunidad productiva ocupe el centro de la escena nacional y desplace a la comunidad financiera en el sistema de toma de decisiones".

    ¿No tiene el perdón de Dios por plantear esto? La historia lo absolverá o disolverá a Argentina. Pero mientras él, a tientas, amparado en un urgente diálogo nacional que pivotea la Iglesia Católica, intenta buscar otra salida, Menem se dedica a echarle pésimos augurios y hasta anuncia su retorno triunfal, "con más fuerza y más vigor, teniendo en cuenta qué es lo que hace falta". Duhalde le ha sugerido que lo que hace falta es que se calle, pues mientras él se afana por buscar una solución, desde Ginebra, Suiza viene una noticia cumbre. Menem tendría dos cuentas por 10 millones de dólares, al parecer vinculadas al tráfico de armas a Croacia y Ecuador, lo que confirmaría que en estos10 años la corrupción fue, tal vez, la principal "reforma" emprendida por su gobierno.

     

     


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