|
Edición Nº 1705 |
|
|||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||
|
|
Aurelio y la Walkiria
EL nuevo ministro de Defensa, Aurelio Loret de Mola, es un melómano sensible. La ópera constituye su obsesión, pero por encima de las marchas de Wagner -marciales, majestuosas- prefiere las delicadas arias de Verdi. Si las metáforas tuvieran alguna utilidad, estaríamos forzados a proponerle que modifique sus gustos y en su nueva oficina use la del primero como música de fondo. Apenas comienza a instalarse, y ya se enfrenta a la contundencia del hedor de turbina quemada. Es inminente la aprobación en Chile de la compra de diez aviones F-16 a Estados Unidos. Los US$ 600 millones que cuesta la flota aplastan a los 597 millones de soles del presupuesto asignado a la Fuerza Aérea Peruana (FAP) para todo el año 2002. La situación se ensombrece todavía más de tomarse en cuenta que los recursos son de un 70 % para remuneraciones y sólo 30 % queda para "bienes y servicios". Esto incluye combustible y mantenimiento para los equipos, fondos para las escuelas de técnicos y oficiales, funcionamiento del hospital y otras necesidades. Todo con menos de 180 millones soles. PELARON EL COBRE Más que una ministra, Michelle Bachelet, la nueva titular de Defensa chilena, parecía un símbolo. Mujer, socialista, médica, divorciada en una sociedad conservadora, hija de un general aviador chileno leal a Salvador Allende y muerto bajo torturas luego del golpe de Augusto Pinochet. Mirándola bien, hasta parece walkiria. Bachelet estaba hecha a la medida de un gobierno socialista ansioso
de imponer su autoridad sobre FF.AA. que en parte mantienen simpatías
con el ex dictador. No podían posar cereza más propicia
sobre el proceso de concertación que lleva años en el país
del sur. En ese clima, era posible que Chile optara por retroceder en su compra. América Latina se encuentra en una crisis que hace impopulares las inversiones armamentistas. Tanto Chile como el Perú están golpeados con un precio del cobre en sus niveles más bajos del siglo, la tasa de crecimiento chileno previsto para el 2001 se redujo en dos puntos y la debacle argentina no ayuda en nada. La Magdalena no está, pues, para cazabombarderos. La decisión de compra de los F-16, sin embargo, está sobre la carpeta de la flamante ministra de Defensa chilena. En caso de concretarse, tendrá un indudable impacto político y militar en la región, y muy particularmente en el Perú. Uno de los propósitos explícitos del gobierno de Alejandro Toledo gira en torno a la reducción del gasto en defensa y el tamaño de las FF.AA., política que también es una de sus prioridades de la agenda diplomática. De hecho el énfasis en el tema allanó el camino para el inicio de la ronda de conversaciones sobre homologación de armamento entre el Perú y Chile, iniciada en septiembre último. Una cosa es el discurso de los gobiernos de turno y otra las políticas de Estado. Eso ya lo previno Alejandro Toledo y es su objetivo ubicar el tema militar en el segundo gran grupo. El problema es que Chile ya tiene el punto muy claro. Según el analista geopolítico peruano Jaime Castro, "Chile tiene un proyecto, lo puede atrasar, pero lo va a cumplir. ¿Cuál es nuestro punto de homologación? Los proyectos de Chile. A ellos no los van a contener". En ese escenario, el del largo aliento estatal, el cortoplacismo del poder de turno pierde protagonismo. Como ejemplo, un gran botón. La ley destina un diez por ciento del canon del cobre a la compra de equipo militar. Un promedio anual de US$ 250 millones. La inclinación de la balanza no implica que la adquisición
de los aviones deje de ser polémica. La coalición de Lagos
-carente de mayoría en el Congreso- no ve con simpatía la
compra y la Cámara de Diputados le solicitó al Presidente
que se suspenda la compra. Pero los ejércitos van contra las encuestas
y pasan sobre las minucias de carácter, como es el caso de la supuesta
hostilidad de la ministra con el Perú. A Loret de Mola esto no
le consta y si bien fuentes militares que compartieron carpeta con ella
en Estados Unidos notaron la animadversión, esto puede resultar
irrelevante. Para Castro, "estos asuntos no se miden solamente por antipatías.
Al margen de la ministra, están los hechos". Y por encima de ello,
Bachelet. Una inteligente especialista en temas de defensa, dueña
de un fuerte carácter que la predispone a imponer sus ideas. Una
operática walkiria que puede tener capacidad torácica de
600 millones.
EN DO DE MOLA Los machistas podrían argumentar que mujeres como Golda Meier e Indira Gandi llevaron a sus países a la guerra. Afortunadamente, de nuestro lado está el tenor. Bromas aparte, Loret de Mola (47) tiene inmejorables credenciales democráticas. Fue cofundador del SODE, al lado de Manuel Moreyra y Javier Silva Ruete. El espíritu técnico que animó a ese movimiento político es un reflejo de su actividad profesional, que se ha movido entre el derecho y las empresas. Su elección ha traído vientos optimistas en los institutos armados, ya que los militares lo observan con mayor cercanía que a su predecesor, David Waisman. Son dos experiencias las que lo acercan al mundo castrense: fue miembro del Consejo Directivo del Instituto Latinoamericano de Estudios Civiles-Militares (ILACIM) y últimamente se desempeñó dentro de la Comisión de Reestructuración de las FF.AA., que entregó sus conclusiones el 4 de enero. Allí estuvo acompañado por tres ministros (el premier Roberto Dañino, el ministro del Interior Fernando Rospigliosi y Waisman), cuatro militares (el ex Presidente Francisco Morales Bermúdez, el ex comandante general del Ejército Julián Juliá Freire, el vicealmirante (r) Luis Vargas Caballero Coogan y el general FAP (r) César Gonzalo) y otros dos civiles (Martín Belaunde, entonces decano del Colegio de Abogados de Lima, y el especialista en temas militares Enrique Obando). Loret de Mola, que, nombrado por el gobierno de Transición de Valentín Paniagua, presidía Cofide y Promperú antes de aceptar la cartera, está comprometido con la reforma militar. Aunque el Presidente se encuentra midiendo el posible impacto de ésta, Loret de Mola adelanta que el sector debe pasar de ser "un archipiélago de voluntades a un continente interoperativo". Para el efecto, el Ministerio de Defensa está obligado a ser más que "un gorro sobre las cabezas de tres instituciones", declaró Loret de Mola a CARETAS. El estilo del nuevo ministro es de declaraciones cautelosas y mano ejecutiva. Sobre los aviones chilenos, ni pensar en hacer comentarios. Waisman no acudió a la ceremonia del Ministerio cuando Loret de Mola lo asumió porque ésta no era de relevo, sino un reconocimiento de los comandantes de las FF.AA. al nuevo titular. Con la pretensión de borrar cualquier nube negra, ambos se quedaron conversando durante media hora en la puerta de Palacio, luego de reunirse con el Presidente. No pasó ni un reportero gráfico. Los paparazzis nunca están cuando se les necesita. La foto que sí se reproducirá será la del encuentro Bachelet- Loret de Mola, dos políticos cuyo nombramiento al cargo de ministros de Defensa marcan, sin duda, un punto de inflexión en las FF.AA. de Chile y el Perú: una mujer-socialista y un civil-demócrata. Serán figuras coincidentes en un proceso que acelera la necesaria integración política y económica de la región y donde juguetes disuasivos de US$ 600 millones son francamente difíciles de justificar. En febrero está prevista en Lima la segunda reunión que tratará la homologación de armas entre los dos países. Y se tiene prevista para el 31 de marzo la primera visista de Estado de Alejandro Toledo a Chile. Ojalá, entonces, tanto el tenor como la soprano tengan capacidad y muñeca para escoger entre los dramas épicos y las historias de amor. (Enrique Chávez).
|
|||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||