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Edición Nº 1705 |
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Mira hermanito...
EL jueves 17, poco antes de las 4:30 p.m., David Waisman abandonó el despacho presidencial en Palacio de Gobierno. Iba rumbo a la puerta, pero al divisar a un grupo de ministros que aguardaba el inicio del Consejo de Ministros convocado para esa tarde, alcanzó a esbozar una sonrisa. Saludó a los presentes -que no sabían que acababa de ser defenestrado de su cargo- y cuando menos lo esperaba escuchó a uno de sus ex colegas decir: "David, ya pues hermano, anda y tranquiliza a la gente que tienes afuera". Se refería a decenas de militantes de Perú Posible que, a esa hora y ante las rejas de Palacio, defendían a gritos la presencia de dirigentes del partido en el Ejecutivo. Waisman hizo un guiño y agregó: "Cómo no", y dejó el recinto. Los ministros se miraron extrañados. "¿Qué le pasa, se tomó en serio la broma?" se preguntaban mientras lo veían salir. La sorpresa fue mayúscula cuando Waisman subió a su vehículo y se alejó raudamente. Nadie entendía nada. Y sólo minutos más tarde, ante un Consejo de Ministros donde faltaban Luis Solari -de viaje en Colombia-, Doris Sánchez y David Waisman, el resto del Gabinete supo que los tres cambios ministeriales tantas veces anunciados en los últimos meses por el periodismo al fin se habían producido. El detonante fueron las declaraciones del titular de Defensa, quien en esas últimas 48 horas había desafiado las atribuciones del Primer Ministro (CARETAS 1704). Así, lo que pudo ser una renovación ministerial sin sobresaltos -pues, como manda la costumbre, todos los ministros pusieron sus cargos a disposición a fin de año y esas tres variables estaban desde hacía dos meses cantadas-, terminó configurando un capítulo más de la comedia de errores en la que el Gobierno suele resbalar periódicamente. Bastaba con que el Presidente Toledo efectuara los cambios que él
mismo adelantó, en una cena en Palacio con la bancada de PP a su
regreso de China en octubre pasado, cuando dijo: "Voy a regresar a mis
ministros congresistas al Parlamento para reforzar el trabajo de la bancada",
mientras acariciaba los rizos de Waisman, quien estaba sentado a su lado. Sin embargo, esta vez "payasito" quiso reaccionar como un verdugo y arremetió contra Dañino en una ofensiva considerada torpe dentro y fuera de su partido. Al chocar con Dañino, a Toledo no le quedó otra que cortarle la viada. Luego de ello, los dimes y diretes que sazonaron el fin de semana son conocidos. Tanto, como el intento de lograr un "retrato de familia" en la mejor tradición de los besos y abrazos cuando el lunes 21, después del mediodía, Toledo y Dañino posaron ante la prensa junto a sus tres ex ministros. En verdad las aguas están más calmadas, pero como en las mejores familias la procesión va por dentro. Luis Solari emergió a su regreso de Colombia, el sábado 19, como el "peso pesado" partidario capaz de pechar a Roberto Dañino. Sin embargo, no calculó la talla de luchador de sumo que trae consigo el Primer Ministro y que hizo valer ante Toledo. Políticamente fue Dañino quien salió fortalecido. En cambio, es en PP donde Solari sí ha logrado capitalizar el malestar que la dupla Kuczynski-Dañino ha ido cosechando en los últimos meses. SOLARI EN MI MAYOR Luis Solari fue quien jugó sus cartas para permanecer más tiempo en el cargo. Contrariamente a lo que se cree, una fuente confiable aseguró que el ex ministro de Salud sabía desde el jueves 10 que pronto sería removido. El Presidente le explicó la necesidad de reforzar la bancada parlamentaria de PP y ante esa decisión Solari retrucó proponiendo a su viceministro como reemplazo. De acuerdo a esta versión, Solari prefería volver al Congreso en marzo pues consideraba absurdo tener un mes de vacaciones. Al mismo tiempo Waisman algo sabía. Hace un mes, en un programa de TV le preguntaron si a fin de año dejaría el ministerio y entonces respondió: "No lo sé... yo preferiría continuar en el cargo". Al parecer, las encuestas lo envalentonaron y ello influyó en su ofensiva mediática contra Dañino. Todo indica que al naufragar el Plan A de Solari -permanecer más tiempo en el cargo-, entró a tallar un Plan B que lo posicionó como el principal líder de PP después del Presidente Toledo. Esto era esencial para él, un secretario general que a decir de varios dirigentes se había distanciado de las bases y empezaba a trasuntar cierto aire autoritario entre sus compañeros de bancada. Ahora, Solari es un alfil capaz de polemizar con todos los tecnócratas que desde el Ejecutivo pretenden pasar por encima de la dirigencia del partido. La pregunta es ¿qué acordaron Solari y Toledo las cuatro
horas que conversaron el sábado 19?
Como se recordará, el ex ministro dio esa noche una declaración en la que, todo indicaba, aludía a Dañino con acusaciones de lobby y negociados. Aunque al día siguiente dio marcha atrás y exoneró al Primer Ministro de sus dichos, había conseguido que todas las primeras planas del domingo hablaran de la "cuadrada" que Solari le había endilgado a Dañino. Se especula si Solari irá tras la presidencia del Congreso, donde el ánimo conciliador de Carlos Ferrero ha impedido que las cosas salgan como le gustan al Ejecutivo (sólo en esta primera legislatura -y por primera vez en lo que va de la República- el Gobierno ha observado 23 leyes en un Congreso donde, supuestamente junto al FIM, tiene mayoría). "Si eso es lo que ha pedido, Toledo debe haber aceptado feliz de la vida", dice un colaborador cercano al primer mandatario. Independientemente de eso, Solari centrará sus esfuerzos en torno a una bancada que le ha dado más de un dolor de cabeza al Gobierno. Por ejemplo, la madrugada del viernes 18, en plena efervescencia de la pugna PP-Dañino, el oficialismo votó en contra de lo indicado por Kuczynski en el tema del desagio tributario. La tasa de 6 % aprobada -distinta del 10 % solicitado por PPK- le producirá al erario un bache que los cálculos más alarmistas fijan en alrededor de 684 millones de soles sólo en este año. Fue un desagio con despecho y será un tema que el Ejecutivo podría observar en los próximos días. En ese escenario, Dañino deberá sacar a relucir nuevamente su habilidad diplomática. Y no sólo en el Congreso. Las recientes tomas de carreteras e invasiones de tierras, así como protestas ciudadanas que cuentan con un respaldo del 62 % a decir de la última encuesta de Apoyo, muestran un escenario en el que la calle y las demandas sociales no deberían ser dejadas de lado. La Secretaría General de PP es otro tema que se debatirá en estos días, toda vez que la candidatura del ministro Carlos Bruce -eventualmente tocado por la varita mágica presidencial- provoca urticaria entre algunos fundadores de PP. El propio Solari podría, ahora robustecido, tentar la reelección al cargo. El tema entra en su recta final ahora que restan poco más de dos semanas para un cónclave nacional en el que el propio Toledo podría recibir una rechifla. (Pedro Tenorio).
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