Edición Nº 1705


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    24 de enero de 2002
    Por AUGUSTO ELMORE

    LAS diatribas, verdaderamente grotescas y deslenguadas, absolutamente abusivas, con las que un grupo de exaltados ofende, o intenta ofender al presidente ejecutivo de EsSalud, Ignacio Basombrío, se parecen, como un vómito a otro, a las que, casi las mismas personas, y con idénticos fines, agredía diariamente, hace no mucho, al alcalde de Lima, Alberto Andrade. No es mera coincidencia: detrás está un interés desestabilizador que busca destruir las instituciones con la excusa de reivindicaciones imposibles. ¿Quién o quiénes están detrás? Algún día se sabrá. Cabe señalar nomás, como indicio, que los manifestantes agreden también verbalmente, al igual que a Basombrío, a Luis Castañeda Lossio, y nunca jamás a ninguno de los presidentes ejecutivos de esa institución que pertenecieron a los últimos años del régimen fujimorista. ¿Casualidad o señal indubitable?

    No se en qué país, o ciudad, vivirán aquellos funcionarios del Ministerio de Construcción y demás yerbas, que cuantificaron, elevándolos, los parámetros con los que se determina el impuesto predial. Esos señores parecen vivir en la Luna, y no en Lima, Perú, porque lo que es aquí basta ver los periódicos o pasar por las calles o avenidas de la ciudad para saber cómo el precio de las propiedades baja todos los días, y no sube, como esos infelices aparentaban creer y dictaminaron. En un país que felizmente parece haber superado la inflación, los técnicos -no pongo la palabra entre comillas como se merecían- de ese ministerio parecían creer que el costo de la construcción había subido y estuvieron a punto de condenar a los propietarios, por simple resolución, a pagar sumas exorbitantes por el predial, lo que no iba a encarecer los alquileres de viviendas y comercios -como sin saber de qué se trata dijeron algunos titulares de periódicos-, sino que iba a conducir a la quiebra a las empresas inmobiliarias y a los pequeños propietarios de la capital. Los alquileres y el costo de las viviendas y locales comerciales seguirá bajando, sin duda, porque sobre ellos manda el mercado y no lo que piensan o imaginan los técnicos.

    A este respecto cabe resaltar el agudo instinto político de Alan García, que inmediatamente, y aun antes de que Toledo tomara cartas en el asunto, denunció el aumento de los índices que generan el predial, y por consiguiente el peso que se pretendía imponer sobre los hombros de la sufrida y proletarizada clase media. Más que de tratarse de la reacción del exitoso empresario inmobiliario que es, obligado por consiguiente a pagar el predial que generan sus propiedades, la posición de Alan García revela una vez más a un político hábil y atento a todas las circunstancias.

    Felizmente el presidente Toledo estaba bien despierto e inmediatamente supo dar marcha atrás en aquello que habían engendrado los "técnicos" del ministerio de marras, cuyo titular pareció en todo momento estar en Babia a ese respecto.

    Según me comentan aquellos felices ciudadanos que tienen costumbre de viajar al Cusco, los vuelos a la Ciudad Imperial se han restringido por decisión de las compañías aéreas, que, así como de paso, han aprovechado para elevar el precio de los pasajes. ¡Así qué fácil!

    El municipio de Punta Hermosa abusa todos los domingos de los veraneantes que acuden a sus playas, imponiéndoles el ruido vocinglero y chabacano de sus parlantes, que atormentan a todos los que esperaban ir a pasar un domingo grato y familiar, incluyendo a los concurrentes a las playas vecinas, a quienes se somete al suplicio de obligarlos a soportar música y transmisiones radiales estridentes, incluyendo la locución de eventos. ¿Es que nadie puede con la abusiva y destemplada dictadura del alcalde Geraldo Castro?

    La televisión por cable, o sea Cable Mágico, comete todos los días un delito que considero en verdad grave: censura, corta, amputa las películas que pasa a diversas horas del día, sin importarle para nada ya no los cineastas autores de dichos filmes, sino el público en general, que tiene el derecho de ver las películas tal y como fueron filmadas y no apreciar de ellas sólo los retazos que estos censores de pacotilla imponen. Estoy convencido de que hay películas que no deben pasarse en ciertos horarios, pero la solución no es cortarlas, como se hizo hace poco con el filme "Dead calm", del que se amputó una escena en la que aparecía, por muy breves segundos, la hermosa espalda desnuda de Nicole Kidman. Esa arbitrariedad me hizo pensar en la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional para que defienda mi derecho de ver las películas tal como fueron filmadas. Sobre todo si muestran la espalda desnuda de Nicole Kidman.

    La concertación debería empezar por casa, es decir por el partido de gobierno, que la última semana se mostró más chúcaro de lo conveniente. Felizmente, creo que gracias al don de gente del ministro Roberto Dañino, la cosa parece haberse ido componiendo. Bueno, al menos hasta hoy lunes a las 6.30 de la tarde. De lo que venga después, no me hago responsable.

    Aunque de hecho sean rivales, los de Perú Posible deberían solicitar la asesoría, aunque sea pagada por el PNUD, de los dirigentes apristas, para que les enseñen eso de ¡Disciplina, compañeros!, uno de los lemas impuestos por Haya de la Torre que le dieron cohesión al Apra en los momentos más difíciles de su accidentada vida política.


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