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Edición Nº 1706 |
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Pinocho:Muñeco Para Armar
FANTASIA, imaginación y cruda realidad son los elementos de este espectáculo teatral que se inicia cuando el maestro Cereza encuentra un tronco que milagrosamente tiene voluntad y habla. Como a él, más que entretenerlo, lo fastidia, opta por regalárselo a su amigo Gepetto quien cumple su sueño de construir un títere para dar funciones y viajar con él. Pero éste muñeco es muy travieso e iniciará sus correrías encontrándose con un espectáculo de títeres donde sentirá por primera vez compasión por el prójimo, se topará con unos asaltantes que luego de intentar robarle lo querrán colgar de un árbol, más adelante se convertirá en un burro y después le crecerá la nariz por mentirle al Hada. Esta sucesión de aventuras y eventos lo asemeja a los personajes de la picaresca y a uno de sus máximos exponentes: El Lazarillo de Tormes. A través de ese periplo existencial, Pinocho descubrirá el mundo, su pobreza, crudeza y maldad, como por ejemplo cuando es vendido al circo o cuando ingresa a la cárcel injustamente o cuando toca la puerta de una casa para pedir comida y le responden con un baldazo de agua fría. Así, la magia se despierta en un mundo hiperrealista, en una Italia de pobreza y violencia, donde muchos niños son obligados a trabajar para ganar dinero. Esos detalles y ese ambiente lo asemejan al retratado por el neorrealismo italiano y en especial al de Ladrón de Bicicletas de Vittorio De Sica. Eso no ocurría en la edulcorada versión de Walt Disney, que es la que muchos conservan en la memoria. Por el contrario, esta versión intenta ser lo más fiel al texto del periodista y escritor italiano Carlo Collodi, quien escribió la novela por entregas. De allí lo episódico de su obra que en escena está planteada para que unos actores itinerantes narren la historia, como si llevaran su espectáculo por diferentes escenarios y contextos. Por ello, la magia y la necesidad, hace que los elementos utilizados se transformen rápidamente: un guante se puede convertir en un ave, una escalera en una carroza y una mesa puede ser un tribunal. De allí, que lo único imprescindible de este ambiente lúdico y cambiante sea el telón de fondo y el fondo musical que hace un recorrido por diferentes etapas de la música italiana, producida sobre el escenario con flautas, xilófonos, acordeones, trombones, bombos, platillos. De esta manera, en la realidad y en la ficción se especta las aventuras de un teatro ambulante que narra una historia cuya fábula es la paulatina maduración de Pinocho que acaba cuando es capaz de hacerse cargo de Gepetto. Así, la madurez emocional es la que permite que su madurez física se concrete. (JCM).
Desconcierto Urbano IRONICO vs Sublime. Así se titula la muestra de Juan Diego
Vergara, quien explica que la suya es una catarsis abstracta, donde las
figuras apenas asomadas se funden con las líneas de colores puros,
neutros y con el spray, el acrílico, la tela cosida sobre tela,
el cartón, las palabras y los trazos a veces hechos con los dedos
de la mano y otras con espátulas para tarrajear pared. La exposición
se completa con 3 videos donde se yuxtaponen imágenes de Lima,
Amsterdam y Berlín. Imágenes europeas que logró gracias
al viaje que ganó por su participación en el I Festival
de Arte Electrónico con el video titulado "Combi -acción-
papel". Aquí, la ironía está en recrear Lima como
si fuera un niño jugando con sus colores y lo sublime se encuentra
en el instante de la entrega frente al lienzo.
ADIOS POETA
Peligroso Despertar
ESTA es la historia de un grupo de adolescentes que experimentarán la ansiedad, el dolor y la confusión propia de su edad, estableciendo dramáticos lazos entre el sexo y la muerte. Debido a su crítica a lo establecido esta obra de Frank Wedekind fue prohibida durante más de tres décadas en su Alemania natal. Wedekind fue un bohemio que vivió entre Munich, Zurich, Londres y París, cantando sus poemas y baladas en cabarets para conseguir algo de dinero. Parte de su mundo es descrito en su obra "La caja de Pandora", llevada posteriormente al cine por Wilhelm Pabst, consagrando a la bellísima Louise Brooks como Lulu, símbolo de perversión y sensualidad. En la escenificación limeña el sexo es enfocado de diferentes maneras según el personaje encarnado: Urpi Gibbons lo vive de manera espontánea y sin prejuicios; Carlos Carlín experimenta una fría y racional búsqueda del placer; Pietro Sibille vive el sexo como experiencia traumática; mientras que Lita Baluarte personifica una joven que mantiene relaciones promiscuas y excesivas. La tensión que logra la obra, se explica en el carácter expresionista de las actuaciones, el desgastado maquillaje y el vestuario, logrando acentuar los cataclismos y rupturas internas en este mundo de represión. (Juan Carlos Méndez).
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