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Edición Nº 1707 |
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Ensayando en HUAYCOLORO Las Alas De Toledo SI todo resulta como el presidente Alejandro Toledo viene planeando, el sábado 9 de febrero Perú Posible elegirá a Carlos Bruce, actual ministro de la Presidencia, como secretario general del partido. Sin embargo, no será una elección sin sobresaltos. A pocos días del cónclave que se realizará en el hotel El Pueblo -y no en el Centro Recreacional Huampaní, como estaba inicialmente previsto- Luis Solari se ha puesto la pintura de guerra aguaruna para arreciar en la pugna. El actual secretario general ha dicho que en vista de las circunstancias al interior de PP, su candidatura a la reelección no está descartada. "Observando la conducta de los candidatos, uno se da cuenta por qué lado se iría el partido si tal o cual se convirtiera en secretario general", dijo, con aire beatífico, el martes 5. Confirmaría así lo que CARETAS, en su edición anterior, adelantó como la probable estrategia de Solari: entusiasmar a varios precandidatos para que se lancen públicamente, esperando el momento de presentarse a sí mismo como "candidato de consenso". Una estrategia legítima, por cierto, y que deja al descubierto sus afanes por mantener una apreciable cuota de poder en el oficialismo. Pero además, la furia de Solari arreció tildando de antidemocrático
a Bruce por sugerir que no debería presentarse a la reelección
y por contratar "a un asesor del fujimorato" para impulsar su campaña.
Días antes había dicho que "difícilmente" sería
candidato. Hoy es un hecho que para lograr sus fines, el ex ministro deberá
romper la resistencia del Presidente Toledo a que repita el plato. Y no es que Solari lo haya hecho mal como secretario general de PP. Todos recuerdan su papel en la Mesa de Diálogo de la OEA, su activismo electoral y su reciente paso por el Ministerio de Salud. Sin embargo, Solari se ha convertido en un elemento impredecible para el primer mandatario. Según una fuente, el enfrentamiento de Solari con Roberto Dañino -sobre todo por sus denuncias de lobbies, negociados y planillas millonarias que aludían al Primer Ministro- y sus recientes declaraciones, en donde, si bien defiende al Gobierno, afirma que Lourdes Flores es la "consejera política" de Dañino, han colmado la paciencia del Presidente. Toledo estaría buscando un secretario general a su medida, que no provoque olas declarando contra los ministros del Gabinete y que se aboque a pacificar a las bases, hoy encabritadas por la falta de cupos de empleo para el partido en el Ejecutivo. Carlos Bruce encaja en ese perfil. Ha demostrado capacidad como organizador (Marcha de los Cuatro Suyos, campaña electoral 2001), como ministro maneja un sector estratégico (Presidencia) y se sabe que congenia muy bien con Toledo y Eliane. Esto último, aunque parezca anecdótico, es un factor importante en el entorno del Primer Mandatario. Es también un hombre de confianza para Toledo. No se olvide que administró el millón de dólares donados por George Soros el 2000 y que actuó con absoluta reserva cuando el tema saltó a la prensa. Además, ha venido trabajando silenciosamente para asegurar un número importante de delegados y así neutralizar las reacciones de la otra ala. Rómulo Pizarro, su viceministro de Desarrollo Regional, ha recorrido el país como lo hiciera en la campaña electoral del año pasado -que jefaturó a nivel nacional- y asegura contar con delegados suficientes como para contrapesar a los que se le opongan. Broncas aparte, el mecanismo que empleará la cúpula partidaria para elegir un nuevo CEN pasa por el aro de Alejandro Toledo. Será el primer mandatario quien coordine quiénes y en qué orden irán en la lista. Se sabe que quizás el jueves Toledo tenga listo un primer borrador que habrá de negociar con la facción que lidera Luis Solari y que incluye a los congresistas Alberto Cruz -actual secretario nacional de organización- y Jesús Alvarado -secretario de movilización-, todos ellos fundadores de PP. Por el contrario, la que apoya a Bruce se allanaría -tal como
le gusta al Presidente- a lo que éste decida.
DORADO SI, MORADO NO Como para desactivar de antemano cualquier posibilidad de bronca, el viernes 8 Palacio de Gobierno ofrecerá una cena en la que cerca de 240 delegados de todo el país departirán con el presidente Alejandro Toledo. La estrategia es pasearlos por el Salón Dorado, evitando que menos de 24 horas después se le pueda armar un Salón Morado -por los golpes y contusos- en El Pueblo. En el ágape palaciego, Toledo no sólo hablará de la unidad partidaria y del fraccionamiento que pondría en crisis al mismo Gobierno, sino que probablemente adelantará los principales nombres de la lista unitaria que pondrá a consideración de los delegados al día siguiente. Si bien lo democrático sería que hubiera dos o tres listas
en carrera, la mayoría de dirigentes reconocen en privado que una
pugna abierta -y con bronca- sería no sólo una pésima
imagen para PP, sino el germen que podría debilitar al régimen.
Las escenas de violencia partidaria en Lima y provincias durante estos
últimos días lo prueban. Y no por gusto precandidatos a
la Secretaría General como Jesús Alvarado, Ivanoe Vega y
David Sarazú -todos fundadores y actuales miembros del CEN- han
presentado listas incompletas, a la espera del consenso unitario auspiciado
por Toledo.
PLEGANDO LAS ALAS Otra alternativa que aún no ha sido descartada en el entorno del Primer Mandatario es la de crear una Secretaría General colegiada. La jugada, que el Presidente ha meditado, reúne a Carlos Bruce y a Jesús Alvarado -presidente de la Comisión de Economía del Legislativo- en una Secretaría General colegiada que hasta el momento no había sido ensayada en PP. Con la inclusión de Alvarado, Toledo calmaría a las figuras históricas de PP -que tienen una "antigüedad"de 4 años- e igual se saldría con el gusto -colocando a Bruce- de imponer a algunos de sus colaboradores más cercanos en el CEN. Además, descolocaría a Solari, calculando que en este momento son más los que apoyan entre las bases a Alvarado que al ex ministro. ¿Qué pasará entonces con Solari? No se crea que el ex titular de Salud quedará totalmente fuera de juego. La tendencia palaciega es proponer la creación de una Comisión Política -que actualmente no existe- y que podría ser presidida por Solari. Así se le daría un rango cercano al de secretario general, aunque Toledo lo habría desplazado orgánicamente de la toma de decisiones al interior del partido. Este sábado, El Pueblo, lugar estratégico por la distancia que establecerán los organizadores entre delegados y periodistas, será escenario de una confrontación entre las diversas alas que apoyan al Presidente. No se espera un cisma, pero dependerá de la muñeca presidencial asegurar ese respaldo partidario que necesita ante la opinión pública. Aunque tratándose de Toledo y sus muchachos, nunca se sabe. (Pedro Tenorio).
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