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Edición Nº 1707 |
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Por
FERNANDO VIVAS
ANTE todo nuestro reconocimiento a los 20 años de Mónica Delta en el periodismo. En dos décadas no le dictaron una sola coma. Todas se las infligió, ¡ay!, ella misma en una carrera que ha convertido en virtudes informativas la autocensura, la terquedad y el histrionismo. Mónica habló cuando debió callar, calló cuando debía hablar; lloró de impotencia, se tragó sapos hasta croar, rabió en silencio, escupió en privado el nombre de Schütz, pero nunca jamás traicionó en el aire a sus sentimientos. ¿Cómo lo iba a hacer si éstos se deletrean p-a-n-a-m-e-r-i-c-a-n-a? Quede el ejemplo de la periodista que guarda para su casa la lealtad que ya quisiera Baruch Ivcher de los suyos en el 2. En el contrato de Mónica no hay claúsula de conciencia sino de sentimiento y está escrita con tinta indeleble en su corazón. La fidelidad de Mónica tenía que ser pagada de alguna forma. Su silencio costó 10 millones de dólares a Montesinos en el 2000, lo que la harían la comunicadora más cara del Perú; pero Mónica no buscaba el simple bienestar de un buen sueldo, de ninguna manera. Sus honorarios son un secreto que tendrá que ser develado por una comisión investigadora, pero Mónica ya lo dijo y yo le creo; más que un emolumento Panamericana es un sentimiento y lo que quería la periodista era el afecto del público, la confianza del gremio, el respeto acumulado de todos los paneles, seminarios y mesas redondas que su canalazo le brindó en los últimos años. Conmovido por el homenaje que su equipo le dedicó el domingo último, enternecido por el ramo de rosas que le entregó el reportero Johnny Sánchez Sierra ("sánchez guaipe" lo acaban de bautizar por aquí), seguiré criticando a la periodista, pero me detengo ante el ser humano. Un punto de rating puede costar una lágrima, 10 puntos una crisis de nervios pasajera pero 20 ó 30, cada domingo, con más de la mitad de los que te ven dudando de ti (según encuesta a lectores de El Comercio, el 37% dice que "Periodistas" es el mejor programa frente a un 20% que vota por "Panorama", a pesar de que Delta dobla el rating de Gorriti), sólo pueden ser soportados con una pasión sobrehumana. Mis respetos. Nuestro homenaje a Luis Bedoya de Vivanco, un luchador de la libertad. De la suya nomás, porque no tuvo reparos en hacer tratos con Montesinos cuando cualquier ciudadano mínimamente informado sabía que éste complotaba contra la libertad del país para elegir a sus autoridades. Luis Bedoya ha sido el preso mejor patrocinado de nuestra historia. El Tribunal Constitucional, con diligencia digna de mejor causa y arriesgando su prestigio, ha decretado su libertad enfrentándose con congresitas y jueces. Hasta una lideresa nacional, Lourdes Flores, ha guardado silencio político para no perturbar el proceso del hijo del fundador de su partido. Recién resolló el sábado, contra Toledo y el Apra, cuando el fallo del TC se hizo público. La duda favorece al reo, dicen los jurisconsultos y así tiene que ser. Aunque dudar que el acusado supiera que el dinero de Montesinos venía de mala entraña suene idiota, es esa duda la que lo ha sacado del infierno carcelario y lo ha puesto en el limbo judicial. A quien no favorece la duda, de ninguna manera, es al TC que por diligente, unánime y sordo a la opinión pública en este caso, ha quedado bajo sospecha de ser un tribunal selectivo. Criticar a Bedoya de Vivanco por buscar su libertad a toda costa sería desconocer un instinto humano a salir de la jaula. Que la goce mientras la tenga. Pero que, entrevistado en el noticiero matinal del mismo Canal 4 donde los Crousillat ya se están apuntando para la cola del TC, diga que aún está pensando si reclamar o no el puesto de alcalde que obtuvo con el patrocinio de Montesinos, me pareció una infamia. No nuestro homenaje, pero al menos nuestro rendido estupor. Mi homenaje a la Integridad a pesar de que esta semana ha querido ser encarnada por una asociación civil del mismo nombre que preside el flamante presidente de EsSalud Rafael Villegas y que ha organizado el seminario "Rol ético de los medios de comunicación". Bienvenidos peces gordos de España como José Oneto del Grupo Zeta y Miguel Platón director de la agencia EFE entre otras visitas costeadas por Telefónica. Dos atingencias: 1) Además de financiar eventos sobre la ética, Telefónica debiera dar ejemplo de transparencia revelando el fondo de los encuentros de su gerente Ramón Vela con Montesinos y el conjunto de normas y restricciones editoriales que rigen su actividad mediática en la TV y en la prensa escrita. ¿Recuerdan la cláusula del contrato de CCN revelada en CARETAS 1666 que impedía a los periodistas difundir programas que entraran en conflicto con los intereses de Telefónica? ¿Recuerdan la campaña Telemágico que en pleno 2000, pactó el consorcio con el Canal 4 de los Crousillat y con el publicista Oscar Dufour, obligando a sus usuarios a abonarse a la viciada programación de América para ganar premios? 2) Entre algunos ilustres colegas nacionales, Integridad ha invitado a disertar sobre ética periodística a Federico Salazar en representación de Canal 5 (antes la invitada de rigor era Mónica Delta). Que yo recuerde, en las temporadas más duras del fujimorismo, el Salazar televisivo no criticaba nada, ni siquiera hacía periodismo. Tenía una rutina cómica matinal con Sol Carreño, la del machito criollo desplumando a la pacata parlanchina. Con ese número se la pasó hasta que vimos caer a Fujimori y a los dueños de su canal. Al diablo con los eventos. El rol ético de los medios se verá en la práctica.
Escribe MARTIN SANCHEZ TERAN
Mi relación con la TV y con los medios
en general, es casi como el ritmo de cada uno de mis días tan intensos
y variados. Normalmente después de un día donde no faltan
la meditación, la Misa diaria; así como mi afición
por el deporte y la atención a muchos casos sociales, me quedan
algunos minutos, antes de ir a la cama, para "chocolatear" los diferentes
canales que transmiten las noticias del día. Siempre opto entre
`24 Horas' y Canal N, matizando con la peculiaridad de los chistosos en
`24 Minutos', porque tienen la virtud de darle sabor al acontecer nacional
y no me lo pierdo sobre todo cuando la situación es más
picante y saben comunicar, con humor, todas las marañas especialmente
políticas y de personas conocidas. Me he gozado también
las veces que he sido yo el imitado, porque además de "tener correa"
como para reírme de mí mismo, siempre es un termómetro
de cómo te ven los demás. Como me considero bien peruano,
nunca dejo de leer mis seis diarios de todas las líneas de pensamiento,
la revista "Cosas", los Caretas de los jueves y de escuchar RPP y CPN.
¿Personajes que más veo o escucho? Descartando los programas
que no sé por qué hasta ahora no desaparecen, en estas últimas
semanas prefiero ver a Jaime de Althaus, Cecilia Valenzuela, Gustavo Gorriti
y algo del infaltable criollismo de Cecilia Barraza, cuando puedo. Cuando
se trata de escuchar, prefiero los comentarios de Mariella Balbi y de
Zenaida Solís (aunque a veces las reemplazo por la fina música
de Filarmonía). También me entretiene saber las folclóricas
opiniones de algunos cuando me han tratado de meter, como sea, en algún
ojo de la tormenta. Sin embargo, la satisfacción más grande
que experimento es cuando los diversos medios se encargan de difundir
el quehacer solidario del Hogar de Cristo. Creo que entendieron nuestra
misión de ser conciencia social para el país y sin distingo
de clases, religiones u opciones políticas; de los miles de solidarios
que ya están ayudando a los más pobres del Perú.
En fin, creo que ésa es mi manera de identificarme con el país.
Conociendo de todo un poco y poder tener así, como sacerdote, un
lenguaje aterrizado, una prédica que hable desde el Evangelio de
Jesucristo a las realidades más concretas del país y del
mundo y tratando de dar esperanza a los más golpeados de las múltiples
tragedias naturales o provocadas, siendo crítico a veces, a la
manipulación morbosa que se hace con el sufrimiento ajeno. Todo
esto hace que viva intensamente mi vida, con el condimento de los medios
de comunicación y con mis irrenunciables pobres que me actualizan
en mi pertenencia a Dios y al país que tanto amo. AMEN. Basta de Ampayes
Por competir a tontas y a locas los equipos
de Magaly Medina y Carlos Cacho se han excedido una vez más en
husmear privacidades. Magaly ampayó a la esposa de Mario Liberti
besuqueando a un extraño en un local público. Liberti es
el conductor de "Entre caseros", espacio de márketing para pequeños
comerciantes que se trasmite a las 5 a.m. en el 5. Eso lo hace difícilmente
una estrella y su esposa es prácticamente una desconocida. La coartada
del interés público no funciona en este caso. La presentación
de la nota, ciertamente, fue sobria y evitó ser prejuiciosa, pero
oír a Magaly decir "no somos quién para juzgar a nadie"
me hizo recordar a Laura Bozzo repitiendo esa misma frase. Que juzgue,
pero con lucidez y honestidad. En el frente de "Mil disculpas" ha sido
expuesto un cura pervertido que manipulaba mujeres con fines sexuales.
La nota parecía extrapolada de un programa periodístico
a lo "Ocurrió así" y desubicada en esta hora licenciosa.
Compitan con ideas, no con falsos escándalos.
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