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Edición Nº 1710 |
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Colombia: Explotó
la Paz
GUSTAVO Bell llegó puntual a la residencia de la embajada de Colombia, minutos después de las ocho de la noche. El vicepresidente y ministro de Defensa saludó a su embajadora, María Cristina Zuleta, y le comunicó las nuevas. -El presidente Pastrana habla a las nueve de la noche. -Por CNN lo van a pasar, con seguridad. Ni en el rostro ni en la voz del barranquillero asomaba la tensión. -¿Sabes que me gustaría verlo? La noche del miércoles 20, Bell (44) ingresó a la recepción y, discretamente, llevó a una esquina al titular de Defensa peruano, Aurelio Loret de Mola, para intercambiar unas cuantas palabras. Lo mismo hizo con el vicepresidente Raúl Diez Canseco que marcó al instante el número del Presidente Alejandro Toledo. Poco antes de las nueve, Bell se escabulló hacia el segundo piso de la casa. Luego de unos minutos de sospechosa ausencia, algunos de los invitados lo siguieron. El ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, el de Relaciones Exteriores Diego García Sayán, el presidente de Transparencia Salomón Lerner, el analista Alfredo Barnechea. Jorge del Castillo subió las gradas que tanto debió recorrer Víctor Raúl Haya de la Torre durante su estancia forzada en esa casa. Todos rodearon el televisor para ver cómo Andrés Pastrana le ponía fin a tres años de proceso de paz colombiano. García Sayán se comunicaba mientras tanto con sus colegas de la Tuerca de Río. Avisado, Toledo fue el primer mandatario que llamó a Pastrana. Todos bajaron a comer. Interpretaciones, cábalas, hipótesis
sobre el futuro. Para el sereno barranquillero sólo una cosa era
segura. Su vuelo del día siguiente despegaría muy temprano.
Desde el final del proceso, las Farc realizaron atentados del calibre del envenenamiento del agua en la localidad de Pitalito o el secuestro de la candidata presidencial Ingrid Betancourt, del partido Verde Oxígeno. CARETAS conversó con Bell justo antes de que saliera hacia la
recepción en Lima. Su presencia en un momento tan delicado obedecía
a evaluar la estrategia conjunta del Perú y Colombia frente a 1,600
kilómetros de frontera. Justo entonces, el secuestro del avión
en el que viajaba el senador Jorge Eduardo Gechem Turbay volvió
a poner en el tapete la cuestión del mando unificado en las Farc,
un movimiento de 75 frentes y 16 mil hombres armados. "Hay muchos hechos
que están llevando a pensar que no hay unidad de mando -nos dijo
Bell-, porque una cosa es lo que decía el secretariado en la mesa
de negociación y otra el accionar de algunos frentes. Pareciera
que estuvieran complotando". Consultado sobre el tema, Ricardo González,
miembro del Comando de dirección de la Comisión Internacional
de las Farc, le respondió "desde algún lugar" a Caretas
que "el control del Secretariado y su Estado Mayor Central sobre los bloques,
frentes, columnas, compañías, escuadras, redes urbanas y
unidades es una realidad palpable. Sueñan quienes creen que existen
ruedas sueltas". Soñaron los subversivos al creer que después
del secuestro el proceso iba a seguir vivo. Luego de que en enero éste
se salvara gracias a la mediación internacional (CARETAS 1704)
y se prorrogó hasta el 7 de abril, cualquier provocación
sería suficiente para que el presidente colombiano diera por concluida
la negociación. Y le dieron la cabeza del proceso en bandeja: un
plagio aéreo luego del 11 de setiembre. ¿Una acción tan trascendente como el secuestro de un avión pudo ser planeada sin conocimiento del líder máximo, Manuel Marulanda Tirofijo? Para Alejandro Santos, director de la revista colombiana Semana, "la lógica económica de la guerrilla prima en muchos casos sobre la política. El secretariado podía firmar un acuerdo de paz mientras los frentes quedaban sueltos. Tirofijo enfrenta un fraccionamiento y no le queda mucho tiempo de vida". Con eso en mente, la presencia sostenida de las Farc en el Perú todavía es harina de otro costal. Santos le afirmó a CARETAS no imaginarse "una presencia constante de las Farc en países fronterizos. Claro, se dice que se llevaron de Colombia a 50 policías secuestrados o que existe la posibilidad de que Tirofijo esté en Venezuela, pero no veo el interés de los guerrilleros en abrir otro frente militar. Todo lo contrario, en este momento las Farc desean concentrar sus acciones en Colombia". El problema puede venir, más que de una lógica militar, de la dinámica del narcotráfico y del traslado de los cocales y la amapola. Sobre los primeros, CARETAS 1704 ya advirtió que el número aproximado de 180 mil hectáreas se ha mantenido regionalmente en los últimos años. Buena parte de los 42 mil kilómetros de la zona de distensión es cocalera y su manejo por parte de las Farc fue una de las razones oficiales que dio Pastrana para terminar con el proceso. Bell mantuvo la serenidad con éste cayéndose a pedazos. "Fue una experiencia inédita pero lo cierto es que no hay manuales de cómo hacer la paz. El ensayo arrojó cosas positivas pero la opinión pública nacional e internacional ha sido bastante severa. La zona fue creada para avanzar hacia una distensión y un desescalamiento de la guerra en aras de lograr soluciones políticas. Por la forma en que las Farc la utilizaron, los efectos han sido contrarios". Igual de tranquilo volvió a irse del Perú. La última vez lo hizo en medio de las protestas por la última posesión de mando de Alberto Fujimori y el incendio del Banco de la Nación. Esta vez tenía el fuego en casa. (Enrique Chávez).
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