|
Edición Nº 1710 |
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
|
Tranca Precoz
ES difícil comprender. Puede estudiar toda la semana. Es un alumno aplicado, está en el tercio superior. En su trabajo, donde hace sus prácticas preprofesionales, todos lo respetan. Le da un beso a sus mamá cuando se despide, tiene enamorada y le dice que la quiere. Tiene muchos amigos, los fines de semana se toma sus chelas con sus patas. 19 años. Sus papás no lo saben -él tampoco- pero es un alcohólico. Alarmista, pero es un alcohólico. No es dogma, pero sí posibilidad. Menos aún, se puede ser alcohólico tomando 2 ó 3 veces al mes. La muerte de los mitos. No es sólo el anciano tirado en una calle mugrosa libando de una botella de etiqueta falsificada en una noche triste. "Es la única droga que va a subsistir con un patrón muy
alto, lejísimos de las demás". Por varias razones, afirma
Milton Rojas de Cedro. Una campaña massmediática que asocia
-consciente e inconscientemente- alcohol con felicidad, dirigida a los
adolescentes porque ellos conforman el grupo poblacional que les asegurará
la venta por más tiempo. La presión social: tomar, como
ritual de iniciación con padres y amigos, es la forma más
práctica de encajar en los estamentos de una sociedad alcoholizada.
No se trata de satanizar, sino de constatar datos. Según la última
encuesta nacional de Contradrogas, aproximadamente el 10% de la población
de 12 a 64 años tiene un grado de alcoholismo. Un millón
de personas. Pero el caso es más dramático en los jóvenes.
En la población masculina de 17 a 19 años el porcentaje
roza el 20%. Un estudio de Cedro, presentado el año pasado al Congreso,
ha constatado que la edad de iniciación en el alcohol cada vez
es menor. Actualmente, el consumo se registra desde los 9 años.
Una autopista directa de la mamadera a la botella.
Posibles comportamientos peligrosos. Uno. Todo es excusa. Pasé o no pasé el curso; Perú ganó, perdió o empató; es verano (chelita) o invierno (trago corto). Dos. Incapacidad para abstenerse o detenerse cuando ya inició el consumo. Tres. Vulnerabilidad genética (familiares que han sufrido alcoholismo). Cuatro. El síndrome de abstinencia: el sujeto deja de tomar y aparecen síntomas desagradables: sudoraciones excesivas, dolores de cabeza, ansiedad. Cinco. Tolerancia (el típico caso del "enfermero" -al final lleva a todos a sus casas-). El ciclo de resistencia al alcohol es una campana, a los alcohólicos de larga data les basta uno o dos vasos para que les den diablos azules. La escasa rigurosidad en el cumplimiento de las normas que impiden la venta de alcohol a menores, es uno de los factores que acrecientan e inclusive motivan el desarrollo de esta enfermedad. Km. 97.5, huariques de Barranco o el Centro de Lima, inescrupulosos cantineros ante la mirada pasiva de una ley que tal vez se laxa ante la millonaria tributación de los productores de bebidas alcohólicas. No hay demonios, sólo una bestia que empieza a nacer en púberes y niños.(J.P.)
Acoso Caluroso UN rumor recorre Cayma desde hace algunos días: "tres borrachos quisieron violar a una chica". Paradójicamente, parece que ésta andaba sola por las atiborradas trochas del Boulevar Sur Plaza. No hay ninguna denuncia policial. Sin embargo, no habrá que esperar que ésta se dé para constatar que el Km. 97,5 es una bomba de tiempo. Y es que este lugar es el refugio perfecto de bebedores juveniles empedernidos en el que la autoridad sólo sirve de adorno. El problema no sólo radica en quién bebe y cuánto
lo hace sino también en lo que pasa una vez que los tragos vinieron
y las inhibiciones se fueron. Una falda corta o un pantalón
ajustado son suficientes para despertar las más bajas pasiones.
Cuando la libido, ayudada por el licor, sobrepasa los límites de
la conciencia, todo puede pasar: desde groseros piropos o alguna mano
fuera de lugar, hasta cualquier tipo de agresión física.
En estos casos, una mujer o hace oídos sordos a lo que escucha
o se defiende lo mejor que puede. Y sí que cuenta con instrumentos
para hacerlo: un taco del zapato y hasta un gancho de pelo pueden servir
para ahuyentar al agresor. Sin embargo, hay ocasiones en las que el atacante
no se encuentra solo o en las que cuenta con la compañía
de un arma. Para evitar esta clase de arriesgadas situaciones, César
Ortiz, presidente de la Asociación Pro Seguridad Ciudadana, (APROSEC)
recomienda que lo mejor y más prudente es que nunca una chica ande
sola por estos lares, que siempre trate de cargar un celular y que en
todo momento adopte una actitud defensiva. Lamentablemente, cuando la
autoridad es ineficiente, la seguridad personal depende de cada uno. (L.S.)
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||