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Edición Nº 1711 |
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Contemplación En La Catedral
En las vísperas de la tercera etapa de la Concertación, la Plaza de Armas estaba tomada por marchas simultáneas de manifestantes de Construcción Civil, la CITE, la CGTP y otros. Sin embargo, lo que no logró la ley contra las marchas (calmar a los manifestantes), lo lograron un grupo de modelos venidas -sin exagerar- de todas partes del mundo: Suecia, España, Hungría, Estonia, Bélgica, Ucrania, Noruega, Líbano, Grecia, Perú y la lista continúa. Y es así que sindicalistas, despedidos y custodios del orden fueron convocados como perro, pericote y gato alrededor de la pileta por las participantes del WOSMOS 2002, la competencia de modelaje y belleza organizada por el cazatalentos peruano Duilio Sanguinetti y cuya final, este domingo 10 de marzo, promete ser de candela. ESTA semana a las habituales marchas que transcurren en la Plaza
de Armas de Lima, se sumó una de carácter muy singular:
la de una veintena de impresionantes modelos, traídas a Lima por
la agencia Valentino Bookings International, del peruano Duilio Sanguinetti.
Este cazador de modelos tiene quince años de experiencia en organización
de eventos de belleza y ha logrado contactos con una enorme red de agencias
en todo el mundo. De esta red se convocó sólo a las mejores
modelos para participar en el certamen Worldwide Models Search (Wosmos
2002), a realizarse el 10 de marzo en Perú, el país de las
marchas y ahora de las bellezas.
Las modelos que vinieron de España, Hungría, Estonia, Ucrania, Suecia, Bélgica, Líbano, Paraguay, Uruguay, Costa Rica, Bolivia y otros países del orbe, fueron llevadas por el equipo de producción del evento al centro de la ciudad. La idea era realizar tomas en la pileta de la Plaza de Armas y frente a Palacio de Gobierno y la Catedral, para proyectarlas durante la presentación televisiva de las candidatas. Pero los organizadores no esperaban que las chicas iban a causar tal sensación. En bikini, y con la soltura con la que se conducen en las pasarelas, empezaron a posar para las cámaras. Al principio se acercaron un par de curiosos. Y ellas, más que observadoras se convirtieron en observadas internacionales. Pero pronto fue una multitud que aplaudía y piropeaba. En ese momento irrumpieron en la plaza una serie de marchas y entonces fue cuando el jefe de seguridad del evento dijo hasta aquí nomás y, ayudado por los efectivos del Serenazgo de Lima, condujeron a las modelos hacia el bus de regreso a su hotel en Miraflores. Para las chicas fue una experiencia inolvidable, con cierta dosis de acción y aventura, que no olvidarán por un buen tiempo. Para los manifestantes y el público de la plaza, también será difícil olvidar a estos bombones que lograron lo que el gobierno aún no ha podido: concertar y encantar.
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