Edición Nº 1711


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    7 de marzo de 2002

    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    Calenturas de Verano

    MIRA, el otro día me llama mi tía María Isabel Tudela Rey de Rey Loveday, que es buenísima pero más cucufata que el Padre Urraca, no te puedes imaginar. Cuando escuché su voz en el teléfono, pucha, pensé que me estaba llamando para anunciarme que Dios me iba a castigar por el sillón de peluquero que la noche anterior habíamos inventado con monsieur le Canciller de la Republique pero no, hija, era para pedirme que vea como profesional a su sobrino Rafi, que parece que anda más loco que un cencerro, y no porque se le haya desatado la tronadera de la edad crítica sino gracias a que se ha enamorado, lo cual no tendría nada de malo si no fuera porque la beneficiada es ni más ni menos... ¡que Martucha, ag!

    Te cuento. La historia no es nueva, parece que como los dos andan en el Opus desde hace años, pucha, entre levitación y éxtasis místico lo cierto es que se empezaron a mirar más de lo debido, tanto que el pajarón del Cipriani los ampayó en uno de esos intercambios de apasionada pupila y los mandó a latiguear de tal manera que los potos se los dejaron como mesas de carnicero, no sabes. Yo atando cabos, pucha, me acordé que por esa época Martucha, ag, se sentaba en las paradas militares en el borde de la silla con su carita de acaban de darme la absolución, no te metas conmigo- y yo pensé que era uno de los consejos de charme que le habían dado sus amigas del Rosa de América, sin imaginarme que todo se debía a una paliza en el tafanario, venida de frente de los arcanos insondables de Escrivá de Balaguer, no sé si me entiendes.

    Pero hija, o sea, amores prohibidos siempre ha habido y siempre los va a haber, me vas a decir a mí, que si contara las cosas que nunca debía haber hecho pero terminé haciéndolas, o sea, te darías cuenta que siempre fueron más que las que debí hacer y nunca hice, qué quieres que te diga. O sea, normal nomás. Lo complicado de este asunto es que como los dos son beatos, pucha, ni modo, del asunto ni se habló, pero no es la carne una cosa que tú puedes decir vade retro Satanás, por algo el gran Sigmund descubrió lo que descubrió, ¿no crees? El hecho es que, de tanto aguantarse, pucha, a Martucha, ag, le vino esa neura que todos conocemos que la hizo decir que la Leonor La Rosa se autotorturó y que los de Barrios Altos andaban de pasamontaña y todo lo que ya sabemos, lo cual no hace sino demostrarte que si tiras bien, pucha, tienes que ser un demócrata, no te queda otra, pero que lo contrario implica también su contrario. Si estoy de dialéctica hoy.

    Bueno, ése era el asunto de ella. Pero en cuanto a lo que mi primo se refiere, pucha, la cosa vino con raya y de las de a verdad. Según mi tía en cuya casa el primo vivió un tiempo porque ni los numerarios le podían soportar los cabezazos que se daba contra las paredes por las noches, cantando Martha, pedacito de luna...- el pobre muchacho se arrodillaba ante una foto de la dama de sus sueños y le leía poemas de Pemán, ¿te puedes imaginar?: "Blanca flor que te marchaste un día, ausente de mis ojos tus encantos..." Dejó de comer, dejó de bañarse, comenzó a fumar y lo peor de todo, pucha, fue que hasta parece que perdió la fe y se dedicó a visitar centros de masaje y encima se iba sin pagar la cuenta. Una vez dice mi tía que llamaron a la casa por teléfono, contestó Cinabrio (el mayordomo que mi tía heredó de Leguía) y recibió el siguiente mensaje: Te hablan de Massagess La Corneta. Dile al joven que si no paga su cuentita, le vamos a mandar a nuestro guachimán Conrado Cotito para que le dé su regalo, y juá, cortaron, y por supuesto esa noche en la casa sacaron en procesión por el jardín a la imagen de la Virgen de los Dolores que mis tíos se robaron de una iglesia ayacuchana en uno de sus viajes, qué me comentas.

    Bueno, cholita, cuando todo pareció que había ya pasado, no sabes: reaparece Martucha ag, regresada del más allá porque el tumor había sido benigno nomás, con una peluca de rafia más fea que ella misma (siempre es posible), y se encuentran en la misa de una en Santa María Reina. Dicen que la corriente eléctrica que se produjo fue tan fuerte que, pucha, o sea, las campanas de la torre empezaron a tocar solas a rebato, y todos los vecinos salieron de sus casas con baldes pensando que era incendio. Bueno, no te puedo contar más detalles porque sería traicionar el secreto profesional pero, pucha, o sea, te digo todo esto para que entiendas por qué al pobre primo se le ha dado por portarse como un vaporino últimamente; él, que siempre sostuvo grandes causas con esa manera de hablar tipo oxipuccio de gallina, hija, igualito a como habla mi otro primo también chupacirios, el Pancho.

    Bueno, pues, ahora me tienes a mí atendiendo al loco, a pesar que no se debería hacer psicoanálisis entre consanguíneos, pero cómo te explico, o sea, si lo dejamos suelto mi pronóstico es que en cualquier momento se rapta a Martucha, ag y ahí sí que se cumplen las profecías de Santa Rosa de Lima, y Oscarín de Osma va a tener que trasladar su centro de esquí Bujama Lacus de la Panamericana Sur, a la Plaza Mayor. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León).

     


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