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Edición Nº 1713 |
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Perú-EE.UU. Dialogar con el embajador Juan Bákula es hacerlo con alguien que ha sido protagonista y testigo de episodios descollantes de nuestra política exterior, y que, además, ha profundizado en su historia y consecuencias. Este extracto de un extenso diálogo revela hechos y personajes que parecen escapados a un relato de ficción.
Entrevista CESAR LEVANO USTED señala en su libro que el Perú ha tenido siempre una actitud antiintervencionista. ¿Cómo se ha expresado esto? -Es una actitud que el Perú ha mantenido a través de los años. Nosotros hemos tenido, por ejemplo, con Centroamérica vinculación histórica de todo tipo. Porque, además, teníamos una vinculación comercial con Nicaragua, que abastecía de ganado en pie al Perú. Pero, para que el ganado en pie se embarcara en Nicaragua, había que pagarle a Somoza un derecho personal. El encargado de negocios del Perú en Managua cada vez que había un embarque iba a dejar en casa de Somoza el cheque por la comisión, a razón de un dólar por res que se embarcaba. Lo cierto es que Centroamérica y el Perú forman una relación importante, y los principios han sido parte de nuestra herencia intelectual jurídica. En 1936, siendo canciller Alberto Ulloa Sotomayor, se entera de que en Estados Unidos pensaban insistir en la intervención en Nicaragua, que databa del año 1911. Desde entonces había allí tropas de EE.UU. Después de que éstas habían salido, Ulloa se entera de que van a volver y hace por medio de nuestro embajador en Washington, Roberto Freyre Santander, una gestión muy inteligente, porque él no protesta y dice: "estamos muy interesados en que Estados Unidos nos diga que no va a intervenir, porque una intervención en Nicaragua sería contraria a la política que acaba de proclamar el presidente Roosevelt". Obviamente en Washington dijeron que, efectivamente, el Perú tenía razón. -Hubo luego otro momento tenso sobre Nicaragua, en años recientes. -Otra etapa en esta materia que es muy importante es cuando nuevamente se hace presente la posibilidad de la intervención americana en el momento en que estalla la guerra de liberación en Nicaragua contra Somoza. Los Somoza entre padre e hijo, incluyendo los intermedios de testaferros elegidos por Somoza. Durante 30 años Nicaragua fue un feudo de los Somoza. Cuando sobreviene la guerra de liberación, el Perú juega un papel determinante. Allí me tocó una intervención muy curiosa, porque yo estaba en ese momento de secretario general de la comisión del Pacífico Sur defendiendo las 200 millas, y un día en el Ministerio de Relaciones Exteriores me encontré con el canciller Carlos García Bedoya, que había declarado que las fuerzas insurgentes contra la sangrienta dictadura de Somoza tenían que ser objeto de una consideración internacional. Entré al despacho de García Bedoya. Estuvimos conversando, hasta que de la conversación salió la fórmula que expresó lo siguiente: "Para el Perú es evidente que en Nicaragua existe una situación de beligerancia". No estábamos reconociendo el status de beligerancia de las Fuerzas Revolucionarias, porque no existían como tales. Existían grupos en armas. Y yo tenía en mi oficina a un funcionario nicaragüense que me había enviado Pérez de Cuéllar como asesor, un funcionario que se había separado de Somoza. Entonces le pregunto a él, mi amigo José María Selay: ¿Ud. tiene vinculación con la gente del gobierno revolucionario? "Sí", me dijo. ¿Con Quién? "Con Carlos Tannenbaum, que está en Costa Rica". Le pregunté si podía llamarlo, y me dijo que sí. Le propuse que le dijera: "Hoy tienen que organizar el gobierno en el exilio. Tienen que declarar que quieren hacer un gobierno democrático, que van a cumplir sus obligaciones internacionales y que no van a ejercer venganza". -¿Qué pasó entonces? -Dos días después se constituyó en Costa
Rica el gobierno en el exilio, próximo a la frontera, y declaró
que iba a ser un gobierno democrático, que iba a respetar los tratados
internacionales y que no iba a ejercer la venganza. Les dicté prácticamente.
-El entonces canciller del Perú, Enrique García Sayán, padre del canciller actual, tuvo en la Conferencia Interamericana de 1947, una iniciativa sorprendente. ¿Puede relatarla? -Yo era secretario general de la delegación del Perú en esa Conferencia que se realizó en Quitandinha, Brasil. Allí se aprobó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), de naturaleza militar. García Sayán propuso entonces que, así como Estados Unidos propiciaba la seguridad política, se creara un órgano de seguridad económica. Se aprobó entonces convocar una Conferencia. Desde hace 55 años, eso está pendiente. -En el caso de Raúl Porras se puede decir que él desacató una directiva del presidente Manuel Prado cuando fue a defender a Cuba. -Porras sostenía que no podía aislarse a un país del sistema interamericano, porque las ideas políticas tenían que ser respetadas. Eso estaba en contra de la actitud del gobierno peruano y de la presión estadounidense. Pero a lo que nos hemos opuesto siempre es a la constitución y a la organización de una Fuerza Interamericana de Paz. La primera vez que se intenta una Fuerza Interamericana de Paz es en 1942, en la Conferencia de Río. Después se ha intentado en siete u ocho oportunidades y en cada caso el Perú se ha opuesto, y se ha opuesto con razón, porque en 1992, cuando se dijo que Sendero estaba a punto de conseguir el equilibrio estratégico, hubo ciertas presiones, probablemente de la CIA. El gobierno argentino estuvo muy interesado en hacer consultas acerca de la posibilidad de una Fuerza Interamericana que estuviera preparada para, llegado el caso de que Sendero triunfara en el Perú, poder tender un cinturón de seguridad. -Es un poco la paradoja de la historia ¿no? -Claro. Lo que es curioso es que esa Fuerza Interamericana ha sido propuesta siempre por Estados Unidos. En 1967, cuando se suscribe el Protocolo para modificar la Carta de la OEA, Estados Unidos propone otra vez una Fuerza Interamericana. No directamente, sino a través del Brasil, y el Perú le contesta diciendo que ese no era un tema que estuviera en agenda. Pero, producida la conferencia, el último día lo presentó Argentina . El Perú, con los demás, se opuso. EE.UU. se abstuvo. Votaron cuatro a favor del proyecto. O sea, es una amenaza latente que hemos tenido durante sesenta años. -Usted ha sostenido que Estados Unidos es un imperio más poderoso que el de Alejandro, el imperio romano o el de Carlomagno. -A raíz de la implosión de la Unión Soviética
y al terminarse la situación bipolar, el mundo se encuentra, por
primera vez en la historia, con la presencia de una sola potencia imperial.
Ese fenómeno no se había producido nunca antes, ni con Julio
César, ni con Carlomagno, ni con Alejandro, ni con Gengis Khan.
Porque en esas oportunidades el imperio romano era una parte de Europa
y Gengis Khan una parte del Asia. Pero nunca el poder de una nación
se había extendido a través de todos los continentes. Es
la primera vez que esto se produce. Lo que es importante es pensar que
en la medida en que el poder de Estados Unidos se ha extendido, también
ha aumentado su vulnerabilidad. Lo que ha pasado el 11 de setiembre es
expresión de eso, pero ha herido, como es natural, no solamente
el sentimiento nacional; lo que ha herido es la conciencia del poder,
que son dos cosas distintas. Lo que EE.UU. no puede permitir en su condición
imperial es que alguien amenace su poder. Por consecuencia, esta campaña
contra el terrorismo o contra cualquier cosa puede tener un fundamento
ético; pero esencialmente es defensa del poder imperial, que no
puede tolerar que se ponga en tela de juicio, ni que se ofenda ese poder.
En Estados Unidos defender el poder es parte de su seguridad.
-¿La visita de Bush y su línea frente al conflicto de Colombia se situarían dentro de este marco teórico? -Evidentemente. Estados Unidos ha proclamado que va a luchar contra todos los focos del terrorismo, estén donde estén: Corea del Norte, Irán Irak, Libia. Obviamente, no ha mencionado a Cuba, pero es evidente que para Estados Unidos, Cuba no es una amenaza material, sino, simplemente, la existencia de alguien que pone en duda el poder. Además, en el genio de Bush es absolutamente insoportable, imposible de entender, que alguien ponga en duda el poder de Estados Unidos. -Usted ha señalado que cuando Belaunde deja de pagar la deuda externa, el pago de ésta absorbía el 64 % del valor de nuestras exportaciones. ¿Qué se puede hacer? -El Perú nace con deuda externa y no ha dejado de tener deuda externa, salvo un breve lapso en dos siglos de existencia. El error de Fujimori fue ser ignorante en historia e ignorante en realidad política, porque calificó como autores de un "perro muerto" a quienes no pagaban la deuda y se olvidó que estaba ofendiendo a los tres gobernantes más importantes como ejemplo de rectitud que ha tenido el Perú: a Bolívar, que proclamó en 1825 la cesación de pagos; a Manuel Pardo, que proclamó la cesación de pagos en 1875, y a Fernando Belaúnde, que lo hizo en 1984. ¿Usted cree que es posible que a estos tres hombres se les califique con un término propio de los delincuentes de la página roja? Eso es ignorancia pura. -Plantea usted que Estados Unidos busca la seguridad política y América Latina busca la seguridad económica. Pero América Latina está desunida. -Este es un problema que tiene un antecedente. Hasta ahora los historiadores, e incluyo en esto a mi maestro Porras, han seguido enalteciendo las acciones y los propósitos de unificar a los países latinoamericanos. Yo a eso le llamo "el sueño de los libertadores", porque nunca se pudo llevar a cabo. Nunca hubo entre los países americanos un comienzo de entendimiento. Pero, ¿por qué? Porque al producirse la ruptura, la desaparición, del imperio colonial se quiebra la unidad de todas estas repúblicas, que entre sí estaban unidas por el vínculo con Madrid. -¿Cuáles son las causas actuales de desunión? -Las causas de este fenómeno no han sido muy puestas en claro. Son: la herencia colonial, el caudillaje militar, la expansión territorial y la penetración del capitalismo. La herencia colonial: no estábamos preparados para el autogobierno, ni teníamos capacidad, porque el poder había sido ejercido por españoles, y los criollos capaces y ricos emigraron. El caudillaje militar es un fenómeno que se produce en toda América como consecuencia de la lucha de la emancipación, pero que no conduce a la formación de repúblicas y no conduce, sobre todo, a la solución del más importante de todos los problemas que aún hoy deberíamos enfocar: la institucionalización de los gobiernos. -¿Cómo surgen las otras dos causas? -El tercer elemento que constituye la disgregación es la expansión territorial. Es un fenómeno universal y, sin hablar del caso nuestro, hay tres ejemplos de expansión territorial en América. El caso de Estados Unidos, que expande sus territorios y triplica el territorio original de las 13 provincias. En menos de 100 años, Estados Unidos adquiere tres veces más territorio. Brasil es otro país en el cual la expansión territorial ha sido un fenómeno natural. La Patagonia fue también un área de expansión para Argentina. En consecuencia, la expansión territorial no es un fenómeno de conquista. Es un fenómeno económico, demográfico y de falta de capacidad de gobierno. Cuando en el desierto de Atacama se descubre salitre, los chilenos constituían el 98 % de la población. Puede decirse que en esas provincias nunca había habido una autoridad constituida. ¿De quién era? Boliviana por la ley. Pero ¿quién la estaba explotando? El capital y el esfuerzo chilenos. Por último, la penetración del capitalismo trasladó a América las costumbres de Europa e instaló la guerra como medio de acción y creyó que los políticos americanos estaban en el equilibrio porque esa era la doctrina europea; olvidando que Europa era un conglomerado con varios siglos de existencia organizada, después de la caída de Napoleón para evitar que un poder extraño pudiera surgir. En consecuencia, la penetración europea, sobre todo comercial, tuvo un carácter verdaderamente depredador. Por ejemplo, invaden México con Maximiliano. Isabel II vuelve a invadir Santo Domingo. Viene luego la penetración económica, que es la peor de todas.
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