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Edición Nº 1713 |
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Sueños de Una
Visita de Verano
LA visita del Presidente George Bush, la primera de un jefe de la Casa Blanca al Perú, durará menos de 24 horas y abarcará una jornada de trabajo político de sólo una hora y 55 minutos, incluido el diálogo a solas, de una hora, con el presidente Toledo, y la reunión multilateral con los Presidentes de Colombia, Bolivia y el Perú y el vicepresidente del Ecuador, que durará 55 minutos. Habrá, pues, escasez de tiempo. No habrá oportunidad para grandes negociaciones, ni cabe esperar una declaración conjunta o un gran programa de ayuda. Lo único que se va a firmar, según informes dignos de crédito, es el reinicio de la cooperación del Cuerpo de Paz. Habrá también escasez de dinero. "Son montos menores", consignó un personaje enterado. Se calculan entre diez y quince millones de dólares para apoyo a la institucionalidad democrática, así como una partida para canje por protección del bosque tropical. En fuentes de la Cancillería se juzga que la visita servirá, en todo caso, para definir y redimensionar la agenda bilateral. Se sacarán algunos temas del desván, como los problemas fitosanitarios que obstaculizan el acceso de productos agrícolas al mercado de Estados Unidos. Asimismo, se prevé pasar revista al tratado de protección de las inversiones. Momento neurálgico puede ser el de la cita con los mandatarios andinos, en la que se abordará las Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA). La decisión de prorrogar la Ley de Preferencias Arancelarias
está en manos del Senado de Estados Unidos. Según el primer
vicepresidente de la República, Raúl Diez Canseco, esa ley,
que fue iniciativa del padre del actual Presidente norteamericano, tiene
en el Senado norteamericano 94 votos en favor de la prórroga, casi
la unanimidad. El problema es que la agenda de esa cámara está
copada.
Habría, sin embargo, un arma secreta: una invocación de los cuatro presidentes andinos beneficiarios del ATPA, que se publicaría en The New York Times y el Washington Post, si es que fracasan las gestiones ante los senadores del Tío Sam. Tema descollante, aunque no pueda ser tratado a fondo en esta ocasión, ha de ser el tráfico de drogas. Se espera un anuncio de vuelos de interdicción. Pero se está a la espera de una definición de los mecanismos para la solución del caso de la avioneta de los evangelistas estadounidenses derribada por la FAP. Según ésta, el aparato de los misioneros no habría obedecido a las advertencias de reglamento. En el caso hay puntos no resueltos: gastos médicos, señal pública de condolencia por parte de los dos gobiernos y otros pormenores. El caso de los narcóticos se muestra acuciante. Según Ricardo Vega Llona, nuestro zar antidrogas, "el calendario juega en nuestra contra". Considera que el plazo de cinco a seis años para aplicar políticas alternativas es excesivo. En otras esferas del gobierno se opina que "el próximo año puede ser muy difícil", si la lucha en Colombia desplaza los cultivos de coca hacia el Perú. Se recuerda a este respecto que, si bien el área bajo cultivo ha disminuido en el Perú, en la región andina siguen en producción 200 mil hectáreas. No ha aparecido una presunta estrategia militar para encarar la amenaza
de un desborde de las guerrillas colombianas hacia suelo peruano. Mucho
menos parece estar en la orden del día la instalación de
una base aérea militar. Después de todo, las dos bases antinarcóticos
que Estados Unidos tiene en Santa Clara, a pocos kilómetros de
Iquitos, y en La Convención, Cusco, pueden ser ampliadas en unidades
y funciones. Sin duda que Colin Powell, el secretario de Defensa de EE.UU.,
hurgará en el tema durante sus pocas horas en el Perú.
Según la cancillería, el tema Cuba no está en la orden del día. Diego García Sayán, ministro de Relaciones Exteriores, ha precisado que el Perú adoptará en este punto una posición autónoma. El tema en discusión es que Estados Unidos está presionando a los países de América Latina para que voten contra Cuba en la comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Según el canciller, el hecho de que Estados Unidos por primera vez no integre la comisión de Derechos Humanos de la organización mundial, lo obliga a multiplicar esfuerzos en pro de la condena de Cuba. Ahora bien, ni el Perú ni ninguno de los países andinos ha votado antes por la condena a Cuba. Una presencia en la delegación estadounidense plantea preocupaciones. La de Otto Reich. El presidente Bush aprovechó el receso del Congreso de su país para nombrar a Reich para el cargo de subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos. Reich tiene un pasado que más parece un prontuario. Cubano de nacimiento, formó parte del grupo Irán-contras que introducía armas contra el régimen sandinista, y cocaína y marihuana en las calles de Nueva York. Bajo el gobierno de Ronald Reagan fue nombrado embajador en Venezuela. En esa etapa resultó escandalosa su defensa del terrorista cubanoestadounidense Orlando Bosch, apresado en Caracas por haber practicado un acto terrorista contra un avión de Cuba. Dijo el senador norteamericano Christopher Dodd: "mientras Reich fue embajador en Venezuela, sirvió como una especie de encubridor de Orlando Bosch". Cuando éste fue liberado, el presidente Bush padre lo perdonó. Ultimamente, Reich ha sido acusado de cabildear en favor de la venta de aviones F-16 a Chile. Reich no parece el hombre más indicado para representar a un régimen en legítima lucha contra el terrorismo o para sumar fuerzas en la guerra contra el narcotráfico en nuestra región. O en favor de la paz entre nuestros países. En resumen, la gira relámpago del presidente Bush no permite hacerse ilusiones respecto a alivio para los problemas económicos y sociales del Perú. Nuestros asuntos, por lo demás, no le quitarán el sueño. Si pidió que la cena oficial terminara a las 9.45 de la noche del sábado, es porque, como dijo alguien de la embajada norteamericana, "el Presidente se mete a la cama a las diez de la noche y se levanta a las cuatro de la madrugada". Es un soñador sistemático. A las ocho de la mañana del domingo, despegará su avión. En el Perú, el suyo habrá sido un sueño de una noche de verano. Para los peruanos, el final de unos sueños cálidos pero breves.
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