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Edición Nº 1713 |
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Batallando por el Parque
Escribe ALBERTO SANCHEZ AIZCORBE C. EL viernes 15 de marzo una entusiasta manifestación de vecinos se dio cita frente a la Municipalidad de Miraflores a golpe de 7 de la noche. Era la primera de una serie de manifestaciones populares que el recién formado Comité de Defensa ha iniciado para impedir la subasta del subsuelo del Parque Central y de los subsuelos que podrían venir a continuación. Además, ciertos hechos señalados por algunos dirigentes y regidores, sobre personajes y pasos secretos que se habrían venido dando, mueven a la suspicacia. En el mayor de los misterios, que recién develaría en conferencia de prensa el próximo 27 de marzo, mantiene el burgomaestre accidental miraflorino, Germán Kruger Espantoso, los planos del Centro Comercial Unión Miraflores, proyecto que si una virtud ha tenido es la de unir a los vecinos en la acción para no dejar pasar tamaña insensatez. Ha declarado a la prensa con la mayor ingenuidad (diario Ojo de 15/3/2002) que "el parque se verá igual o mejor que ahora" y que no hará caso a la protesta de muchos vecinos, para añadir que algunos de ellos tienen intereses de otro tipo. A lo que con todo derecho éstos pueden replicar ¿no será que el señor alcalde los tiene? Porque qué hacía, según testimonio de uno de ellos,
el alcalde Germán Kruger en la tarde del viernes de la protesta
ingresando a la oficina 401 de la calle Roma 138 (Miraflores). Puede ser
que el vecino, un tanto miope, lo haya confundido con algún Sosías.
Sobre todo ahora que ha cambiado de look. Pero lo que sí sería
un hecho es que el señor Luis Díaz, asesor de prensa del
primer vicepresidente del Congreso, Henry Pease, sí asiste con
frecuencia a dicha oficina, y que este lugar figura como el domicilio
legal de Construcción (y no Construcciones como figura en los decretos
de alcaldía) e Inversiones Unión S.A.C. de los empresarios
coreanos Hong Jang Jin, Young Tea Kim, Chun Bae Kim y Yoo Min Ki; y del
peruano Virginio Carranza Domínguez (5 % de las acciones); promotores
todos del proyecto Centro Comercial Unión Miraflores. En el "objeto"
de la empresa inscrita en la Oficina Registral de Lima y Callao (17/10/2001)
dicho sea como curiosidad, se halla de todo, como en botica.
Al regidor Jorge Muñoz Wells le llama la atención la comprobación de que los cuatro extranjeros sean solteros (¿casualidad?, ¿espíritu aventurero?) y que Jang Jin, que figura como cabeza del grupo sólo cuente con pasaporte (¿ave de paso?). A esto Muñoz añade el hecho de que en las bases no se pida una garantía por los árboles, no se acompañe un estudio de impacto ambiental (auditivo, de emisiones y viales) y la factibilidad del proyecto. ¿Ventajas acordadas? Por otra parte, considera ridículo que como garantía de fiel cumplimiento sólo se haya considerado US$ 1'000,000.00 para una obra estimada en US$ 50'633,942.40 (ni un centavo menos). "¿Qué pasaría?" se pregunta, "¿si invierten un par de millones, nos dejan un forado en el Parque y desisten de la obra?¿El millón serviría para volver a tapar el hueco y reponer los árboles?" Esto sin pensar mal ni imaginar siquiera que algunos otros millones se puedan quedar fuera. Otro hecho que llama la atención es que la iniciativa ya había sido propuesta al Despacho del alcalde Luis Bedoya de Vivanco (ver sección "Nos Escriben...") cuyo teniente alcalde era precisamente Kruger, y que fue descartada en el convencimiento de "que causaría graves daños a las áreas verdes a los dos parques más tradicionales de Miraflores". ¿Qué argumentos pudieron hacer cambiar meses después esa conclusión? El alcalde se defiende. Busca descalificar a quienes están liderando
la protesta. A quienes se oponen a que bajo el tradicional Parque Central
de Miraflores se construyan 200 tiendas y 2,000 estacionamientos. Les
atribuye intencionalidad política. ¡Como si no hubieran sido
políticas las elecciones que colocaron al alcalde y sus concejales
en sus respectivos sillones! La población tiene todo el derecho de opinar y pedir explicaciones y de oponerse de ser el caso. Y las autoridades tienen la obligación de escuchar y, ya que está de moda la palabra, consensuar. ¿Qué es esto de sorprender a los vecinos con una convocatoria a licitación que los ha ignorado cuando es su hábitat el que está en juego? ¡Intencionalidad política porque es un año electoral! Justamente por serlo es que se deben pedir todas las cuentas posibles. Se debe saber exactamente en manos de quién se está. No es cuestión de que los políticos se salgan por la tangente y lo atribuyan todo a guerra sucia. Es hora de explicar. En número pasado (ver "Adiós a las Ramas" de CARETAS Nº 1711) se sindicó como a la madre del cordero a la Ordenanza 296. Que de ella se derivarían los males que hoy amenazan a Miraflores. Resulta que ha aparecido la abuela del cordero. Esta sería la 098 modificada por la 112 (tía abuela del cordero) que aprobó el Reglamento de Inversiones Privadas en Obras de Infraestructura y Servicios Locales en la Provincia de Lima. Y por si fuera poco, como para cerrar el círculo, una Ordenanza (la 202), que vendría a ser tía carnal del cordero, en su artículo 15, establece que las municipalidades "pueden promover la construcción o construir con sus propios recursos, edificios subterráneos para estacionamiento colectivo de vehículos bajo parques, avenidas y áreas públicas adecuadas, sin sobresalir del nivel correspondiente a la acera de la vía (¡Uff! menos mal). Todo ello sin necesidad de consultar a los vecinos y ni siquiera al propio concejo. Bien dice Alfredo Sousa entonces, presidente del flamante Comité de Defensa de los Parques de Miraflores "las normas están hechas para que los alcaldes puedan hacer lo que les da la gana sin dar cuenta a prácticamente nadie. Los vecinos no tenemos forma legal de frenarlos". Y ésta es una verdad de a puño. De acuerdo a ello existirían unos ancestros del cordero que se habrían encargado de tejer la maraña legal necesaria. Así las cosas, Jaime Becerra, presidente de la Asociación de Comerciantes, Propietarios y Vecinos de Miraflores, y a quien el alcalde Kruger pretende descalificar aduciendo que pretende su sillón, ha decidido no aceptar las reglas de juego que se quieren imponer y para esto se ha puesto la vincha; aunque con la ley en la mano. Ha salido en defensa de los cientos de propietarios de locales que ven en una saturación comercial la decadencia del Centro tradicional y de los vecinos, que no quieren que Larco y Diagonal se sigan congestionando para que la calidad de vida, que aún conserva Miraflores, se pierda para siempre. Ha convocado a los plantones que todos los viernes, a las siete de la noche, se realizarán en el Parque Central. Hasta que la cordura se imponga.
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