Edición Nº 1713


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    ARTICULO

    21 de marzo de 2002

    Menú Posible
    Con un ojo en las encuestas y otro en la llegada de Bush, Alejandro Toledo visita el Congreso demostrando que quiere revertir errores pasados. ¿Podrá lograrlo?

    Martes 19, 2 p.m. Alejandro Toledo y su primer acercamiento en serio a la mesa multipartidaria del Congreso. Roberto Dañino tardó pero llegó.

    MARTES 19, 1:30 p.m. Surge el alboroto entre periodistas, decenas de visitantes que no esperaban encontrarse cara a cara con el Presidente y hasta congresistas que pugnan por arrancarle al vuelo una promesa. Pero Alejandro Toledo llega a la sede del Legislativo con otro objetivo.

    En tiempos en que la Concertación avanza sin lograr todavía la repercusión necesaria, y con una opinión pública que le otorga un preocupante índice de aprobación al Ejecutivo, el primer mandatario quiso emitir una señal elocuente de que las desavenencias entre su gobierno y el Congreso son cosa del pasado.

    Así, las palabras del ministro Fernando Rospigliosi criticando a Carlos Ferrero por coordinar más con el Apra que con su partido (CARETAS 1711) van camino al olvido. Como también las críticas que Pedro Pablo Kuczynski, desde el Ministerio de Economía, expresó públicamente a leyes como las de sinceramiento tributario (desagio) y regulación de services. Y ni se diga de Fernando Villarán, el titular de Trabajo que hasta hace poco pedía cambios en la comisión respectiva porque la creía infestada de sindicalistas.

    Si se recuerda que tan sólo en la legislatura anterior el Ejecutivo observó 23 leyes surgidas del consenso multipartidario, acusando cierto sabor obstruccionista del Parlamento, ahora se ve que Toledo y compañía parecen decididos a no pasar nuevamente por el mismo corralito.

    Esta vez, además, el régimen viene de capear las arremetidas de la Comisión de fiscalización que preside Javier Velásquez Quesquén (Apra), y que en temas como la venta de los seis aviones Tucano a Uganda y la frustrada compra del helicóptero presidencial ha hecho trastabillar a más de un ministro.

    Es en ese clima -que parecía más de confrontación que de piqueítos y plus café- que la ida de Toledo al Congreso resulta significativa.

    Además, es la primera vez en décadas que un Presidente en ejercicio cruza la Plaza Bolívar para llegar a la sede del Legislativo y departir con su Mesa Directiva. Lo usual era que los legisladores concurrieran a Palacio. Pero esta vez, y dado que Perú Posible no cuenta con una mayoría propia, el protocolo tuvo que pasar a un segundo plano.

    Así, el lunes 18 Alejandro Toledo aceptó una invitación que Carlos Ferrero le había formulado días atrás. Impelido quizás por lo que esta semana mostraron las encuestas, el primer mandatario decidió concurrir acompañado de algunos ministros: Aurelio Loret de Mola de Defensa y Diego García Sayán de Relaciones Exteriores estuvieron junto a él desde un primer momento. El Primer Ministro Roberto Dañino, en cambio, llegó con algunos minutos de retraso y cuando el almuerzo ya estaba servido.

    ¿Qué se dijo durante el convite? Consultados, más de un comensal resaltó el carácter inaugural de la cita por encima del contenido. Sin un tema central específico, la conversación fluyó amigablemente: la reforma constitucional actualmente en manos del Legislativo, la necesidad de un ambiente de tranquilidad pública durante la visita del presidente norteamericano George W. Bush. Y hasta hubo reminiscencias de la lucha democrática del año 2000 -donde Toledo, Ferrero y Del Castillo, entre otros, ingirieron los gases de la policía- acapararon la sobremesa.

    Por la mañana Toledo recibió la adhesión de un asentamiento humano de discapacitados ."Ud. sí cumple sus promesas".

    No se habló de encuestas, "hubiera sido malograrle la digestión a Toledo", reconoció uno de los presentes que, además, contó que a la hora de elegir la entrada nadie quiso hacerse de paltas (rellenas) y optaron por los mariscos.

    La mesa, conformada además de los ministros y Carlos Ferrero por Henry Pease, Jorge del Castillo (Apra), Xavier Barrón (Unidad Nacional), Javier Diez Canseco (UPD) y Luis Iberico (FIM), mostró un talante que agradó a Toledo y sus acompañantes.

    Así, entre vinito tinto y vinito blanco se estableció un mejor feeling entre ambos poderes del Estado. Tanto así que Ferrero no pudo reprimir su orgullo por los nuevos ambientes del Legislativo y terminó paseando al Presidente por varios salones del primer piso, incluyendo las catacumbas y frisos precolombinos descubiertos en los sótanos del edificio.

    A su salida, Toledo anunció a la prensa que estas visitas continuarán. Todo indica que habría establecido una dinámica comunicacional con el Congreso que le permitirá evitar nuevas confrontaciones.

    ¿Y SI ARDE TROYA?

    Al cierre de esta edición se sabía que el miércoles 20 el presidente Alejandro Toledo promulgaría en Palacio las disposiciones legales que establecen la creación de la Zona Franca de Tacna. El clamor provincial ha sido oído, con lo cual esperan desactivar el paro regional al que esa ciudad iba a plegarse el jueves 21. Ese mismo día, y ya con Toledo en Monterrey, a donde viajó el 20 por la tarde para participar en un foro de la ONU (ver nota aparte), Arequipa y Cusco se sumarán al paro convocado por otros organismos regionales del centro del país.

    A igual hora, en Lima, la CGTP intentará hacerse sentir en las calles con una movilización en la que viene trabajando desde hace casi dos meses.

    Dos semanas atrás, los dirigentes de Arequipa llegaron a Lima y se reunieron con el ministro de la Presidencia. Entonces parecían haber llegado a un acuerdo con el Ejecutivo y regresaron a su tierra con el compromiso de someter a sus bases estos posibles acuerdos. Sin embargo, pasaron los días y el tema de la privatización de las empresas eléctricas, pese a las versiones oficiales, ha hecho que la situación vuelva a arder.

    En el Cusco, mientras tanto, los reportes oficiales hablan del resurgimiento de Patria Roja, partido que estaría azuzando la protesta. Si bien Iquitos es otra localidad que estuvo movida, el gobierno confía en que la jornada del 21 transcurra sin mayores sobresaltos.

    Ante este panorama, el régimen intentará responder en los próximos días, y en la medidas de sus posibilidades, a las expectativas del interior. Mientras tanto, todo va quedando listo para la llegada de George W. Bush. Lo que aún no se puede calibrar es cuál será la imagen que, el domingo 24 cuando tome su avión de regreso muy temprano, se llevará del Perú. (Pedro Tenorio).


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