Edición Nº 1713


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    21 de marzo de 2002

    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    Pucha, Carne Blanca...

    AY, te puedes morir chola, acabo de cortar el teléfono con Olmedo Auris, el manager del SUTEP. Resulta que voy a marchar con él de un brazo y con Rolando Pantoja del otro, en la súper manifestación en contra del renegado Bush. Ahora, claro, para inscribirme en la marcha usé mi chapa de cuando estaba en VR hace como veinte años: Luisa Chacaltana Retamozo, "camarada Lucha" porque tampoco tampoco, ¿no? No te olvides, o sea, que Sue y yo tenemos almuerzo privadísimo con Georgie Boy el sábado mismo, para informarle, pucha, o sea, sobre cómo hemos hecho para que los intereses ganados por nuestros respectivos bancos financieros en sectores privatizados, o sea, se conviertan en bonos de la lucha contra el narcotráfico, y así, pucha, o sea, financiar regio la ampliación de la frontera agrícola en lo que a cultivos de amapola se refiere, que ahora es un must, como tú sabes.

    Pero bueno, ¿por qué se me ha dado la ventolera de meterme a Patria Roja por 24 horas y arriesgar mi vida en nombre de la sangre derramada? Es que no sabes, me acuerdo y me vienen arcadas. Nada chola, yo estaba en Kapa Lapa jugando tenis con Pocotón Díaz Ufano (casado con la chica que es prima de la mujer del amante, ¿te acuerdas?, y que la mujer los encontró en pleno julepe y si no te pongo nombres es porque tooooooodo Lima ya sabe de quién estoy hablando), cuando en eso siento que viene el Don, esa vibración única que me dice cuando hay alguien distinto en el mismo ambiente que yo. Es algo, o sea, que me pasa en embajadas, en cócteles, en todas partes, por eso es que ya no voy sino a mi playa, donde no hay riesgo alguno, yo sé que tú entiendes mi Don.

    Hija, tuve que parar de jugar y el pobre Pocotón, encima de cornudo se quedó sin partner. Es que me asfixiaba. Miré para todos lados a ver de dónde venía la vibra y juá: Mariló López de Romaña bien sentada en la tribuna con un gringo igualito al Ken, rubio como un Apolo con erisipela, talla de ropero de tres cuerpos, chicle rosado en la boca, gorrita de The Hurricanes y la mano bien en el popó de mi amiga de toda la vida. Hija, mi Don no se equivocó, Mariló se había presentado la noche anterior con semejante espécimen a la playa y lógicamente, o sea, a la hora que lo pasó por el scanner de la garita, pucha, aprobó todo, qué quieres que te diga.

    Me pude morir, o sea, porque además Maribé Bentín -que es vecina de Mariló- antes me había dicho que creía que nuestra amiga se había quedado dormida, pucha, mirando el canal 77, porque la pobre Maribé se pasó la noche entera escuchando a Mariló que gritaba como gringa "¡Ouch, ouch!", y un caballero la secundaba, "¡I come, I come!"; ¿tú te puedes imaginar el asco?

    Pero nada, chola, ahí recién empezaba el asunto porque a la mañana siguiente que salgo para correr a la arena -muerta de la angustia porque lo de Mariló no me dejó dormir ni medio segundo- me encuentro en la terraza de Maritú Tudela (¡mi prima hermana!) a un joven acompañante que más parecía un pedazo de cuadril con pelo castaño, ropa de baño con nariz (¡y qué nariz, Cyrano era un ñato a su lado!), músculos abrillantados con aceite de jojoba y sobre todo, pucha, los dos con una cara de haber acabado de hacer lo que ya te imaginas que te lo juro que a Maritú todavía le temblaban las piernas. Por supuesto que me acerqué, sólo para hacerla morir de vergüenza a mi prima y qué crees: ¡estaban tomando de desayuno eso que comen los camioneros de Kentucky!: salchichas con huevos fritos y tortillas de maíz con tocino, todo cubierto con miel de maple. Dime si no era un insulto a la razón, hija.

    Pero lo peor sólo estaba por venir. Cuando llego de nuevo a mi casa -ya con canas en las sienes del espanto- me llama Mariafé Ferrand y con un tonete así como de complicidad, me dice: "Oye, he mandado a Pocotón mañana por la noche a jugar bridge donde las Benavides, ¿no te provoca un zamacón con alguno de los de la seguridad de Georgie Boy que han llegado antes que el gringo? Te digo, hija, que están como para llevártelos al rincón y acabar hasta con la última gota de rencor en tu vida, yo sé que tú me entiendes... China... China... ¿Estás ahí China?... ¿Por qué no me contestas, Lorena?... ¡China!". Bueno, hija, ahí fue que hice el in sight sobre mis amigas que te lo juro, o sea, como les dije después, "ustedes no parecen, ya no del Villa María sino ni siquiera del colegio de Susy Díaz, que al menos ha tenido la decencia de protagonizar un spot sobre la Maja de Goya, mientras ustedes se dedican a tirar como hienas en celo con el primer raspadilla sin jarabe que se les pone por delante".

    Por eso, hija el 23 de marzo próximo verás encabezando mi propia y personal manifestación contra el mal gusto, hecha una mártir del profesorado, la camarada Lucha, ¡chajuí, chajuá el proletariado ganará! Chau, chau (Rafo León).

     


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