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Edición Nº 1715 |
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MIRAFLORES
Escribe ALBERTO SANCHEZ AIZCORBE LA idea de construir un refugio subterráneo para realizar compras y estacionar el auto, debajo del Parque Central de Miraflores, no se les cocina a la mayoría de miraflorinos. La polémica está tomando cuerpo y, a partir de la conferencia de prensa convocada para ayer miércoles 3 de abril, puede que arda. Porque una minoría, encabezada por el alcalde Germán Kruger y apoyada con vehemencia por algunos de sus regidores, está convencida que el proyecto es bueno y que dinamizará al alicaído comercio del distrito. Creen que a partir de la exposición de la idea ésta calará en la población y será aceptada al fin. Otra cosa piensan en la vereda de enfrente: que a mayor exposición,
mayor oposición; pues muy pocos son los que creen que habrá
argumento que los convenza de que los antiguos árboles seguirán
en pie, que el parque no será alterado y que el aumento de 250
tiendas reactivará al 40% de desocupadas en Larco y alrededores.
Kruger piensa lo contrario, sostiene que el proyecto dinamizará
a Miraflores, pues ya habría inversionistas interesados en comprar
propiedades en la avenida Larco para levantar edificios de vivienda y
oficinas de lujo, en el caso de que el proyecto bunker se lleve a cabo.
En cuanto a los árboles, Jorge de Albertis, ingeniero agrónomo y regidor del distrito, sostiene que la capa de 5 metros, a partir de la cual se construiría el proyecto, es suficiente, porque los ficus del parque Central extienden sus raíces lateralmente y no tienen la profundidad que muchas personas creen. Ante este argumento los detractores convienen, como en el caso de un enfermo grave, que sería necesaria una junta de médicos. En cuanto a la reactivación, Eduardo Salem, antiguo vecino del Parque, considera que es una barbaridad construir un "mall" más. Que es suficiente con los que existen, pues Lima no da para más. Y en efecto ¿de dónde se van a rascar más compradores así la recesión se despida? Pues de los 7 millones con los que cuenta la metrópoli, sólo una pequeña parte tiene el poder adquisitivo suficiente como para pretender que mantenga comercios de determinado nivel. Por otro lado ¿quién querrá meterse bajo tierra en un suelo que suele temblar? ¿en una ciudad en la que no llueve y que en días de verano, por su cercanía al mar, es suficientemente fresca? Larquear será siempre infinitamente mejor que andar como topo por calles subterráneas, aseguran antiguos cirios miraflorinos. Kruger considera que el proyecto modernizará la ciudad. Esgrime
con satisfacción la carta que le enviara el Colegio de Arquitectos
del Perú en la que felicita a su Comuna por "tan importante iniciativa"
y también pone a su disposición toda su experiencia en este
tipo de certámenes. El decano nacional, arquitecto Miguel Romero,
firma la misiva. ¿Ha avalado acaso el Colegio de Arquitectos el
proyecto que muchos de los miembros del gremio consideran un atentado
de leso urbanismo?
Ahora bien, en el supuesto de que los argumentos esgrimidos por los promotores de la idea llegaran a convencer y la balanza comenzara a dudar, sería bueno analizar en manos de quién se está, o mejor dicho se estaría, de prosperar la iniciativa. Félix Corcuera, vecino jubilado, considera que se trata de una estafa premeditada. No conoce a los que empujan el carro, pero presiente el peligro. CARETAS, que comenzó esta campaña en defensa del Parque hace ya cuatro semanas, señaló ciertos indicios preocupantes. Hoy descubre que el quinto socio de la empresa Construcción e Inversiones Unión S.A.C., Virginio Carranza Domínguez, ex parlamentario aprista, ex candidato a la alcaldía del Callao por Vamos Vecino y según información proporcionada a CARETAS, ex asesor principal del ingeniero Absalón Vásquez, estaría con impedimento de salida del país por delito contra la fe pública por el asunto del millón de firmas; y de los cuatro coreanos, integrantes de la empresa junto con Carranza, poco se sabe, y es demasiado lo que está en juego como para no ser perspicaz. Las cartas, entonces, están echadas. Es la hora de los vecinos. Kruger ha asegurado a CARETAS que no actuará nunca a sus espaldas. Que les consultará antes de una decisión definitiva. No se debe entonces perder tiempo. Los planillones deben empezar a correr para que un referéndum diga la última palabra y, con él, Miraflores habrá sentado un precedente que hará a muchos alcaldes poner las barbas en remojo.
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