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Edición Nº 1715 |
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Por
FERNANDO VIVAS
EL cardenal Juan Luis Cipriani salió a escupir y dar varazos a los mercachifles que asolan su templo y le amontonan la telebasura en su puerta. Su show de Semana Santa ha sido bastante más elocuente que el sermón de las 3 horas que fatigaba a sus predecesores. Nuestro Cardenal es un líder mediático, no hay nada que hacer, e impacta verlo, vibrante y categórico en la TV local, mientras que a Juan Pablo II se le va la vida en CNN. Pero no me quiero sumar a la prematura campaña del Opus Dei que lo ve papable. Quiero hacer un simple ejercicio de relativismo crítico frente a la tele. Si la basura es del color del cristal con que se mira, intentemos describirla de acuerdo al prisma ideológico del Cardenal. En primer lugar, ¿quiénes serían los mercachifles que manejan la TV o anuncian en ella? No será Dionisio Romero, pues se sabe que es uno de los mejores amigos del Opus Dei y un puntal de su poderío económico. Que el magnate coqueteara con la mafia montesinista no es ningún pecado para un Cardenal que también lo hizo y por eso no dijo ni pío cuando los canales trabajaban para el SIN. Es más, como buen anunciante, Romero podría servir a Cipriani como arma de presión económica a los medios. Los mercachifles aludidos por el Cardenal serían entonces el judío liberal de Baruch Ivcher y las Crousillat, no por su pasado reciente sino por la osadía de tener a Hildebrandt. No lo serían en cambio los dueños del 5 y de RPP porque no lo molestan y usualmente le dan tribuna para que predique. Y el mercachifle mayor sería Genaro Delgado Parker y no importa que hace poco el Poder Judicial lo haya declarado inocente de las acusaciones de tráfico de influencias, no; lo que Cipriani no perdona es que dé cobijo en su Canal 13 a "Mil disculpas" el programa que más allá de sus irreverencias frívolas y bisexuales se atrevió a exponer a inicios de febrero los vicios privados del sacerdote Félix Sainz. Sucede que el cura mañoso, que seducía a sus fieles con el cuento del exorcismo, tenía un cargo burocrático en la Iglesia, equivalente a un fiscal del fuero eclesial. Me han contado que el propio Cipriani hizo algunas gestiones para que el caso no se tocara más. La operación fue rematada cuando Silvia Ipanaqué, quien había testificado contra Sainz en "Mil disculpas", desmintió su acusación inicial en "La Revista Dominical". Imaginen las presiones que habrá sufrido la testigo para cambiar su versión. Ahora se entiende mejor el repliegue de Carlos Cacho, prometiendo renovada TV blanca, y dejando que Beto Ortiz lo muela a palos en un triste espectáculo que desacredita a ambos. Cacho teme que Domingo Palermo, su productor, no soporte la furia ciega de Beto sumada a la presión que Cipriani le orquesta a través de los anunciantes. Pero no es seguro que el dueño del 13 corte el hilo pues, para condimentar más esta guerrilla cruzada de pañuelazos, posavasos, sotanas remangadas, pautas publicitarias y créditos esquivos, Genaro Delgado Parker no quiere a Romero. Lo ha hecho ver sutilmente Hernán Garrido Lecca que, entrevistado por Zenaida Solís en el mismísimo 13 sobre la decisión de la Asociación de Bancos de rechazar las reformas legislativas que los toca, recordó, citando un vladivideo, que Romero habría recibido sugerencias de Montesinos para no dar créditos a GDP. Y le habría quedado la costumbre pues estuvo entre los banqueros que se negaron a ayudar al telecaster cuando a fines del 2001 necesitó urgente liquidez para avalar ante el Juzgado de Carabayllo su ingreso al Canal 5. Finalmente, siguiendo a Cipriani, ¿qué es basura? Las lisuras no lo son, pues el Cardenal las practica en su vida pública (p.e. "los derechos humanos son una cojudez"). La violencia, no estoy muy seguro, pues el Cardenal justifica el uso de la fuerza bruta en circunstancias como la de la operación Chavín de Huántar donde se portó como un valeroso comando. Entonces, queda el sexo en todas sus expresiones libres, las irreverencias al dogma eclesial, las denuncias furibundas contra las autoridades y empresas que sean sus aliados y todo aquello que active la intolerancia del Opus Dei, uno de los idearios más conservadores del mundo. Dios nos coja confesados.
Escribe GUSTAVO GORRITI
Veo mucha televisión en estos tiempos, pero no donde todo el mundo lo hace, sino en las islas de edición. Aquí, en estos archipiélagos de tensión, de neurosis, de horas de cierre estiradas, de egos maltratados o encarecidos, no funciona esa valiosa onomatopeya, el zapeo, sino formas más primordiales aunque menos terminantes, me temo, de expresión. Pienso también en la televisión, claro está. En la relación casi siempre inversa entre su poder y su calidad. En los mecanismos de increíble imperfección con los que mide su éxito o su fracaso y que le sirven para reforzar o retroalimentar sus peores vicios. En los momentos, menos frecuentes, en los que esgrimo ese instrumento de engañoso poder, el zapeador, veo principalmente los canales de noticias y entre ellos, CNN y BBC. Trato de ver los "reruns" de 60 Minutes, ¿observando la técnica? y coligiendo medios y presupuesto. Cuando relajo obsesiones profesionales, busco el History Channel o uno de los Discovery o alguno de los canales deportivos, con la esperanza de encontrar los deportes de lucha o de riesgo y no a 22 adultos correteando detrás de una pelota. ¿Películas? Prefiero ir al cine, aunque ocasiones como la serie "Band of Brothers" no deben ser desaprovechadas. Pero el tiempo no laboral es tan escaso, que el aire libre y el deseo de esfuerzo físico llaman con mucho más fuerza que el zapeador y la pantalla. Y finalmente lo que en esas circunstancias se le antoja a uno el lujo
supremo es poder estar acompañado, como quería Quevedo,
por "pocos más doctos libros juntos". América sin Cautela
El fiscal Oscar Zevallos ha hecho suya la
medida cautelar pedida por el procurador Luis Vargas Valdivia: nombrar
un interventor judicial para cuidar los bienes de Canal 4 que podrían
ser del Estado una vez que acabe el proceso contra José Enrique
y José Francisco Crousillat. Las hermanas Crousillat protestan
porque piensan que tras el interventor podría estar el gobierno
toledista picón por la línea periodística opositora
que están patrocinando y que una vez adentro éste podría
tomar decisiones financieras que afecten la programación. Amenazan
con recurrir a tribunales internacionales si la jueza Sara Maita hace
caso al fiscal. Por supuesto, suponemos que el Poder Judicial hará
lo posible por evitar el show del personal de América parapetado
y cerrando el ingreso al interventor y la policía judicial. Así
que la jueza Maita también tendrá que sopesar serenamente
estas otras posibilidades: lavarse las manos y dejar el asunto en los
fueros del Indecopi donde los bienes del canal ya están cautelados
y está a punto de nombrarse la Junta de Acreedores que haría
las veces de un interventor pero sin distorsión política;
o decretar la cautela más benigna que consiste en hacer una anotación
preventiva en los registros públicos. Ojalá se imponga el
buen juicio.
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