Edición Nº 1716


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    ARTICULO

    11 de abril de 2002

    La Dinastía Sotil
    Herencia que pesa y talento que promete en los pies de Johan Sotil.

    La afición, casi en coma tras sucesión de fracasos mundialistas, ha resucitado. Johan Sotil, un ídolo en formación. Cuidado con arruinarlo. Der.: Johan, lo que se domina no se hurta.

    Por ABELARDO SANCHEZ LEON

    EL peor favor que le podemos hacer a Johan Sotil es llamarlo "Cholito"'. El fútbol peruano está lleno de pericoteros en el medio campo, de enanos esforzados que trajinan con voluntad y escaso talento, para que achiquemos a Johan Sotil, manteniéndolo de por vida en aquella edad de la adolescencia irresponsable que tanto nos gusta, en la del prospecto eterno. Para muestra tres botones: "Chemito" del Solar, el hermanito del Chemo, que nunca tendrá personalidad propia y que jamás logrará crecer como jugador mientras deba soportar su diminutivo; "Churrito" Hinostroza, el hermanito de Paolo Hinostroza; "Motorcito" Guzmán, hace un montón de años, el ebullidor volante de Municipal que jamás tuvo altura. La actitud diminutiva de Pedrito Ruiz y "Puchito" Oliva impidió que subieran a un avión y militaran en la selección nacional.

    En el país del tecito, el pancito y el favorcito, llamar a Johan Sotil "cholito" es condenarlo al fracaso, a la idea de la posibilidad y del problema. Los adultos ya han puesto sus opiniones en salmuera: Angel Cappa, el argentinísimo entrenador de la "U", ha dicho que hay que llevarlo con mucho cuidado, ignorando que en su país si a los veinte años no has demostrado que eres un buen jugador, nunca lo serás. No olvidemos que Saviola fichó por el Barcelona español antes de esa edad, y que el mismo Claudio Pizarro es un jugador cuajado antes de los veinticinco. José del Solar ha declarado paternalmente que los veteranos de la "U" llevarán de la mano al "Cholito". Imagínense si el pobre "Cholito" va de la mano del "Puma" Carranza, el veterano volante crema nacido para matar, disparar y patear a cuanto mocoso encuentre en la cancha.

    El fútbol macho del Super Cholo. Der.: , Hugo joven bautizado al rape para México '70.

    Para todos los peruanos mayores de treinta años el eventual éxito de Johan Sotil estará acompañado de malas juntas, trago, coca, mujeres y todo tipo de amistades de pésimo vivir. Es la primera imagen que se nos viene a la cabeza. Pareciera ser que la ilusión de la globalización, de la calidad total, de la reingeniería, de la profesionalización, los partidos de la Premier Ligue, de La Liga, de la UEFA, los partidos de la ESPN, no hubieran pasado por nuestras quedadas tierras. Nosotros, todavía estamos en el Kimbara, en Wally, en la chela de Magdalena, en el futbolista vedette, en el jugador que amarra el macho durante los entrenamientos y chantajea al coach si éste se pone exigente y no atraca con la trampa y la pendejada de los eternos muchachos. Ningún peruano mayor de treinta años imagina a Johan Sotil fuera de estas tentaciones que hacen del fútbol peruano tan sabroso, fácil y maleado.

    Hugo Sotil tenía unos veinte años en el Mundial de México; Cubillas, Challe, Mifflin y Baylón tenían la misma edad. A pesar de las ganas que tenía el periodismo de que Cubillas fuese de por vida el Nene y Challe el Niño Terrrible, el primero logró desarrollarse como persona y el segundo hace lo imposible para que no lo hundan aún más en el fango de esta vida ingrata.

    Juan Carlos Oblitas sabe de primera mano de la orfandad del futbolista peruano. La ausencia de una figura paterna lo marca de por vida, le da una gran inseguridad y a una edad muy temprana debe asumir responsabilidades familiares. Sandro Baylón, a los veinte años, era padre de dos hijos. El partido que Johan Sotil jugó ante el aguerrido Coopsol de Trujillo, el penal que propició y el gol que anotó, le han puesto los pelos de punta a los adultos y han propiciado que los periodistas deportivos, ávidos de encontrar un ídolo antes de que un representante lo malbaratee, saquen las garras. Necesitamos un ídolo en un momento en que a los juveniles como Paolo Guerrero lo intentan vender por lo bajo. Que Sotil deba cuidarse, no tenemos la menor duda. Las malas juntas ahora tienen corbata, mastican inglés y venden rápido la ilusión de jugar en Europa. Johan Sotil tiene madera por su nombre y apellido. Si no sabe que Coopsol es poca cosa, entonces deberíamos preocuparnos. Dejémosle que crezca. Let it be. Que no sea peruanito, que no sea cholito.


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