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Edición Nº 1717 |
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A 5 Años de la Toma de
la Embajada
El 22 de abril de 1997 el Perú se paralizó. La televisión llevó a todos los rincones del país la operación de rescate de los rehenes secuestrados por el MRTA. Se vio a soldados con cámaras grabando las incidencias de esos impactantes instantes. Un lustro después, Caretas muestra algunas de esas imágenes. Escribe PABLO O'BRIEN A las 3 y 23 de la tarde del 22 de abril de 1997, tres explosiones simultáneas iniciaron la operación de rescate. Segundos después, 140 comandos de nuestras Fuerzas Armadas irrumpieron en la residencia del embajador del Japón, liberando a los rehenes que el MRTA retenía. Luego de treinta y cinco minutos de incertidumbre en los que se sucedieron
disparos y explosiones, los soldados gritaron victoria. Era el fin de
uno de los episodios más dramáticos de la historia reciente
del Perú.
Esta semana, Caretas tuvo acceso a un documento inédito en el que se aprecian los difíciles momentos que vivieron los protagonistas de este episodio. Imágenes impresionantes que son parte de un video grabado durante
la toma de la residencia y que recién hoy, cinco años más
tarde, salen a la luz. Es justo reconocer que la operación Chavín de Huántar fue un enorme éxito. Es la prueba fehaciente del profesionalismo y eficiencia de nuestras Fuerzas Armadas, así como una muestra palpable del grado de sacrificio al que están dispuestos a llegar sus integrantes con tal de cumplir las tareas encomendadas. El heroísmo y desprendimiento con el que asumieron esta misión
el comandante Juan Valer y el teniente Raúl Jiménez, quienes
perdieron la vida defendiendo la de los rehenes, asombraron al mundo.
Se debe decir, sin embargo, que mucho del lustre de esta operación se ha perdido por las dudas que existen sobre la posible ejecución de emerretistas que presumiblemente se rindieron. Por lo menos uno de los rehenes, el ex diplomático japonés
Hidetaka Ogura, ha dicho que vio al emerretista "Tito" amarrado y boca
abajo cuando acabó el enfrentamiento. Grave denuncia que aún
no es aclarada. Justamente, por eso habría que recordarles a los militares que
su deber es ceñirse al rol que les asigna la Constitución.
Esa es la mejor garantía que tienen para alcanzar los altos niveles
de calidad y eficiencia que demostraron durante el rescate.
Hay que recordar, además, que la operación fue grotescamente usada como un instrumento de manipulación política, sirviendo para justificar las maneras autoritarias del régimen fujimontesinista. Incluso, el planeamiento de la operación se lo disputaron descaradamente los entonces miembros del triunvirato gobernante. Tanto el general Nicolás Hermoza Ríos, como Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori se esforzaron por mostrarse ante la opinión pública como los únicos responsables de este éxito. Pero es, sin duda, el prófugo ex mandatario, quien mayores réditos le sacó. Hasta hoy recurre a Chavín de Huántar para justificar ante el pueblo japonés su tranquila permanencia en ese país. En estos días Fujimori volverá a la carga y seguramente contará otra vez cómo con la ayuda del telescopio de Kenyi superó uno de los momentos más dramáticos de su gobierno y de nuestra historia reciente.
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