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Edición Nº 1717 |
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LO que hace el Apra al cuestionar a la Comisión de la Verdad casi casi se parece a una confesión. Es, en verdad, poner el parche antes de que salgo el chupo. Porque si tanto alegan que no la deben ¿por qué la temen? A ello se suma las malas artes para tratar de descalificar a los honorables miembros de la Comisión, entre ellos en particular a Carlos Tapia, al que han acusado de recibir dos sueldos del Estado, siendo uno de ellos una pensión o jubilación. ¿Por qué no decir de frente que la Comisión de la Verdad debe atenerse a investigar sólo los hechos ocurridos después de 1990, no antes ¿Acaso Acción Popular, que tiene también sus responsabilidades, pone trabas y busca restarle legitimidad a la Comisión? Los apristas dicen que no, pero sienten que se les mueve el piso. Pienso que el presidente Toledo, que en un infelizmente finitiquitado programa de televisión afirmó que la refacción de Palacio de Gobierno se hizo, entre otras cosas, porque había ratas en Palacio, se equivocó. Debió decir hubo ratas, porque las que había allí huyeron apenas el barco empezó a hundirse. Iraq, Libia y probablemente Cuba, fueron los tres países que felicitaron a Chávez por su retorno al poder. Seguramente basados en que no se puede aceptar golpes de Estado en países democráticos. Como Iraq, Libia y Cuba. Hasta ahora nadie se explica por qué, en un país tan necesitado de instituciones y de gente que sepa conducirlas con solvencia moral, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones la ha emprendido casi con ferocidad con el jefe de la ONPE, que manejó las últimas elecciones con claridad y eficiencia meridianas. ¿A qué esa adversidad tan nefasta? ¿Por qué esa saña en intentar destituir a un hombre evidentemente probo, que en todo caso pudo haberse equivocado, pero que no merece de ninguna manera su destitución? Nunca me imaginé que el cable intentara hacerle competencia a los cinemas, que es lo que hace actualmente pasando películas, la misma película digo, en matiné, vermouth y noche, sin pausa alguna. Claro que sus directivos se equivocan, porque lo único que logran es que como últimamente el cable es tan aburrido y repetitivo, la gente se vuelca a los cines. Eso de pasar una película que ni bien termina la vuelven a repetir, y luego lo hacen una vez más, es algo inadmisible. Creerán que como tienen una audiencia cautiva pueden hacer con ella lo que quieran. Por de pronto, para amenizar la situación, propongo a mis lectores(as) un concurso que aún no tiene premio -pero por allí se me ocurre alguno: A ver quién me dice qué película ha sido la más repetida en el último mes. Y cuántas veces. Los dueños de los cines deberían publicar un aviso en los diarios agradeciendo al cable por el contundente apoyo que reciben. Ahora a otra cosa que es de película: la bancada de Perú Posible en el Congreso, que viene proponiendo y aprobando leyes que en el fondo son de inspiración aprista, y que están llamadas a impedir o perjudicar los planes económicos del gobierno. Una bancada ni siquiera chúcara, sino simplemente necia, con perdón del adjetivo, que parece no saber qué terreno pisa ni qué pretende el gobierno. Su gobierno. A mí, y a muchos, no nos va a extrañar mucho que apenas pase un poco más de tiempo, tránsfugas de Perú Posible se van a pasar a otras tiendas, y en especial a una. La traición va a ser su divisa. Ultimamente, en distintos distritos, los vecinos están empezando a hacer escuchar su voz. Creo que empezó en Miraflores, con eso del mega estacionamiento y mega centro comercial subterráneo del que todos hemos conversado. Y disentido. Ahora acaba de ocurrir que por decisión de los vecinos de la urbanización Miguel Baquero, del Cercado, la construcción de un parque le haya ganado felizmente a una losa deportiva. Si la autoridad municipal metropolitana lo decidiera y organizara así, los vecinos podrían expresar su opinión sobre los desaguisados de ciertos alcaldes, como el de Chorrillos, que, por sí y ante sí, colocó una estatua encima de una fuente ornamental, tras haber remodelado, claro, la plaza en la que está ubicada. Habría que constituir una sociedad secreta denominada ¡Alto a los alcaldes! Como Vallejo, yo me adhiero. Hugo Chávez, el gorila disfrazado de demócrata (pero las botas se le notan bajo el disfraz), casi prueba de su propia medicina. Él, que lideró un golpe de estado fallido pero sangriento en 1992, estuvo a punto de tener que tragar una cucharada de lo mismo. Pero el hombre estaba bien pertrechado por sus camaradas de armas, que esperan tanto de él y fueron los que lo sacaron del apuro. Nadie, por cierto, está con los golpes de Estado, pero a veces los pueblos se hartan, como ocurrió en Argentina. Ahora los venezolanos tendrán que seguir aguantando su verborrea desbordada y tropical, hasta llegar a cansarse otra vez. Y ya habrá más de uno que quiera escribir su propia La Fiesta del Chivo o El Señor Presidente, o El Tirano Banderas, sobre este personaje esperpéntico digno de una ópera bufa al estilo de Ubú Presidente, la extraordinaria adaptación peruana de la obra de Jarry debida a Cancho Larco. ¡Pobre Bolívar, cuántas cosas se cometen en tu nombre!
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