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Edición Nº 1717 |
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Por JAIME BEDOYA
LA democracia no será perfecta, pero al menos permite la libre práctica de la opinión, el cultivo de la duda razonable y el firme disenso ante el poder, así sea encarnado por sano y sagrado vip helitransportado. Aquí podremos seguir discutiendo si es que Perú Posible es un club de amigos que buscaban chamba y ya la encontraron, una visión iluminada de un pastorcito de Cabana o el golpe de suerte de un profesor de Esan afecto a la vida nocturna. Pero en todo caso su opinable enigma existencial sigue siendo preferible al régimen de partido único cubano en donde muy poco es materia de cuestionamiento. Un país sin prensa libre (El Peruano es el New York Times al lado de Granma), hace evidente que el filtro informativo es un eficiente recurso de estado a favor del pensamiento oficial. Muchas cosas tienen que cambiar en Cuba, y entre ellas está el tema de los derechos humanos. Es cuestión propia de la especie, no susceptible de ser relativizada bajo el blindaje de lo nacional. Lo que cabe preguntarse es por qué la válida preocupación peruana por los DD.HH. en Cuba tenía que suponer un camino tan sinuoso, hipócrita y ajeno. El más democrático atentado contra los derechos humanos en Cuba es el bloqueo económico norteamericano. Afecta a la mayor cantidad de gente posible al mismo tiempo, los mas pobres, como es usual en estas situaciones en que la política pretende ser justicia. A quienes detentan el poder no los toca, por el contrario les ha ayudado durante más de cuarenta años a tener un pretexto de entornillamiento y motivo de locuaz liderazgo caribeño que incluso ha sobrevivido a la Unión Soviética, a Miami y a los Estefan, todo junto. El bloqueo, originado como represalia cuando la revolución afectó y nacionalizo intereses norteamericanos en la isla, impide a Cuba comprarle a los Estados Unidos y viceversa. Sanciona a los turistas norteamericanos que visiten la isla sin una autorización especial. Con los agregados de las leyes Torricelli y Helms-Burton, penaliza además el comercio con cualquier subsidiaria norteamericana en cualquier otro país del mundo así como prohibe que todo barco que llegue a la isla pueda atracar en un puerto norteamericano en los 180 días siguientes1. Irónicamente, los apremios económicos impuestos por el embargo han cooperado en crear en la población cubana una cultura de la solidaridad y de la redistribución, virtud escasa en los demás países latinoamericanos: La escena en cualquier semáforo de Lima obliga a aceptar que la democracia también puede dar vergüenza. Así como muchas cosas tienen que cambiar en Cuba, muchas otras debieran cambiar en el Perú. El Perú tiene el 54 % de su población viviendo en la pobreza. Miles de sus ciudadanos han emigrado para vivir en condiciones infrahumanas y xenófobas en Chile o Argentina. Oímos ahora en tiempo real el desgarro de las audiencias públicas de la Comisión de la Verdad. En este contexto, la política exterior peruana se erige como paladín humanitario que mira el ATPA de reojo, y con todos los eufemismos que la diplomacia permite, pone el pecho en un pleito político ajeno, pero cierra un ojo. El bloqueo y las intenciones de internacionalizarlo no existe para nuestras compasivas preocupaciones humanitarias. Así sucede cuando los principios ceden ante los intereses. La tradición por sí misma puede ser un gesto decorativo de cierta alcurnia superficial. Su valor radica en cuanto el valor a preservar es en esencia virtuoso, como lo fue la consecuencia de Raúl Porras Barrenechea. En 1960, un recién infartado Porras llegaba a la VII Conferencia de Cancilleres Americanos en San José de Costa Rica. Lo acompañaba un cardiólogo. Anteponiendo sus principios a las órdenes del presidente Prado, pronunció el histórico discurso en contra del embargo a Cuba que sentó una de las columnas principistas más sólidas de la tradición diplomática peruana. Unas líneas: La subsistencia de los sistemas regionales en la confusión de la hora actual, urgida o ganada por el espíritu de lucro y de poder, por sentimientos de declinación y catástrofe y de vagos mensajes mesiánicos, cargados de ocultismo y gérmenes de discordia, debe reforzarse, no como factores egoístas que tiendan a destacar disparidades sino como elementos constructivos para un plan de coexistencia y armonía universal. Condenamos por esto toda intervención en los asuntos hemisféricos de potencias extrañas que tratan de imponernos formas que no han surgido de nuestra propia evolución política y social y que representarían pobreza de invención y dependencia intelectual y política de extraños y lejanos tutores. Al regresar a Lima Porras renunció. En 2002, en su enésimo viaje en siete meses de gobierno, el presidente Alejandro Toledo llegó a Costa Rica. En enrevesado léxico que no tendría ningún beneficio el aquí citar, tuvo el dudoso privilegio de adjudicarle al Perú el liderazgo acerca de una resolución sibilinamente hostil a Cuba y claramente dependiente de una política exterior ajena, llevándose por tierra la lección de uno de los episodios más dignos de la diplomacia peruana. Quede registrado que lo acompañaban en la cita su esposa y primera dama, su hija Chantal venida desde París, su mejor amigo y compañero de viajes Adam Pollack, así como otros invitados, entre ellos una delegación selecta de la prensa nacional2. _________ 2 CARETAS no fue incluida.
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