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Edición Nº 1718 |
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De Pucusana a Puno BASTO que el presidente Alejandro Toledo pisara suelo arequipeño, el martes 23 por la tarde, para que se desatara una granizada de padre y señor mío en el caserío de Imata -ubicado a más de 4,400 m. de altura-, lugar al que llegó el jefe de Estado para inaugurar la carretera Yura-Patahuasi-Santa Lucía. Parecía como si hasta el clima se hubiera confabulado para jugarle una mala pasada, aliándose a los miles de characatos que en las últimas semanas vienen protestando ante la inminente privatización de sus eléctricas. Sin embargo, Imata era la segunda etapa de un viaje que esa misma mañana lo llevó a Juliaca, Puno, para anunciar la reapertura del aeropuerto Manco Cápac de esa ciudad. La obra, que permitirá el arribo de aviones tipo Boeing 727, 737, 757, 767 y hasta Air Bus A-300, con el correspondiente efecto sobre el turismo de la zona, puso a los puneños de vuelta y media mientras el Presidente no se cansaba de repetir que venía a entregar obras y no promesas. Horas más tarde, ya en el aeropuerto de Arequipa, el desperfecto de una de las turbinas del avión presidencial puso en peligro el regreso a Lima. Toledo y su comitiva se hallaban ante una posibilidad tanto o más riesgosa que subir al avión en esas condiciones: pasar la noche allí. Es evidente que la cosa se hubiera puesto color de hormiga. Los arequipeños no olvidan que como candidato, Alejandro Toledo
se comprometió hace más de un año a no tocar las
empresas que hoy están a un paso de ser privatizadas. El suspenso
terminó dos horas después, cuando los técnicos de
la FAP solucionaron el problema y la aeronave pudo alzar vuelo.
UNA VACA NO HACE VERANO El sábado 20, Toledo era esperado en el Congreso por cientos de autoridades provinciales que asistían a la Audiencia Pública Nacional "Bases y criterios para el proceso de descentralización". A lo largo del día, decenas de expositores, entre los que destacaron los ministros Roberto Dañino y Carlos Bruce dieron peso a la cita, y se esperaba que el Presidente -de acuerdo al programa que se repartió a la prensa- clausurara el evento. Sin embargo, Toledo se fue de vaca. Dejó Palacio hacia la una de la tarde y enrumbó a Pucusana, balneario donde su familia y la infaltable compañía de Adam Pollack -el Primer Amigo de la Nación- lo esperaban en el yate Neptuno. El hecho no tendría nada de malo sino fuera porque Toledo era esperado en el Legislativo. Si de prioridades se trata, lo recomendable sería que atendiera aquellas que, de alguna u otra forma, se relacionan con los objetivos de su gobierno. Y la descentralización es una de ellas. El domingo, Toledo tampoco asistió a la juramentación del comité departamental de Perú Posible. Todo indica que fue otro día dedicado al descanso. MECHAS Y ENCUESTAS El jueves 25 cuatro ómnibus llegarán a Lima cargados de arequipeños que vienen para protestar en las puertas de Palacio. Al mismo tiempo, la CGTP anuncia la movilización que fuera suspendida luego del atentado al C.C. El Polo. El cotarro estará agitado, pese a que, en otro flanco, el gobierno y el Frente Patriótico de Loreto reanudaron el diálogo. Las encuestas han vuelto a mostrar el alto índice de descontento ciudadano. Según Apoyo, en Lima 66 % desaprueba y 26 % aprueba al gobierno. Y el Ejecutivo responde mostrando obras, como Toledo en Tacna, el miércoles 24, entregando módulos de vivienda. Pero hay una fórmula que valdría la pena ensayar: a menos vaca, es probable que se pueda remontar en las encuestas. (Pedro Tenorio)
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