Edición Nº 1718


Este espacio se subasta
 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

    25 de abril de 2002

    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    Pucha, Redecorating Palacio

    AY hija, las cosas de las que me tengo que enterar, como si no tuviera suficiente con los chismes del consultorio, no te imaginas qué pesado. Mira, como tú sabes, o sea, Mariafé Ferrand tiene una fábrica de cristalería desde que se proclamó la Independencia, más o menos, ¿ya? Bueno, ella hace como seis meses recibió una llamada de Palacio para que presentara una cosa que se llama proforma (o projorma, como pronuncian los cholos), porque le querían comprar unos floreritos para los baños, hija, y llenarlos con flores chinas de papel, no sé si me entiendes.

    Ya, la chismosa de mi amiga no desaprovechó la ocasión de meter las narices al Palacio y ahí vino el asunto, porque dice que le tocó ganarse con una bronca entre Pachi y Eliane que casi tuvieron que intervenir para separarlos esos marines disfrazados de cruzados eucarísticos que entraron a Uchiza con el plan Nuevos Horizontes (que ya desde esa época se paseaban por el Perú como Kouri por su cárcel). Lo que me cuenta Mariafé es que entró al Salón Dorado en el momento preciso en el que la Pareja Imperial hacía sus planes sobre cómo iba a ser la redecoración de ese mismo espacio, te puedes morir. Resulta que Pachi quería hacer pintar todas las paredes con escarchado brillante (como es en los hostales, ¿no?, ahí aprenden, pues), con espejos en el techo y pisos de vinilo lila. Según Mariafé, mientras iba diciendo su plan, comentaba, "Ho vonodo poro modornozor lo domocrocio...", y juá, ordenaba que le compraran para una esquina donde ahora hay un boulle francés de cedro nicaragüense que donó mi familia Loveday, pucha, un minibar de acrílico en forma de pelota transparente en color que le haga juego a los pisos: rosado, me cago en Flandes.

    Pero mientras eso ocurría, pucha, Mama Ocllo Karp por su parte había hecho traer toda la avenida la Marina y la mitad del mercado artesanal de al costado de Hiraoka para llenar los ambientes, y entonces, pucha, a Mariafé le tocó ver que para el Salón Dorado ella proponía en lugar de mueble normales y decentes, o sea, unos banquitos de los huambisa donde puede que te sientes pero a la hora de pararte necesitas tomar ayahuasca para que la columna vertebral recupere su prestancia, cómo te explico. Además, pucha, estaba dispuesta a volarse las arañas de cristal de todo el edificio con el argumento de que son "cursís e indignás" y reemplazarlas por unas especies de pabellones de chonta, hija, que hacen los piros y que a la hora que les pones un foco de cincuenta atrás, toda la casa comienza a oler como si una manada de capibaras se hubiera alojado allí para invernar y ya me imaginaba yo la próxima visita de los Reyes de España, pucha, capibaras te voy a dar, ¿no?

    Bueno, esa era Eliane, porque por su parte Pachi seguía con lo suyo, no sabes. Iba por aquí y por allá dando órdenes que las tomaba por escrito Gonzales Arica, sobre cuadros. Bueno, agárrate, para el comedor de la gran mampara de vitrales que donó mi familia paterna (en la época en la que nos dieron la concesión para traer trabajadores chinos para nuestras haciendas y cambiarlos por los negros, que ya se las sabían todas), bueno, para ese comedor Pachi estaba pidiendo unas naturalezas muertas ("poro qo no estón ton muortas") del parque de Miraflores con sandías, plátanos y tunas, hija, para alternarlas en las paredes con unos almanaques que le habían regalado de no sé qué lubricante para autos donde salen todas esa putas que ahora llenan la televisión, o sea, jalándose la tanga para arriba de manera que se les marca toda la chu, pero eso sí, los calendarios bien enmarcados con refilete celeste de plástico.

    Ardió Troya cuando Eliane, que justo en ese momento estaba haciendo entrar una máscara de diablada boliviana para ponerla encima de la cabeza de una alegoría belga de la prudencia que decora un aparador holandés del comedor, pucha, se entera de los planes del caballero. Pucha, dice Mariafé que tiró la huevada puneña al piso y con los brazos en jarra fue donde el pobre y le dijo, "o decoramós con identidad o les digó a Maimán y Polák que te cobrén..." Hija, suficiente, el Pachi metió el rabo de viringo entre las piernitas y se fue corriendo entre cortinajes de brocado y tapices flamencos. Lo que vino después es que, pucha, o sea, el presupuesto de Eliane volaba como una camareta y sólo le alcanzó para lo que había recomendado el INC y bueno, qué flojera explicarte toda la parte administrativa, eso que te lo cuente tu contadora. Oye, de paso, no estaría mal, o sea, si eres soltera, tienes tu cuerpito y andas un poco pobre, pucha, que te pusieras en contacto con los chicos de Nuevos Horizontes, por ahí que te casas y cambia tu vida. Si quieres, o sea, yo le puedo pedir a Aurelio que te haga el contacto. Chau, chau. (Rafo León).


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Lugar Común | China te Cuenta Que... | Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal