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Edición Nº 1718 |
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Los Piratas de Papel
Escribe JERONIMO PIMENTEL LA permisividad con la informalidad puede no haber sido una simple
displicencia de parte del gobierno peruano pasado. A riesgo de decantar
las políticas psicosociales utilizadas por el régimen fujimontesinista,
no parece tan paranoico afirmar que la laxitud con que se permitió
la piratería bibliográfica servía para enfatizar
la sensación de caos y maniatar a la clase intelectual peruana
(supuestamente la más crítica dentro de la sociedad), privándola
de sus derechos y recortándole los ingresos que podían conseguir.
Esto es tan claro que cuando Gisela Válcarcel se quejó con
Montesinos por el libro ("La señito") que escribió su ex,
Carlos Vidal, nunca se volvió a tener rastro del mismo. Lo trágico
es que la industria montada subsiste vigorosa. Un estudio de la International
Intellectual Property Alliance (IIPA) aún nos mantiene en su lista
de observación, junto a países de la ex URSS. No es poca
cosa, la IIPA afirma que muchas de las garantías arancelarias que
podríamos conseguir con el ATPA depende de logros que se obtengan
en materia de piratería. En el informe se menciona que las pérdidas
en el 2001 rondaron los 9 millones de dólares (medio millón
menos que el año pasado, algo es algo). Germán Coronado,
editor de Peisa, las calcula en más de 12, casi el mismo movimiento
que produce el sistema legal. A esto se aúnan varias consideraciones:
somos el único país de la región que no tiene una
ley del libro, no existe una política educacional que fomente la
lectura, no existe una red de bibliotecas municipales y, por increíble
que aparezca, ciertos lunares del "mundo intelectual" se permiten una
defensa esperpéntica de la piratería.
¿QUIEN SE QUEDA CON LA PAPA CALIENTE? Indecopi, la Policía Nacional y el Ministerio Público son los encargados de esta lucha. Pero durante todos los 90s se pasaron el incómodo tema sin tener ninguno una voluntad seria de afrontarlo (Luis Martínez Aponte de Indecopi llegó a decir que "requisar libros piratas es gastar pólvora en gallinazo"). Y lo demás: confusión de funciones entre las instituciones y verdadera ignorancia sobre cómo proceder (alguna vez unos policías detuvieron a piratas y los llevaron a Indecopi creyendo que ahí había carceletas). Pero operativos de decomiso en la Javier Prado de "¿Quién se comió mi queso?" son medidas efectistas e inocuas. La Cámara Peruana del Libro presentó en el 2000 una carta/informe en la que se enumeraban todas las imprentas que producían ilegalmente los libros (alrededor de 45). Luego, bien gracias. A los voceros de esa institución se les dibuja un signo de interrogación en la cara cuando se les pregunta por qué no se utiliza la información. Lo triste es que nadie tiene que inventar la pólvora. Pastrana
en Colombia asumió la piratería como una cuestión
personal y decidió agrupar a los entes envueltos para optimizar
la batalla. Unir. Los resultados fueron espectaculares. En poco tiempo
la piratería se redujo en 80 %. Aquí el modelo se propuso
pero fue rechazado por "no adecuarse a nuestras particularidades". No
ha sido hasta la gestión de César Almeyda en Indecopi que
esta lógica sociedad ha empezado a tomar curso a través
de la creación de la Fiscalía Especializada en temas de
Propiedad Intelectual y el Plan de Fiscalización Anual de Indecopi.
Los beneficios, en el poco tiempo de formada, han sido varios: a través
de decomisos estratégicos en El Hueco y Amazonas se ha evitado
más de 3.5 millones de dólares en pérdidas de enero
a la fecha. La estrategia: atacar los grandes centros de producción
y comercialización.
¿Qué falta? Que el Estado promulgue la Ley del Libro, que el gobierno tenga una política educacional seria. El editor de Peisa señala: en ningún encarte del Ministerio de Educación se menciona la palabra "lectura", quieren pasar del analfabetismo a la fibra óptica. La impasibilidad es tan indignante como cuando uno se encuentra en casas de playa de miles de dólares libros piratas en el estar. Pero falta algo más. AH, NUESTROS INTELECTUALES les Esto sí que es extraño. O no. Carlos Boloña, cuando ministro de Economía, elogió a los piratas por haber sacado su libro y venderlo a menos precio que el suyo (un orgasmo liberal en pos de la competitividad). Por su parte, Armando Robles Godoy declaró que si no fuera por los piratas él no tendría biblioteca. Cuando le pregunté por qué lo había dicho me dio una respuesta absolutamente infantil: "lo que pasa es que hay que tener una relación erótica con los libros, hay que poseerlos". Entonces en nombre de un instinto de posesión yo me puedo robar un auto. Este señor es un imbécil, ha perjudicado a cuánta gente ha podido al comprar libros piratas. La indignación de Coronado está justificada
Belleza Radical
SU trabajo seduce y espanta. Con simulación y realidad. Con automutilación y sangre. Porque para Daniel Martínez, filósofo y artista de Los Angeles, estas combinaciones atrapan: "La gente sólo está interesada en lo que es falso. En lo que no exige un compromiso y no hiere". Por eso, la fotografía. Porque a través de ella recrea la realidad y la viste de mentira. Ninguna de las fotografías que presenta en la Estación de Desamparados como parte de la III Bienal han sido manipuladas digitalmente. Utiliza prótesis, pelucas y una subversiva imaginación. Con lo que intenta atraer y repeler a los espectadores; para despertarlos de esa complaciente pasividad que los define y lograr, de esta manera, que quien vea su trabajo cuestione su existencia, su comportamiento. Por ello utiliza imágenes desgarradas con las que muestra el verdadero rostro del ser humano y su incapacidad para comunicarse (L.S.) Color Local
SIGUIENDO con la propuesta de devolver a la calle, lo que la calle
les da; la Galería de La Noche del Centro de Lima inaugura "¡Plop!",
una suerte de continuación de la muestra anterior titulada "Poplítico"
donde se presentaron algunos de los más reconocidos representantes
del arte pop que las calles limeñas han parido. Ahora un grupo
de artistas más jóvenes llevan al lienzo, con el mismo espíritu
crítico una propuesta más de los 90's, con unos referentes
donde lo mass mediático se impone a lo político. Así,
la confrontación se da de manera más lúdica, irónica
y sutil. Allí estarán para refrendarlo, la obra de Jaime
Higa apelando a los dibujos animados con sus Chicas Superpoderosas, Jorge
Miyagui realizando un homenaje a Condorito, Alice Wagner, que trabaja
con latas de leche Gloria, las infografías de Jaime Domenack y
los trabajos de Iván Lozano, Giuseppe de Bernardi y Eugenia Werner.
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