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Edición Nº 1719 |
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El Julepe de Lupe
La amenaza de bomba en el avión que la traía de regreso a Lima junto a 40 periodistas peruanos y otros tantos pasajeros, fue el epílogo de la audaz presentación de Lupe Zevallos ante los tribunales chilenos. Voló a Santiago para demandar al Consejo de Defensa del Estado (CDE) por los perjuicios económicos que provocó al suspender las operaciones de su empresa en Chile, en julio del 2001. Si bien el episodio en el aeropuerto no pasó de un susto, los que sí quedaron con los pelos de punta son los funcionarios del CDE que preside la polémica magistrada Sara Szczaranski. No es para menos, el monto de la demanda ascendería a US$ 1,000 millones. Lo suficiente como para doblar su flota. Mientras Lupe sueña con esta posibilidad, seguramente las cancillerías de ambos países seguirán el curso de ese proceso. SIN tocarse de nervios Lupe Zevallos se desabrochó el cinturón
de seguridad y bajó presurosa de su avión. Con ella, descendieron
100 pasajeros entre los cuales se encontraban 40 periodistas. La alerta
de evacuar la aeronave -que se iba rumbo a Miami con escala en Lima- la
dio el piloto. Un pasajero a última hora y sin mediar razón
alguna, abandonó el avión haciendo temer la existencia de
un artefacto explosivo. Una mujer sacó su rosario, otros llamaban a sus casas, mientras los hombres de prensa, postergando la emergencia de la evacuación, activaban sus cámaras fotográficas y de televisión. La noticia ante todo. Cuando el personal de seguridad del Aeropuerto de Santiago revisaba el avión al revés y al derecho, el reportero de RPP anunciaba "directo en directo" para el Perú que podía tratarse de un atentado. Otros periodistas recogían las versiones sobre la identidad del sospechoso. Tras más de una hora de revisión, las autoridades comunicaron que todo era una falsa alarma. Era el detalle que faltaba a los dos agitados días que vivió Lupe Zevallos, presidenta del directorio de Aerocontinente, en Santiago de Chile. La empresaria fue hasta allá para demandar al Estado chileno, acusando al Consejo de Defensa del Estado (CDE), por los perjuicios económicos que provocó la suspensión de sus operaciones en ese país durante un mes, la detención de algunos funcionarios de la empresa, el congelamiento de las cuentas y la incautación de cuatro aviones. Como se recuerda la empresa fue acusada por un juez chileno de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. 33 días después, la Corte de Apelaciones levantó la suspensión por falta de pruebas. Así, parecía que la bomba que provocó la presencia de la empresaria peruana en los tribunales chilenos amenazaba con alojarse en el avión de retorno. ¿Venganza del dios Mapocho?, ¿sabotaje de alguna aerolínea chilena?, ¿la maldición de la presidenta del demandado CDE? Las versiones sobre el origen del posible atentado empezaron a correr. "Ahora la prensa chilena va a decir que yo he armado todo esto para llamar la atención", comentó Zevallos. No hacía falta. Los dos días anteriores, la empresaria
había acaparado las primeras páginas de la prensa chilena
y hasta algunos la calificaron como "mujer coraje".
Desde que pisó suelo chileno un enjambre de hombres de prensa le siguió los pasos hasta que llegó a la Corte de Apelaciones. "¿Por cuánto va a demandar al Estado chileno?", era la pregunta recurrente de los periodistas chilenos. La Zevallos se cuidaba de no decir montos. Pero tiempo atrás, tanto ella como sus abogados adelantaron que la cifra ascendería a US$ 1,000 millones. "No estamos buscando una cantidad de dinero. Lo que queremos es que el gobierno chileno reconozca que el Consejo de Defensa Nacional cometió abusos. En Chile, antes de la intervención teníamos el 16% del mercado, ahora no llegamos ni al 5%. Esa es una gran pérdida. Además, dañaron la imagen de los funcionarios y de la empresa", afirmó. Pero la cifra de los mil millones ya se había echado a volar
y hasta el alcalde de la comunidad de Maipú osó acercársele
para pedirle que al menos una parte de los fondos de la indemnización
los destine a la construcción de un hospital. Lupe replicó:
"que si de obra social se trata, primero lo haría en el Perú".
DESAFIANDO LA GRAVEDAD La primera vez que la subieron a un avión fue a los 21 días de nacida. Sus padres, Dióscoro Zevallos y Sara Gonzales la trajeron de Huánuco y aquí se quedó. Hoy sube a un avión por lo menos 45 veces al año. Es la cuarta de siete hermanos y a sus 40 años pilotea la principal empresa de aviación de nuestro país. Según dice, por acuerdo de sus hermanos, asumió la conducción de Aerocontinente luego de que el fundador Fernando Zevallos empezó a ser investigado por narcotráfico, acusación no del todo aclarada y que aún lo persigue. El desempeño de Lupe muestra todo su ñeque, a decir de los entendidos. De los 12 aviones que tenían en 1997, han pasado a 20. Sus afanes de expansión no tienen límite. Se prepara para incursionar en nuevos mercados: "Probablemente a partir de junio iniciaremos nuestros vuelos desde República Dominicana hacia cualquier parte del mundo", anuncia. Se ha sabido también que Zevallos ha presentado una propuesta dirigida al presidente ecuatoriano Gustavo Noboa, para adquirir Ecuatoriana de Aviación, por un monto de US$ 30 millones. Nada la para. Y una sospecha de bomba, menos (Sonia Sullón B.).
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