Edición Nº 1719


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    ARTICULO

    2 de mayo de 2002

    En el Corredor De la Muerte
    Más de un centenar de internos del penal de Lurigancho han sido sentenciados a muerte. Tienen el virus de VIH.

    Juan Mamani Quispe (65) contrajo el virus dentro del penal. Está postrado en un catre y hace sus necesidades en una botella.

    Escribe LUIS FELIPE GAMARRA

    "Cada vez que el padre Lanssiers nos visitaba, traía una bolsa llena de preservativos escondidos entre su vestimenta para dar misa". La anécdota la puede contar cualquiera de los 6,800 internos del penal San Pedro, conocido como Lurigancho.

    Allí, el primer paciente con VIH fue reportado en 1985. A fines de esa década se hizo el primer despistaje de VIH y Sida dentro del penal. En ese momento, siete personas tenían el mortal virus. "Los ubicamos en un piso con comodidades, tampoco podíamos encerrarlos. Con ayuda extranjera conseguimos medicinas y todo lo necesario para que se atiendan como corresponde, incluso hablamos con ellos para que tengan los cuidados y la responsabilidad del caso. Regresamos 15 días después y todo era un desastre. Los medicamentos fueron vendidos para fumar pasta. No les importó su vida, ni la de otros", dice el padre Hubert Lanssier, capellán de Lurigancho y fundador de la comisión Ad hoc que vela por la concesión excepcional de indultos humanitarios.

    CONDENADOS A MUERTE

    A.M.F. (26) no tiene familia o "tiraron la toalla" y no lo van a ver. "Sin dinero no se puede sobrevivir. Te haces la mujer de otro, lavas ropa o te prostituyes por un sencillo". Contrajo el virus dentro del penal al año de estar recluido. No era homosexual, pero en su caso, como otros, las drogas lo hicieron caer en la promiscuidad. La justicia lo condenó a seis años por robar autos, pero el destino lo ha sentenciado a muerte. Como él, otros 39 esperan su hora. El 2001 de los 30 internos que murieron dentro del penal, 15 tenían Sida que tiene la tasa más alta de mortandad. Hasta la fecha, son siete los pacientes que han perdido la vida. La población heterosexual también representa un riesgo. En un día de visita entran al penal 4,800 mujeres que mantienen relaciones con sus parejas sin ningún control.

    Luis Villanueva Rosales (35), condenado a 20 años por el delito de terrorismo, de los cuales ha cumplido 10, se encuentra recostado en su tarima, ha perdido la movilidad y realiza sus necesidades en una bolsa. Sabe que no saldrá con vida.

    En la primera planta hay ambientes cerrados que las autoridades aseguran que son consultorios pero a través de las rejas se ven sólo mesas. Los internos del "pabellón de la muerte" duermen en esponjas mugrientas, hacen sus necesidades en botellas y tratan de ayudarse en lo que se puede. La solidaridad que da la soledad.

    En Lurigancho, el Sida tiene una incidencia más grave de la que existe fuera. En libertad.

    Según MSF 98 % de personas con VIH no tiene acceso a medicina por cuestiones económicas.

    LA VIDA O EL SIDA

    El riesgo de contagio en Lurigancho es muy alto. La comunicación es libre entre pacientes altamente contagiosos (Sida, TBC, hepatitis) y el peligro es tanto para los pacientes como para los enfermeros. Más de uno ha denunciado haber sido amenazado con una aguja con sangre de un paciente seropositivo. Una enfermera, que solicitó mantener su nombre en reserva, ha contraido la TBC. Este 13 de mayo amenazan con un paro de manos cruzadas reclamando condiciones menos peligrosas para su salud. Ahí el VIH y la TBC están mortalmente ligados. El 80 % de enfermos de Sida está al borde de la muerte por la tuberculosis.

    En Lurigancho hay 150 internos con VIH y Sida, aproximadamente 2.3 % de la población penitenciaria. El motivo: la desordenada vida sexual. Para nadie es un secreto que la práctica homosexual dentro de los penales se da de manera indiscriminada. Un reciente estudio revela que el 75 % de la población del penal tiene ese tipo de prácticas.

    La organización internacional Médicos Sin Frontera (MSF) donó el año pasado 30,686 preservativos y 6,906 lubricantes. Aproximadamente 4 preservativos por persona en un año. El Petitorio del Inpe (lista de compras) hasta hace una semana y desde hace algunos años, no incluyó preservativos, primera herramienta en cualquier campaña de lucha contra el Sida. Lars Verchaeren, director de la sección Belga de MSF sostiene que "así inundes el penal de preservativos la vida sexual del penal es muy desordenada y no la puedes controlar".

    Un interno delegado de salud sostuvo que la farmacia no tiene un abastecimiento constante. "Hay pastillas que se deben tomar diario, pero se acaban y te dan otra cosa o peor, no te dan nada".

    Entramos al almacén y al contrario de lo que todos piensan, sí encontramos una aspirina. Pero la cantidad de medicamentos es la misma que el de un tópico de un colegio particular y tomemos en cuenta que ahí se atienden a más de 6,000 personas.

    El Sida no discrimina a nadie. En el Perú se calculan 150,000 portadores del VIH, 75 % de ellos en Lima. Esperan la muerte donde pueden.

    LA ARRUGA DEL INPE

    El último viernes 26 se inauguraron nuevos módulos dedicados a pacientes con Sida e ITS, ejecutados y financiados por MSF. Durante la presentación, el ministro de Justicia Fernando Olivera instó a la empresa privada a colaborar con la recuperación de los penales. Dicho pedido cayó en saco roto. Empresas como Vasmer Cads S.A., Ingenieum S.A., Promotora y Constructora Grecia S.A., Constructora Javi S.A. y Constructora RF S.A. vienen desde el año 2001 reclamando los montos que el Inpe les adeuda por obras de rehabilitación de agua potable, desagüe, electricidad y sistemas de seguridad que realizaron en diferentes penales de Lima. Otras empresas, que prefieren no ser identificadas, tienen cobros pendientes con el INPE por un importe que supera los 800,000 soles. Un total de 1'066,694 soles, pendientes de pago.

    En la anterior gestión del Inpe a cargo del hoy viceministro del Interior Gino Costa y la Dirección General de Infraestructura (DGI) a cargo del arquitecto Guillermo Ochoa, se expidieron resoluciones en las que se consignaba el pago por las obras efectuadas. La nueva administración de Javier Bustamante y en la DGI el arquitecto Pablo Vallejo Oberti (gerente de Obras de la desaparecida Cordelica durante la gestión de José Dellepiani) las anuló.

    El tema de fondo es el bajo presupuesto del Inpe para mantener en condiciones dignas a los miles de internos en todo el país. No basta sólo con el aporte de la empresa privada. La buena voluntad va de la mano de la justicia. Una cartera que parece hacer lo contrario.

     


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